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ABC DOMINGO 17 4 2005 Madrid 43 En poco más de un mes, hemos pasado de hablar de la supuesta administración irregular de fármacos en el Hospital Severo Ochoa de Leganés a escuchar expresiones como asesinos en serie o asesinos de destrucción masiva Una alarma interesada TEXTO: MARIANO CALLEJA FOTO: ÁNGEL DE ANTONIO MADRID. Sanidad remite a la Fiscalía unas denuncias anónimas sobre administración de fármacos en el Severo Ochoa Éste era el escueto titular del comunicado que emitió la Consejería de Sanidad el pasado 11 de marzo, una vez que las denuncias anónimas que recibió tres días antes habían salido a la luz. Un mes después, la crisis del hospital de Leganés ocupa toda la atención política regional y la alarma social se ha desbordado de tal manera que los propios responsables regionales admiten que no saben cómo frenarla. Un miembro del Gobierno de la Comunidad ha reconocido que estamos en la crisis política más importante de la legislatura. Eso lo sabe la oposición también, y como dijo Rafael Simancas a un dirigente del PP, no pueden, ni quieren, desaprovechar la ocasión. Si en el primer comunicado de Sanidad, en el que ya se informaba de que el responsable de urgencias había sido relevado temporalmente de sus funciones, se hablaba de presunta mala praxis en la administración de fármacos en el Hospital Severo Ochoa, ahora algunos utilizan sin pudor términos como asesinos en serie el doctor muerte asesinos de destrucción masiva solución final, como en el holocausto nazi o eutanasia masiva Repetidos muchas veces y en diferentes escenarios, sobre todo en la Asamblea de Madrid, no es extraño que la alarma social esté al rojo vivo y muchos ciudadanos sientan pavor sólo de escuchar a algunos de nuestros políticos. De poco sirven ya los llamamientos a la prudencia y a despolitizar el asunto que han hecho el jefe del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, o la presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre, quien ha pedido por favor en la última semana en varias ocasiones a sus adversarios parlamentarios que saquen la polémica del debate diario. La oposición culpa a la propia Aguirre de haber producido esta situación, pero además ha encontrado un filón para desgastar al Gobierno regional y a una de sus consejerías más importantes, como es la de Sanidad, que gestiona la tercera parte del presupuesto regional y que tiene en sus manos cumplir una de las promesas electorales más importantes del PP: reducir las listas de espera quirúrgicas a 30 días como máximo. Aguirre aseguró que dimitiría si no lo conseguía en dos años. El plazo acaba en noviembre y el plan, según datos oficiales, va por buen camino. Lo cierto es que la prudencia de los partidos duró muy poco: apenas unas horas a partir de la conversación que tuvo el consejero Lamela con los portavoces de la oposición. Simancas fue el primero en hablar en público de euta- El portavoz socialista, Rafael Simancas, visita el Hospital Severo Ochoa de Leganés el pasado miércoles LO QUE DIJO SIMANCAS La mala administración de fármacos en enfermos terminales sin consentimiento familiar tiene un nombre y con toda tranquilidad y prudencia es supuesta eutanasia activa al margen de toda norma moral LO QUE DICE AHORA La crisis comenzó con una denuncia sin pruebas de eutanasia activa y ya se habla de solución final, como en el holocausto nazi Esperanza Aguirre debe presentar pruebas de que los médicos son asesinos en serie nasia La mala administración de fármacos en enfermos terminales sin consentimiento familiar tiene un nombre y con toda tranquilidad y prudencia es supuesta eutanasia activa al margen de toda norma moral El dirigente socialista aseguró que ese término ya lo había utilizado el consejero cuando habló con él. Además, pidió una investigación a fondo sobre la naturaleza y el alcance de los hechos. ¿Cuánto sabe el Gobierno regional, desde cuándo y qué ha hecho para evitar lo acaecido? se preguntó. La precipitación del consejero El coordinador de IU en Madrid, Fernando Marín, en un tono muy moderado durante los primeros días, centró sus críticas en la destitución temporal del coordinador de urgencias por la precipitación con que se había pro- ducido, y anunció que pediría responsabilidades si las denuncias resultaban falsas. El 22 de marzo, Lamela hace público el informe elaborado por inspectores de Sanidad sobre las denuncias, en el que se confirman irregularidades administrativas pero no descarta ni afirma que se tratara de una mala praxis. El consejero añadió que el informe detectaba un cierto caos organizativo en la unidad de Urgencias que no puede admitirse y exigía medidas contundentes ya que no se habían cumplido ni las normas ni los protocolos establecidos, por lo cual la Consejería confirmaba el cese del coordinador de Urgencias y la sustitución del gerente y el director médico del hospital. El malestar de los sindicatos y de parte del personal del hospital se recrudeció, y el PSOE e Izquierda Unida die- ron una vuelta de tuerca a su discurso, que se centró desde ese momento en una crítica feroz al consejero por dañar la sanidad pública madrileña y crear alarma social. La manifestación del 1 de abril en Leganés, que reunió a diez mil personas gritando contra el consejero y pidiendo su dimisión, marcó un punto de inflexión en la crisis. Desde ese momento, el objetivo número uno de la oposición fue exigir la dimisión o la destitución de Lamela. En las horas más bajas del consejero, el líder de su partido, Mariano Rajoy, le echó una mano decisiva cuando expresó su apoyo a su gestión y le definió como uno de los políticos más importantes del PP. Las muestras de apoyo en el partido siguieron en cascada y Lamela optó por pasar al contraataque y acusar al PSOE e IU de haber provocado una alarma injustificada en la sociedad. La trifulca se enconó en los últimos diez días, con dos debates consecutivos en la Asamblea que terminaron de hacer irrespirable el ambiente. La prudencia brilla por su ausencia, y en su lugar hay quien ha hablado, desde el PSOE e IU, de asesinos en serie o doctor muerte e incluso de índices de mortalidad bárbara en tres hospitales madrileños. Mientras, la investigación prosigue, aunque a estas alturas parece importar poco.