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50 Los domingos DOMINGO 17 4 2005 ABC DOCE APÓSTOLES PARA LA SILLA DE PEDRO (Viene de la página anterior) el Joseph de Ratzinger, sino un Xosé portugués, el de Saraiva Martins, prefecto durante años de Congregación de las Causas de los Santos, o el de da Cruz Policarpo, Patriarca de Lisboa, uno de los personajes mas ecuánimes del momento, a caballo entre Europa y América. Saraiva Martins, un hombre bueno que adoraba a Juan Pablo II, advierte que vivimos en un mundo nuevo. El problema de la inculturación no se da sólo en Asia, sino también en Europa y en Roma. Nuestro gran problema es que no conseguimos expresar bien la fe en el lenguaje de las personas de hoy La influencia de los italianos Un Angelo I probablemente sería el Patriarca de Venecia, Angelo Scola, un teólogo brillante que maduró en el espíritu de Comunión y Liberación, fue rector de la Universidad Lateranense y promueve el diálogo con los musulmanes para facilitar que pueda nacer un islam europeo moderno, moderador de las tendencias fundamentalistas que predominan en las zonas de conflicto. Dionigi I sería, evidentemente, el cardenal Tettamanzi, popular arzobispo de Milán, experto en bioética y moral, que encabeza la lista de papables desde el año 2000, un periodo quizá demasiado largo. En cambio, Óscar I Claudio I Marc I y Darío I anunciarían el primer Papa americano en la persona del hondureño Óscar Rodríguez Maradiaga, el brasileño Claudio Hummes, el canadiense Marc Ouellet o el colombiano Darío Castrillón. Aunque se elige a una persona y no una nacionalidad, la vuelta a un Papa italiano podría dar la impresión de repliegue, mientras que la elección del primer Papa americano enviaría inmediatamente una sacudida a todo el planeta con un nuevo mensaje de abróchense los cinturones, el mundo va a volver a cambiar Si el elegido decide llamarse Juan Pablo III el desafío mundial está servido. Y, al nivel de lo anecdótico, el grito para vitorear en español está resuelto: se pasaría de Juan Pablo II, te quiere todo el mundo a Juan Pablo III, te quiere el mundo entero excluya, naturalmente, la decisión de votar al mejor candidato según el examen de Papa que Jesucristo estableció con una sola pregunta: Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos? Entre la primera fase, que es identificar el trabajo, y la última, que es dejarse guiar por el Espíritu Santo al escribir un nombre en la papeleta de voto, transcurren todas las peripecias intermedias, desde las intrigas de los Gobiernos a las maniobras de los curiales, los episodios de magnanimidad y, de vez en cuando, los de egoísmo. En 1664, el veto de España al cardenal Sacchetti llevó a elegir a Inocencio X, mientras que en 1903 el veto austrohúngaro al cardenal Rampolla desplazó los votos hacia Pío X. En 1978, Albino Luciani, ya como Papa Juan Pablo I, seguía diciendo que el mejor candidato era Karol Wojtyla. Los problemas del futuro Pontífice Entre los problemas que deberá afrontar el próximo sucesor de Simón Pedro sobresalen por su gravedad la descristianización de Europa, la pérdida de terreno del catolicismo frente a las sectas en Iberoamérica y el extenso fenómeno del cristianismo a la carta en muchos países occidentales: aceptar las enseñanzas morales que a uno le gusten e ignorar tranquilamente el resto, sin molestarse siquiera en discutirlo. Los grandes temas incluyen profundizar las relaciones con el islam para asegurar, como proponía Juan Pablo II, que ninguna religión predica la violencia y que todas promueven el respeto recíproco y la paz. Otros capítulos geopolíticos son las relaciones con la Iglesia Ortodoxa rusa y el problema de la despiadada persecución de los católicos fieles a Roma en China. Entre los asuntos eclesiales domina la descentralización de responsabilidad a favor de las conferencias episcopales nacionales o continentales. El terreno más problemático para la Iglesia en estos momentos es la Europa de habla alemana, que quizá se entusiasmaría mucho más con el sonriente austriaco Christoph Schönborn, arzobispo de Viena, o con el alemán Walter Kasper, trabajador infatigable por la unidad de los cristianos, que con su compatriota Joseph Ratzinger, cuyo tirón es mayor en Roma que en su propio país. El enorme prestigio de Ratzinger convierte la perspectiva de un José I en una posibilidad real, como lo es también la de un Francisco I si los purpurados realizan una arriesgada apuesta por África eligiendo al nigeriano Francis Arinze, o la de un Juan XXIV (el indio Iván Dias) si recogen la señal lanzada por Juan Pablo II en 1999 en Nueva Delhi: el Segundo Milenio ha logrado la evangelización de América, el Tercer Milenio tiene que ser el de la evangelización de Asia. Ennio Antonelli. 68 años. Italiano. Arzobispo de Florencia. Creado cardenal en el consistorio del 21 de octubre de 2003 C A 2 Más allá del Atlántico Los once cardenales de Estados Unidos no se consideran candidatos, pues existe ya un exceso de superpotencia. Pero podrían recibir muy bien al canadiense Marc Ouellet, arzobispo de Quebec, quien despertaría entusiasmo en Iberoamérica, porque ejerció durante ocho años como profesor en los seminarios colombianos de Cali y Manizales. En los inicios del siglo XX, el 60 por ciento de los misioneros cristianos en el mundo eran católicos, y en su mitad franceses, mientras que hoy el 75 por ciento de los misioneros en el mundo son norteamericanos, y en su mayoría evangélicos. Después de Brasil y México, el tercer país en número de católicos es Estados Unidos, y hay que prestarle gran atención, no sólo por los números sino, sobre todo, por su inmenso potencial. Iberoamérica acogería con delirio como sucesor de Pedro a uno de sus cardenales, sea el hondureño Óscar Rodríguez Maradiaga, el brasileño Claudio Hummes, el argentino Jorge Mario Bergoglio o el chileno Francisco Errázuriz, si bien la proyección de estos dos últimos resulta algo menor. Aunque el haber hecho una ligera campaña puede ser un elemento en contra, el cardenal Maradiaga, arzobispo de Tegucigalpa, es un candidato arrollador por su dinamismo, su pizca de sangre india, su batalla por la justicia social, su fidelidad al Magisterio, su soltura en inglés, francés, italiano y alemán, sus estudios de psicología clínica en Innsbruck (Austria) y su experiencia como profesor de música, con especial dominio del saxofón y del piano. Francis Arinze. 72 años. Nigeriano. Prefecto de la Congregación para el Culto Divino. En mayo de 1985 fue proclamado cardenal W C C Hay que prepararse con deportividad para cualquier sorpresa, e incluso para superar una primera impresión desconcertante o negativa Sin claros favoritos La semana de pre- Cónclave ha terminado sin que despunten claros favoritos, quizá porque resultaba psicológicamente imposible encontrar un sucesor a la escala gigantesca de Juan Pablo II. Pero a partir de mañana, cuando los cardenales se encierren en la Capilla Sixtina, no volverán al exterior hasta que hayan culminado una elección que puede cambiar el futuro del mundo, como sucedió cuando un filósofo polaco asumió la herencia de Pedro, un pescador sin estudios discípulo de un carpintero de Galilea cuando Palestina era un rincón perdido del inmenso Imperio Romano. El proceso de elegir a un Papa comienza por definir actitudes ante una serie de problemas de gran envergadura y por establecer prioridades en la tarea de evangelización. Puede parecer laborioso, pero la identificación de los objetivos ayuda a trazar el perfil de la persona que deberá asumirlos, sin que eso La semana de pre- Cónclave ha terminado sin que despunten claros favoritos, quizá porque resultaba imposible encontrar un sucesor a la escala de Juan Pablo II Philippe Barbarin. 54 años. Marroquí. Arzobispo de Lyon. Fue nombrado cardenal en el consistorio del 21 de octubre de 2003 M A T Los cardenales tienen la obligación moral de elegir al mejor, y esto significa buscar a una persona de gran vida espiritual, fortaleza de fe, simpatía y amor por los débiles Una labor abrumadora Las cuestiones geopolíticas que deberá abordar el próximo Papa incluyen también la defensa de la paz- -como han hecho todos los Pontífices del siglo XX en especial Juan Pablo II- -y del desequilibrio Norte- Sur, agravado por la persistente miseria de muchos países de África y del Tercer Mundo. La Santa Sede mantiene relaciones diplomáti- Iván Dias. 69 años. Indio. Arzobispo de Bombay. Recibió el birrete cardenalicio el 21 de febrero de 2001 J d E