Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC LUNES 18 4 2005 Nacional 21 nado por relegar a Patxi López a un lugar secundario que quizás no le ha hecho rescatar un número de sufragios sustancial en el tradicional electorado peneuvista, que evidentemente era el banco donde había que faenar. Más bien poco han ayudado al líder del PSE las injerencias discursivas de algunos de sus conmilitones, en especial la de Pasqual Maragall (partidario de un pacto postelectoral con el PNV) que al final puede que se hayan revelado inconvenientes para un mayor avance del socialismo. En el terreno interno, es probable que el PSE persevere en la vía abierta tras las elecciones de 2001. Pero en cualquier caso, todo queda sujeto a incertidumbres, sobre todo porque Patxi López ha dejado claro en esta campaña doce o trece veces que no iba a ser vicelendakari de nadie Juan José Ibarretxe MARÍA SAN GIL Candidata del PP Pocas campañas electorales se recuerdan tan solventes como la llevada a cabo por María San Gil Noain (San Sebastián, 1965) en estas vísperas. Así lo recogían los comentaristas y especialistas de un lado y otro del espectro político. Sin apartarse una pulgada del ideario y los valores que ha venido defendiendo el PP, ha sabido impregnar su mensaje de un barniz propio que ha reafirmado su liderazgo en el seno de su partido y que le ha servido para mantener, en líneas generales, la musculación política y social de su formación en el País Vasco. A María San Gil le ocurre exactamente lo contrario que a Ibarretxe. Técnicamente ha perdido cuatro escaños, pero en la práctica su resultado es aceptable, sobre todo porque el pronóstico que se cernía sobre la opción PP iba encaminado hacia un desplome sin matices, sin el respaldo que siempre aporta el Gobierno de la nación. Y todo ello cuando el cartel electoral popular presentaba una renovación casi insólita. No era fácil sustituir a un peso pesado como Jaime Mayor Oreja (ex ministro y ex candidato a sustituir a Aznar) -santo y seña popular en el País Vasco durante una década larga- -ni a un fajador tan corajudo como Iturgáiz. Suave en las formas, San Gil se inscribe en esa categoría de políticos que hacen que lo que parece un guante de seda no sea otra cosa que un martillo pilón, capaz de dejar KO al adversario en la contienda dialéctica. Como muestra valga el debate de los candidatos que retransmitió ETB, en el que Ibarretxe terminó por besar la lona en cuanto San Gil le castigó los flancos que se abrían tras la demagogia del lendakari. JAVIER MADRAZO Candidato del EB Siempre se ha hablado de la pericia que conlleva el muy rentable oficio político del pescador en río revuelto Javier Madrazo (Riaño, León, 1960) es el más claro ejemplo de esta productiva actividad, que le puede llevar a uno al Ejecutivo autónomo sin apenas te- Javier Madrazo ner militancia, siendo comunista en un gobierno ideológicamente conservador (lugar donde siempre se ha situado al PNV) y sin ni tan siquiera haber nacido en el País Vasco. Los pescadores en río revuelto saben convertir esa menesterosidad en virtud y se colocan en el escaparate sin que nadie se lo explique. O quizá sí. En realidad, Ezker Batua- Berdeak ha sufrido tal mimetismo desde los tiempos del Pacto de Estella que hoy por hoy defiende el mismo independentismo que Ibarretxe sin reparar que con ello está haciendo fosfatina las bases doctrinales del comunismo. Esto lleva a que, políticamente, el discurso de Madrazo tenga mucho más que ver con el radicalismo de iluminado que se aprecia en Ibarretxe que con referentes de su partido tan notables como Rosa Aguilar. A estas alturas, parece cristalino que a Madrazo le interesa más mandar que defender un modelo político- social de izquierdas, quizás porque cuando las ganas de figurar aprietan los tratados políticos y las convicciones valen para muy poco más que para envolver el pescado que uno captura en ese fértil río revuelto en que se ha convertido la política vasca. En un panorama menos convulso, Madrazo tendría no ya otro puesto sino otra profesión. Limado por el avance proetarra y por la irrupción de Aralar, Madrazo es un damnificado de su propia estrategia y no rompe su techo de los tres escaños. Puede el río se haya vuelto mucho más revuelto de lo que él pensaba.