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ABC LUNES 18 4 2005 Opinión 7 JAIME CAMPMANY Si el propósito de Zapatero era formar gobierno con Ibarreche, ahí tiene el terreno electoral preparado para realizarlo fácilmente EL PLAN SE VA A PIQUE L MANUEL ÁNGEL MARTÍN Zapatero tiene la posibilidad de utilizar avales jurídicos y políticos para negociar y convencer de que los procesos que puedan modificar la Constitución deben ajustarse a la misma, y que eso no es negociable, y deberá seguir combatiendo con firmeza al terrorismo UN PLAN ZAPATERO, YA A llegado el momento de la verdad. Se acabó el festival de verborrea, la hegemonía del jarabe de pico, el exceso de lip service Sabido es que las campañas electorales disfrutan de una presunción de culpabilidad que, aceptada socialmente, hace tolerables las exageraciones, las bravatas, los brindis al sol, las promesas imposibles y las más flagrantes mentiras. Sólo conseguido el propósito de alcanzar la máxima cuota posible de poder- -el poder es esa dilapidada capacidad de hacer cosas- -llega el momento de enfrentarse al difícil intento de cambio de una realidad enquistada en sus intereses y en su historia, con la áspera tarea de cumplir unas promesas electorales que muchos nunca pensaron cumplir, y en ese empeño se desvelarán las agendas ocultas. Contados los votos y pesado el poder, es cuando las realidades se imponen. La más importante, quiénes serán los que van a gobernar en Euskadi durante los próximos cuatro años, porque de ello depende el asunto clave puesto en juego en estas elecciones: la forma de relación entre Euskadi y el Estado español. Los aspectos sociales y económicos de los programas políticos han quedado en un lejano segundo plano. Irrelevantes y ocultos por la trascendencia de esta vital cuestión, la única con el triste mérito de venir de lejos vestida de intransigencia y teñida de sangre. La única que afecta de forma decisiva a todos los españoles, a todas las Comunidades Autónomas, a la calidad de nuestra democracia y a la supervivencia del Estado de Derecho. Tan es así, que pudiera pensarse que estas elecciones han sido más bien un plebiscito sobre un asunto imposible de camuflar bajo la hojarasca de un conjunto de propuestas socioeconómicas accesorias. Con los datos disponibles en el momento en que escribo, parece predecible que el reparto de escaños se aproxime al obtenido en las elecciones del 2001, y coincida la mayoría de las estimaciones realizadas hace tiempo por diferentes instituciones. La coalición PNV- EA pierde 4 esca- H ños y tampoco conseguirá la repetición del tripartito con los 3 escaños obtenidos por IU- EB. El PNV baja, y puede hablarse de una falta de tirón plebiscitario un significativo fracaso del plan Ibarretxe, aunque no hay que olvidar que con quienes lo aprobaron en la Cámara vasca (incluyendo a los que ahora se denominan PCTV- EHAK) podrían tener mayoría absoluta en el nuevo parlamento. El mapa entre constitucionalistas autonomistas y soberanistas independentistas se repartirá en porcentajes aproximados 45 55 en relación a los votos, distribución que viene siendo habitual en las últimas consultas y que refleja la imagen congelada de un Euskadi demediado. El PSOE aumenta sus escaños en cerca de cinco, y el PP pierde 4, en ese trasvase que se produce con cierta facilidad entre los partidos constitucionalistas, habitualmente a favor del partido que gobierne en Madrid. Esto no quita mérito a Patxi López ni al PSE, que consigue 18, pero está por ver si ese crecimiento se puede poner en valor político y parlamentario. Tampoco es una sorpresa que habiendo mirado hacia otro lado en relación con la ilegalidad de la lista blanca del Partido Comunista de las Tierras Vascas, ésta haya recogido los votos de Batasuna, EH, SA, AG o como se venga a disfrazar la representación política de los violentos que volverá a tener su lugar en el Parlamento de Vitoria con 9 escaños. Una desgracia, un error político y jurídico. Todo hace pensar que muchos indecisos y algunos votantes del PNV se han quedado en casa. Estamos casi donde estábamos, lo cual puede ser una buena noticia, estropeada por la presencia política de ETA. Zapatero tiene la posibilidad de utilizar avales jurídicos y políticos para negociar y convencer de que los procesos que puedan modificar la Constitución deben ajustarse a la misma, y que eso no es negociable, y deberá seguir combatiendo con firmeza al terrorismo. Ni plan López, ni plan Ibarretxe. Es el momento de un plan Zapatero, conocido y posible, cuyo fin no sea tan sólo ganar tiempo. O primero que se ve al mirar estas elecciones vascas es que han sido muy escasos los electores que han acudido a las urnas. Si a los vascos expulsados de su patria por el terror etarra, y que suman casi cuatrocientos mil, se suman esa tercera parte de los que quedan que no han ejercido su derecho al voto, comprobaremos que la mitad aproximadamente del pueblo vasco se ha quedado sin votar. El escrutinio, así considerado, se nos queda muy escasamente representativo. Pero además es que si este insolente Ibarreche que tenemos en el País Vasco no consigue un milagro en los últimos votos del recuento, podemos decir que su Plan se ha ido a pique. El Plan Ibarreche es el primer náufrago de estas elecciones. Los nacionalistas habían dado a estas elecciones autonómicas un cierto carácter de referéndum sobre el Plan Ibarreche. Y ahí tienen los decepcionantes resultados. Digo decepcionantes para ellos, porque a mí y a la inmensa mayoría de los españoles y de los propios vascos españolistas, los números que han salido de estas urnas suenan como música acordada. Los cuatro escaños perdidos por la coalición PNV- EA muestran el desvío de los vascos nacionalistas hacia el audaz y peligroso Plan Ibarreche, al que podemos llamar sin circunloquios ni eufemismos Plan secesionista. Los dos grandes partidos nacionales, socialistas y populares, suman 33 escaños, cuatro más que el PNV, que se queda en 29. Ni con los 3 escaños de Izquierda Unida podría formar mayoría parlamentaria, y los peneuvistas se verían obligados a sumar a los suyos los 9 diputados de la formación etarra, Partido Comunista de las Tierras Vascas. Siniestra, macabra mayoría. Si necesitaban alguna prueba más de que ese partido sustituye en todo a Herri Batasuna, ahí la tenemos, mejor dicho, ahí la tienen. Eso, siempre que el Partido Socialista no se ofrezca para formar mayoría con los nacionalistas, que es la previsión que aventuran los analistas desde hace días, concretamente desde las conversaciones del lehendakari Ibarreche con el presidente Zapatero. Somos varios los comentaristas que hemos adelantado la probabilidad de que el País Vasco se forme un tripartito a imagen y semejanza del tripartito catalán: PNV- EA, PSOE e IU. Los 9 escaños del PCTV servirían a Zapatero de coartada para firmar una coalición parlamentaria y gobernar conjuntamente con el PNV. Se explicaría a los socialistas que tal coalición es el medio para evitar que el partido de Eta gobierne junto al PNV. Ahí tendríamos la explicación de lo inexplicable. La resistencia numantina del Gobierno para denunciar el carácter etarra de la organización política blanca donde se esconden los votos terroristas podría entenderse como una preparación para presentar la alianza socialistasnacionalistas como una operación para evitar un gobierno con Eta dentro. Si éste era el propósito de los socialistas, ahí tiene el terreno electoral preparado para realizarlo fácilmente. Los 29 escaños nacionalistas sumados a los 18 socialistas dan una mayoría suficiente, y los votos comunistas se quedan como una innecesaria añadidura. Ya iremos viendo y sufriendo lo que de ahí sale.