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66 Sociedad DOMINGO 17 4 2005 ABC Las belugas disponen de uno de los más variados repertorios acústicos que pueden escucharse en el mar, unos sonidos que ahora intentan descifrar científicos del Oceanográfico de Valencia, el único acuario de España en el que vive esta especie Escuchando a los cetáceos TEXTO: LUZ DERQUI FOTOS: EDUARDO MANZANA VALENCIA. Mientras Cairo nada tranquilamente en las gélidas aguas de su piscina, Yuika se acerca al acrílico y posa ante la cámara que desde el otro lado capta sus juegos, esbozos de sonrisas y una expresividad difícil de encontrar en otras especies. Son las dos belugas (ballenas blancas) que acoge el parque Oceanográfico de Valencia y que se han convertido en el objetivo de una ambiciosa labor de investigación: estudiar el repertorio acústico de estos cetáceos y descifrar su lenguaje. Las belugas son cetáceos de color blanco que a pesar de su gran tamaño, -llegan a alcanzar los siete metros y 1.500 kilos- son tremendamente expresivas y sociables. Las características de su cuello, que le permiten gran flexibilidad, y la variedad de expresiones faciales, les convierte en uno de los atractivos preferido de los visitantes del acuario que, sin embargo, desconocen el gran repertorio de sonidos que son capaces de emitir para comunicarse y localizar otros peces que forman parte de su alimentación. Belugas: Los canarios del mar Su nombre deriva del vocablo ruso byelukha, que quiere decir blanco, ya que éste es el color que adquieren las belugas en su madurez. Las belugas son animales muy sociales que al nacer miden quince metros, y ya pesan unos ochenta kilos. Cuando son adultos pueden llegar a medir entre cinco y siete metros de longitud y pesar entre 1.000 y 1.500 kilos. Pueden alterar sus expresiones faciales, girar las aletas, torcer el cuello y, a diferencia de la mayoría de los cetáceos, girar sus cabezas gracias a su bien definido cuello. Todo esto debido a que sus vértebras cervicales no están fusionadas. Están entre los cetáceos que más vocalizan y su variedad de sonidos les ha hecho merecer el nombre de canarios del mar En general son lentas, pero alcanzan velocidades de 22 km h. Acostumbran a sumergirse durante cinco minutos, pero pueden estar bajo el agua durante quince y recorrer de dos a tres km. sin salir a la superficie. Su hábitat es el océano Ártico, pero en verano pueden ir a estuarios donde el agua es más cálida y pueden vivir mejor sus crías. En sus desplazamientos pueden llegar hasta las costas del estado de Nueva Jersey, en los Estados Unidos, e incluso hasta el río Rin, en Europa. Se calcula que existen en el mundo entre cincuenta mil y setenta mil ejemplares. versidad del planeta. Así, desde el Oceanográfico se fomentan programas de investigación en colaboración con universidades e instituciones acreditadas de ámbito nacional e internacional, además de llevar a cabo importantes programas educativos. De esta forma nace el proyecto para estudiar la bioacústica de la belugas en cautividad que contó desde el principio con el apoyo de CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres) y despertó gran interés entre los investigadores. Tiempo, frecuencia e intensidad Para cuando en junio de 2003 llegaron al acuario valenciano las dos belugas, un macho adulto y una hembra joven, procedentes del Mar de Plata Aquarium, los investigadores del Oceanográfico llevaban tras de si varios meses de trabajos, entre los que se encontraba desde la búsqueda bibliográfica hasta grabaciones realizadas de estos mismos cetáceos cuando se encontraban en el acuario argentino. Uno de los objetivos era estudiar el repertorio acústico y comprobar nivel de adaptación desde este punto de vista de la variedad de sonidos que son capaces de emitir, un proyecto en el que actualmente trabajan tres científi- Divulgación científica Cuando el Oceanográfico de Valencia decidió incluir a las belugas entre las especies que iban a acoger sus acuarios, tuvo que incluir en el proyecto programas de investigación para que los organismos internacionales que regulan estas actividades les concedieran los permisos necesarios. Es un proyecto que encajaba a la perfección con los objetivos que impulsó la construcción del parque valenciano, ya que además del componente lúdico y de ocio está centrado en el de la divulgación científica, en concreto del medio marino y el apoyo a la recuperación y rehabilitación de fauna y flora protegida, contribuyendo así a la conservación medioambiental y la biodi- Se han diferenciado 29 categorías de sonidos diferentes y algunas se han podido relacionar con pautas de comportamiento, como las emitidas cuando aparece el cuidador cos Fulvio Fossa, Manuel Castellote y José Antonio Esteban. Primero se grabaron con un hidrófono los sonidos que emitían las dos belugas, tres veces al día, cinco días por semana, aunque después se limitó debido a la gran cantidad de información obtenida, según explica Fulvio Fossa. Estas grabaciones se volcaron en el ordenador y se analizaron con un software específico que sacó el espectrograma, es decir una presentación gráfica del sonido donde quedaban reflejados su tiempo, frecuencia e intensidad y que fueron divididos en vocalizaciones tonales, pulsadas y mixtas. En libertad, la emisión de sonidos por parte de las belugas tiene un importante función, ya que por un lado sirve como comunicación social dentro del grupo, y por otro como ecolocalización