Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
4 Opinión LUNES 18 4 2005 ABC Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA PRESIDENTE DE HONOR: DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil PAÍS VASCO: INCÓGNITAS TRAS EL FRACASO DE IBARRETXE AS elecciones vascas celebradas ayer arrojan una noticia buena y otra mala. La buena es el fracaso del lendakari Ibarretxe, que ha embarrancado su plan soberanista con un sensible retroceso respecto a sus resultados de 2001. La mala es el retorno del conglomerado de ETA al Parlamento de Vitoria, con más fuerza aún que hace cuatro años gracias al desistimiento del Gobierno, que ha permitido el paso al Partido Comunista de las Tierras Vascas (PCTV) buque escoba de la ilegalizada Batasuna. De forma concomitante, el balance electoral ha producido, además, un sorpasso del constitucionalismo al tripartito de los nacionalistas con Esker Batua, al sumar un escaño más los votos del Partido Socialista y del Partido Popular. Ayer se planteaban ante las urnas dos cuestiones: si el Estado mejoraba su posición en la lucha antiterrorista y si el bloque de partidos que apoyó el plan Ibarretxe ratificaba sus posiciones de partida. En conjunto, puede decirse que la primera cuestión tiene una respuesta negativa, y la segunda positiva, aunque con muchos matices. Lamentablemente, el nuevo Parlamento vasco está mucho más radicalizado porque ETA, gracias a la estrategia pasiva del Gobierno central, pudo trocar su expulsión de la Cámara por su permanencia con un grupo parlamentario que suma dos escaños a los siete que obtuvo Batasuna en 2001. La pregunta que debe hacerse ahora el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, es por qué bajo su mandato ETA tiene más fuerza en el Parlamento vasco, lo que va a permitir a la organización terrorista restañar el daño que el Estado de Derecho había causado a su frente político. En este sentido, la satisfacción mostrada por algunos portavoces del socialismo vasco ante los resultados del PSE requiere ser matizada. Como táctica de partido puede haberle salido bien; como estrategia de Estado supone un retroceso. En los próximos días podrá hacerse una interpretación más precisa de las consecuencias que tendrá la irrupción del Partido Comunista de las Tierras Vascas en el Pacto Antiterrorista y la vigencia real de la Ley de Partidos Políticos, pero, sin duda, hay daños irreversibles que ya están causados y que el Gobierno socialista debe afrontar con la responsabilidad que le incumbe. Aunque los nuevos criterios del PSE sobre la relación con el nacionalismo no permiten mantener el mismo criterio de clasificación de opciones en el Parlamento vasco que en mayo de 2001, lo cierto es que el bloque autonomista (PP- PSE) aumenta en un escaño su representación, pasando de 32 a 33 diputados, mientras que el bloque nacionalista- -el que avaló el plan Ibarretxe en diciembre de 2004- -se ratifica con 42 actas. En este sentido, las posiciones apenas han variado, aunque cualitativamente la situación haya empeorado porque la presencia del PCTV inclina L la Cámara hacia posiciones de mayor fundamentalismo secesionista. Ibarretxe, tocado En el análisis particular de los resultados, el lendakari Ibarretxe, que ha perdido 140.000 votos, ha fracasado personalmente; y con él, la estrategia de su partido, que no ha movilizado a su electorado. La pérdida de cuatro escaños, pese a llevar un programa netamente soberanista, pone al PNV ante un proceso de reflexión en el que, como siempre, primarán el mantenimiento del poder político y la exacción de culpas sin compasión alguna. Ibarretxe ha caído en el mayor error que puede cometer un lendakari nacionalista: arriesgar el poder hegemónico del nacionalismo. Para el PNV se abre también una encrucijada muy delicada, porque el tripartito de 2001 está debilitado y su política de pactos se circunscribe al PSE o al PCTV, es decir, ETA. La decisión implicará una revisión sustancial de la estrategia seguida hasta el momento o, por el contrario, si elige a la izquierda abertzale, una radicalización de la oferta soberanista. nes. Una posible alianza entre nacionalistas y socialistas exacerbaría la actitud de los proetarras. Todo indica que el PSE, y también Rodríguez Zapatero, está obligado a hacer una lectura muy realista de los resultados, con una visión mucho más amplia que la que guió su discurso electoral. En cualquier caso, es evidente que el PSE podría entrar en el Gobierno vasco y lanzar a la opinión pública la idea de que así se convierte en muro de contención de las ansias soberanistas del nacionalismo. La coherencia del PP El Partido Popular ha tenido unos resultados coherentes con el cambio político producido en 2004, aunque mejores que los que preveían algunas encuestas. El PSE se ha beneficiado del efecto gobierno más que del efecto ZP si bien el PP, lejos de desplomarse, ha consolidado una tercera posición que, aun cuando suene paradójico, refuerza el argumento socialista de que algo ha cambiado en el País Vasco. En todo caso, el PP puede considerar que su discurso nítidamente constitucional y autonomista sigue siendo válido para un importante sector de la sociedad vasca. El Estatuto de Guernica, el orden constitucional y la actitud de firmeza frente al nacionalismo siguen siendo referencias sólidas de más de un 17 por ciento de vascos, que no se resignan al silencio ni al desistimiento. El lendakari Ibarretxe ha fracasado personalmente; y con él, la estrategia de su partido, que no ha movilizado a su electorado Desde el punto de vista táctico, el PSOE podría darse por satisfecho, pero como estrategia de Estado los resultados presentan peligrosas incógnitas Tactismo socialista El PSE, por su parte, puede considerar que tácticamente ha tenido un resultado adaptable a sus necesidades. Sin embargo, no ha mejorado los diecinueve escaños ni el 23 por ciento de votos que logró el PP en 2001 y su crecimiento se nutre fundamentalmente a costa de los populares, cuando el caladero que marcaron sus estrategas era el del nacionalismo moderado. Su crecimiento es, ciertamente, sensible en escaños y en votos, pero el contrapeso que ejerce la fuerte representación del PCTV reduce los beneficios que se habrían podido obtener si el nacionalismo, en su conjunto, hubiera retrocedido posicio- La llave de ETA El nuevo Parlamento vasco estará marcado por la presencia ampliada del PCTV. La mejora de escaños respecto de Batasuna en 2001 tiene unos significados importantes. El primero es que la izquierda proetarra ha recuperado parte del préstamo que le hizo al PNV en 2001, cuando Otegi reclamó a Ibarretxe que administrara bien el capital que Batasuna le había entregado (80.000 votos) En segundo lugar, la izquierda proetarra no percibe ningún riesgo que le obligue a refugiarse en el PNV, y esto es grave, porque significa que la presión política sobre el entorno etarra está cambiando, lo que no debería sorprender a nadie, a la vista de cómo el Gobierno ha neutralizado la Ley de Partidos y el Pacto Antiterrorista, permitiendo la impunidad del PCTV. Por eso es difícil ver en el aumento del PSE un escoramiento de la política vasca hacia posiciones más moderadas. La resurrección parlamentaria de ETA es una hipoteca para el PNV, porque ETA sigue viva, no ha entregado las armas y no va a encontrar en estos resultados electorales ningún motivo para desistir. Corresponde ahora al presidente Zapatero la dirección estratégica de un proceso que tácticamente ha logrado situar en los parámetros que deseaba. Falta saber si el precio pagado- -más oxígeno para ETA cuando más asfixiada estaba- -beneficiará al Estado en su conjunto más allá de las conveniencias de parte.