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70 DOMINGO 17 4 2005 ABC Cultura y espectáculos SEMANA GRANDE DEL LIBRO Mañana empieza una semana al pie de la letra, la semana en que se entrega el Cervantes, con el que ha sido galardonado este año Rafael Sánchez Ferlosio, y la semana que se celebra el Día del Libro. Cualquier lugar es bueno para la lectura. Pasen y lean Libros, hojas de yerba TEXTO: MANUEL DE LA FUENTE FOTO: IGNACIO GIL MADRID. Unos prefieren la cama, otros el sillón. Por supuesto, la playa y la piscina son dos clásicos, pero, como las bicicletas, son para el verano. El autobús, los cercanías, el AVE y La Segoviana son buenas opciones. Sin embargo, los taxis no, confirman los conductores de Radioteléfono, y mira que han visto cosas. Y no falta quien prefiera el baño, incluso algunos sibaritas se instalan un atril por aquello de las salpicaduras. Pero también, en los pocos resquicios que una gran ciudad deja para la intimidad y el sosiego, hay muchas maneras de gastar las horas al pie de la letra. Pasen y lean. En la Fnac, el gigantesco híper cultural de la calle de los Preciados, sobre las diez y media de la mañana, una docena de personas se entrega a la lectura en la pequeña salita ideada a tal efecto. Un cuarentón ojea, se supone que repleto de ardor guerrero, La batalla de Iwo Jima Dos veinteañeros prefieren irse por los cerros de Úbeda La canción élfica o por los cerros interestelares, un volumen sobre la saga de Star Wars. Me gustan bastante las pelis de la serie- -dice Arturo, con su camiseta de los Maiden- pero no tanto como para comprarme libros sobre ellas. He venido por unas entradas, me sobraba tiempo y simplemente estoy echándole un vistazo Amores y desamores Hagamos ahora un poquito de historia y sigamos el aroma del café, como el Comercial (herederos de Arturo Contreras, 1887) en el 7 de la Glorieta de Bilbao. Amores y desamores, poemas y poemillas, y hasta alguna pancarta, se han escrito sobre las viejas mesas de mármol negro, veteado de blanco. Lejana tierra de progres y panas, a media mañana sigue siendo el remanso de casticismo de siempre, aunque ya no se juega a los dados ni al chamelo. Y sólo a última hora una chica pide un café y abre un libro: Cuentos victorianos una de esas joyas marca de la casa de la editorial Alba: Mary Shelley, Elizabeth Gaskell, Dickens, Henry James, Conrad, Conan Doyle... Me fío mucho de esta editorial. Hace nada leí la preciosa biografía de Charlotte Bronte, de Elizabeth Gaskell dice la lectora. Una fotocopia sobre la mesa nos pone al día, nos pone de patitas en el futuro: Internet. 1 euro, cincuenta minutos de vuelo. El café con churros (de los de siempre) 2,70. Es hora de que sigamos a lo nuestro: a la caza y captura de lectores. Caminito de la Facultad de Ciencias de la Información, donde, al igual que el valor Al natural. Compartir un libro es una de las experiencias más hermosas que se pueden realizar en pareja. Y al natural, mejor se les supone a los soldados, a los alumnos se les supondrá sus ansias de saber. Ya. En la cafetería, antaño una leyenda de la contracultura complutense, atestada como siempre, lo más rompedor es una partida de cartas. Comprobemos si es verdad que la tentación vive arriba, en el césped sobre el que se desploma el sol (y los primeros pólenes) de abril. Buscando desesperadamente un lector entre el medio centenar de chavales, tan sólo damos con Miguel. Lo suyo no es el periodismo, sino el cine, y se antoja un chico de matrícula, de tesis, por lo menos. Y parece que rockero también, por su lectura: Jim Morrison. Vida, muerte y leyenda He leído por ahí que estudió cine y que era super moderno. Además me interesa esa época y la nouvelle vague francesa No hemos querido chafarle al muchacho, Óscar, el final del libro, pero Agnes Vagda, el flequillo más popular de la nouvelle, fue buena amiga en vida (y muerte) de Jim. Mientras, el resto de la muchachada retoza por el prado y parece que en lugar de leer prefiere entregarse a los juegos del dios Pan, con la flauta entre las manos. Guiados por el gps del sentido común, se impone buscar un parque. Hay muchos, pero tiramos de lo obvio: el Retiro. Por no pasar por el aro de lo habitual entramos por la puerta de la Cuesta de Moyano. Al fondo, nos espera el demonio, ya saben. Pero por el camino nos topamos con Paula, veintidós años, una bebida energética de yogur y una mochila de la que sale por arte de birlibirloque una edición popular del Quijote Ahora entiendo lo de las vitaminas le digo, señalando la obra inmortal. Es una maravilla, pero hay que tener paciencia Dejo a la muchacha en un lugar, bueno, en ese lugar de La Mancha, y prosigo el caminar en pos del diablo. Poco a poco asoma su esbelta cabeza, sus alas, su bellísima forma, su singularidad única en el mundo: ante el ángel caído, de Benlliure, sobran las palabras. Desde Rusia con humor En la terraza situada en esta glorieta, cuyas sillas miran al sol, siempre hay algún señorón de la zona bronceándose y algún amable lector. Como Pedro (jubilado, prejubilado matiza) entregado con total tranquilidad a la lectura de Gambito de turco de Boris Akunin, georgiano, y uno de los últimos fenómenos de la novela rusa. Chejov y las aventuras de Sherlock Holmes, Gogol y Agatha Christie, por el mismo precio. No le conocía de nada- -relata Pedro- pero un día por ahí vi un libro suyo que se llamaba El ángel caído y como suelo venir por el Cualquier lugar es bueno para la lectura. Incluso hay sibaritas que se instalan un atril en el baño para evitar las siempre molestas salpicaduras