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ABC LUNES 18 4 2005 37 Ofensiva militar del Ejército iraquí en una ciudad al sur de Bagdad en busca de presuntos rehenes chiíes La victoria de Talat en las elecciones del norte de Chipre alienta las esperanzas de reunificación China no se disculpa por las protestas contra Japón, que no variará su política El ministro de Exteriores nipón viajó a Pekín tras semanas de manifestaciones entre los ministros no contribuyó a rebajar la tensión, que puede dañar a la economía del imperio del sol naciente PABLO M. DÍEZ. CORRESPONSAL PEKÍN. Después de tres fines de semana consecutivos de violentas manifestaciones antijaponesas en China, el ministro de Asuntos Exteriores nipón, Nobutaka Machimura, viajó ayer hasta Pekín para reunirse con su homólogo chino, Li Zhaoxing, al que le entregó una queja formal por dichas protestas. A pesar de los últimos ataques contra la embajada, el consulado y varios restaurantes y supermercados nipones, el jefe de la diplomacia china rechazó pedir perdón porque, según informaba la agencia Kyodo, nuestro Gobierno no ha hecho nada que requiera disculparse ante el pueblo japonés Más bien al contrario, Li Zhaoxing volvió a insistir en que Tokio está tomando decisiones que hieren los sentimientos de la sociedad china critica en relación con la reciente aprobación de unos libros de texto que minimizan las matanzas y vejaciones cometidas por las tropas de la isla durante la Segunda Guerra Mundial. A tenor de estas declaraciones, parece que el encuentro entre los dos ministros no contribuyó demasiado a rebajar la creciente tensión entre ambos países vecinos. De hecho, asuntos tan trascendentales como el boicot contra los productos nipones anunciado en China y la situación de varias islas en disputa ni siquiera fueron puestos sobre la mesa. Así, lo único que quedó claro después de dos horas y diez minutos de charla es que Tokio está sumamente preocupado porque dichas movilizaciones dañen sus lazos comerciales, que el año pasado reportaron 137.704 millones de euros. Al tiempo que exib La reunión gió a Pekín que proteja la seguridad y la integridad de los ciudadanos y establecimientos japoneses en virtud de la legalidad internacional Nobutaka Machimura advirtió antes de su entrevista con Li Zhaoxing que es posible que las relaciones bilaterales entre los dos estados, incluyendo su frente económico, se deterioren seriamente Sin embargo, Tokio sólo ofreció para mejorar la situación la vaga promesa de crear una comisión conjunta de estudios históricos que intentaría evi- tar este tipo de conflictos. Una experiencia similar ya funciona en Corea del Sur, pero sus resultados no alientan a la esperanza en China porque dicho país también ha declarado la guerra diplomática al imperio del sol naciente por no reconocer los errores de su pasado imperialista. Frente a dichas acusaciones, el director general de Relaciones Públicas del Ministerio de Asuntos Exteriores nipón, Hatsuhisa Takashima, declaró que su país había expresado su pro- fundo arrepentimiento por los daños cometidos durante la guerra en repetidas ocasiones pero no anunció un cambio significativo de su política internacional en los asuntos que más ampollas levantan en China. Uno de ellos es la visita anual del primer ministro japonés, Junichiro Koizumi, al santuario de Yasukuni, donde están enterrados varios criminales de guerra ejecutados por los aliados al terminar la contienda en 1945. Dichas visitas se estudiarán y se efectuarán de la manera más apropiada se limitó a decir Takashima, quien recordó que el propósito del primer ministro no es honrar a esos asesinos, sino a los caídos que fallecieron en la Segunda Guerra Mundial Ante los escasos avances obtenidos en este viaje, Tokio ha solicitado a Pekín un encuentro entre los máximos líderes de ambos países. Policías chinos tratan de detener a los manifestantes concentrados frente a unos grandes almacenes japoneses en Shenzhen AP Decenas de miles de manifestantes contra el odiado vecino P. M. D. PEKÍN. Mientras el ministro de Exteriores japonés, Nobutaka Machimura, se reunía con su homólogo chino, Li Zhaoxing, para transmitirle una queja por las manifestaciones contra sus intereses, decenas de miles de personas volvían a tomar las calles para protestar contra el imperio del sol naciente. Siguiendo el ejemplo de los 20.000 manifestantes que rodearon el sábado el Consulado nipón de Shangai, unas 30.000 personas desfilaron por la ciudad sureña de Shenzhen. En este polo industrial donde se han instalado numerosas empresas tecnológicas, muchas de ellas japonesas, los más enfervorecidos atacaron carteles de ese país y quemaron un retrato del primer ministro de la isla, Koizumi. La antigua colonia britá- nica de Hong Kong también se unió a esta jornada de lucha contra el odiado vecino y acogió una marcha pacífica que congregó 4.000 asistentes. Bastantes más del millar de activistas que pretendían llegar hasta el Consulado nipón de Shenyang.