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70 Espectáculos LUNES 18 4 2005 ABC TEATRO Melocotón en almíbar Autor: Miguel Mihura. Dirección: Mara Recatero. Escenografía: Gil Parrondo. Vestuario: Peris. Iluminación: José Martini. Intérpretes: Ana María Vidal, Elvira Travesí, Luis Perezagua, Julián Navarro, Crismar López, José Luis Alonso y José Carabias. Lugar: Teatro Príncipe Gran Vía. Madrid MIHURA, UN SIGLO JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN e celebra este año el centenario de Miguel Mihura, una conmemoración que, salvo error, sólo ha suscitado hasta la fecha el estreno que motiva estas líneas. Cierto es que el día preciso del nacimiento del escritor madrileño es el 21 de julio, pero no parece, al menos hasta el momento, que las celebraciones previstas vayan a ser precisamente desmesuradas, por más que el autor de Tres sombreros de copa sea uno de los comediógrafos españoles fundamentales del pasado siglo y que en su haber figuren hitos del calibre de la fundación de La codorniz que acuñó un humor de formidable altura y cuyo nido dio cobijo a varias generaciones de nuestros mejores humoristas. Melocotón en almíbar se estrenó con éxito el 20 de noviembre de 1958 en S el madrileño Teatro Infanta Isabel, con Isabel Garcés como protagonista. Parece que la idea de esta comedia se le ocurrió al autor- -así lo señala Julián Moreiro en su imprescindible Mihura, humor y melancolía (Algaba, 2004) -cuando, tras ver una película de gánsteres, se topó con una excursión de monjas en la recepción del hotel donostiarra donde se alojaba. Y hay, efectivamente, rastros cinematográficos en el argumento, emparentado- -por el estilo de humor amable, ingenioso y con su dosis de vitriolo- -con las comedias de los británicos Estudios Ealing, sobre todo con El quinteto de la muerte (1955) de Alexander Mackendrick, y con el uso del macguffin de estirpe hitchcockiana: aquí, una maceta de flores que oculta el botín del atraco a una joyería. Las peripecias de los cinco atracadores que se topan con una monjita de dotes deductivas cercanas a las del inquilino del número 21 de Baker Strett comienzan al ralentí, como un ligero cuadro de costumbres, pero luego el incisivo humor de Mihura va impregnando suavemente la acción y apresa la atención del público con medidos golpes de efecto que la dirección de Mara Recatero gradúa eficazmente en este montaje. Un trabajo agradable y bien hecho, con un reparto encabezado por Ana María Vidal como una sobresaliente sor María, estupendamente acompañada por Elvira Travesí, Luis Perezagua y el resto de los intérpretes. CLÁSICA XIII Liceo de Cámara Obras de F. J. Haydn, L. van Beethoven y D. Shostakovich. Intérpretes: Cuarteto Casals. Lugar: Sala de Cámara del Auditorio. Madrid. MARCHAMO INTERNACIONAL ANTONIO IGLESIAS as peripecias políticas tan controvertidas de la vida del compositor ruso Dimitri Shostakovich ya no son motivo para que se enfurezca un redactor de las notas al programa de una de sus obras: el Tercer Cuarteto, Op. 73 que nuestro Cuarteto Casals incluía en el programa ofrecido para el XIII Liceo de Cámara, en el Auditorio, llena como siempre y tan atenta como entusiasta. La obra, anticipémoslo, será muy difícil superarla en la interpretación de los violinistas Vera Martínez Mehner y Abel Thomas Realp, viola Jonathan Brown y violonchelo Arnau Tomàs Realp. La califico, con toda sinceridad, como de idónea, porque a su espléndida traducción limpia, ajustada, plena en la consecución de una alcanzada línea general expresiva, ha de unírsele una completísima gama de detalles, superados en aras de ese total generosísimo en su bien traducida uni- L dad conceptual. El optimismo, la bravura, el vigor, lo trágico que se une en puente genial con lo preciosamente dialogado, de sus cinco tiempos, lo alcanzó este Cuarteto Casals con auténtico marchamo internacional. Con esta misma hechura cosmopolita, antes, habríamos escuchado y admirado, también, sendas versiones del Cuarteto Op. 33 n 4, Hob. III. 40 de Franz Joseph Haydn, en nivel de merecida aprobación pública, lo mismo que cabe suscribir ante la versión sesuda, porque todo estaba en su sitio, del Décimo Cuarteto, Op. 74 de Ludwig van Beethoven, cuando ya colocada Vera Martínez Mehner como incuestionable primer violín (había sido segundo en Haydn) el conjunto pudo ofrecer sus mayores particularidades de equilibrio, en su espléndido y reflexivo planteamiento de un poderío inteligente en la utilización del juego complejo de la música de cámara. Tan sólo algo de fácil mi enmienda: empleando con buen sentido ese matiz tan utilizado por todo intérprete musical, de la oposición del fortissimo contra el pianissimo o viceversa, no dudo en afirmar que el Cuarteto Casals lo emplea repetidamente, quizá con exceso, todo lo ligero que se diga, pero que, en una personal apreciación, es lástima porque incide en ocasiones en una afectación que puede ser lunar de su espléndido cometido.