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ABC LUNES 18 4 2005 Opinión 5 Integración Hasta Rabat se ha desplazado Narcís Serra para presentar un estudio- La imagen de España en Marruecos -realizado a partir de encuestas en catorce ciudades marroquíes, entre las que figura la capital del Sahara. Hay que tender puentes asegura Serra, patrocinador, a través de una fundación ligada al PSC, de un informe que bendice la integración del Sahara en territorio alauí. Todo recto. En el aire de Roma Hasta sesenta portadas distintas- -una por cada cardenal con posibilidades de éxito- -ha preparado L Osservatore Romano para lanzar una edición especial en cuanto se conozca el nombre del nuevo Papa. Las incógnitas sobre la identidad del próximo Pontífice han hecho que el rotativo del Vaticano duplique el número de opciones informativas respecto al cónclave en el que resultó elegido Karol Wojtyla: de treinta a sesenta, número que revela la extrema incertidumbre sobre las votaciones que hoy tendrán lugar bajo los frescos de la Capilla Sixtina, donde hay más dudas que favoritos. De sabios (y ministros) En política de vivienda no ha habido ninguna rectificación; ni ahora ni antes asegura María Antonia Trujillo en una entrevista que publicamos en páginas de Economía. La ministra de Vivienda destaca como defecto lo que- -siendo norma habitual en el Gobierno- -quizá sirviera para disolver las polémicas que generan sus declaraciones. Rectificar es de sabios. Y de ministros. EFE Vueltas al ruedo. Toreros, matadores, artistas y políticos defendieron ayer la fiesta de los toros en un acto celebrado en la plaza Monumental de Barcelona, donde se congregaron centenares de aficionados. Bajo el lema Es la nostra Festa el acto sirvió para presentar la Plataforma para la Defensa de la Fiesta de los Toros, abanderada por personali- dades como el dramaturgo Albert Boadella, matadores como José Tomás y empresarios taurinos. Si no cejamos en el empeño, esta pelea la vamos a ganar, cívicamente aseguró el director de plataforma, Luis Corrales, ante los aficionados congregados en la plaza, donde Serafín Marín abrió la temporada barcelonesa con un festejo del que salió a hombros. gadamente, por ser puntual con Lorca a las cinco de la tarde en los ruedos de España. Sin sangre en la arena, este toro de Picasso y de Sánchez Mejías dejaría de ser el hermoso animal que es para convertirse, sin ningún género de dudas, en carne, cuernos y estrógenos como los toros de Nevada o Nuevo México, ideales, por cierto, para filetones de tres pisos de alto con salsa de ají y frijoles en su punto. Si la Costa Brava tiene ya poca solución ecológica, ¿por qué razón se quieren cargar el equilibrio existente entre el toro de lidia y el de carne? No obstante este punto de vista, aún queda otro mucho más humano para los corazones tiernos que, con toda sensibilidad, se duelen del trato carnicero al toro. Hablamos de humanidad, ¿vale? Y en este tercio de la lidia antitaurina de republicanos, progresistas y eruditos a la violeta, uno se pregunta: ¿cómo se come que los mismos que reniegan de la Fiesta por inhumana y salvaje con los toros puedan entrevistarse en el sur de Francia con los amigos de bombita, ese miura que mata por detrás y no tiene un solo indulto en su hoja de servicio? No sé si para esto hay alguna respuesta. Pero hasta que alguien en Esquerra la quiera dar, ayer en Barcelona ya le dijeron, de alguna forma, que la Fiesta es nuestra, y de ellos los cafés más peligrosos al otro lado de la frontera, donde, mire usted qué milagro, también gustan los toros una barbaridad. Y se toma más en serio a El Fandi y a El Cid que a Carod, el amigo de bombita. TOROS EN BARCELONA J. FÉLIX MACHUCA I mantuviéramos que a la manifa en defensa de la Fiesta nacional que ayer circuló por Barcelona acudió toda la afición y que sólo se echó de menos al que mató a Manolete, sin duda, estaríamos exagerando tanto como esos republicanos catalanes que quieren acabar con aquélla. No, a la manifestación de ayer no fue el que mató a Manolete. Pero fueron muchos, muchísimos los aficionados, intelectuales, políticos y ganaderos que la secundaron en un intento, quizás tan democrático como desesperado, de preservar sus de- S rechos. Los manifestantes clamaron por una fiesta de todos, por una fiesta a la que sólo se opone la facilonga política escaparatista de un ideario que necesita de estos debates de casino para justificar determinadas actuaciones, no menos espectaculares para los tendidos que las morisquetas del bombero torero. Son tan ecologistas que, antes de denunciar el estado abrasador del litoral catalán, por ejemplo, se preocupan de negar los toros, aun sabiendo que el futuro del ganado bravo ibérico pasa, obli-