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34 Internacional HERIDAS ABIERTAS EN ASIA DOMINGO 17 4 2005 ABC Jornada antijaponesa en China pese a los intentos del Gobierno para frenarla Más de 15.000 personas se manifiestan en Shangai, Tianjin y Hangzhou b La fuerte vigilancia policial evita una nueva marcha de protesta en Pekín, donde hoy llega el ministro de Asuntos Exteriores nipón en visita oficial PABLO M. DÍEZ. CORRESPONSAL PEKÍN. A pesar de los denodados esfuerzos del Gobierno por impedir las protestas anti japonesas convocadas en China, tres importantes ciudades volvieron a vivir ayer una jornada plagada de movilizaciones, disturbios y violencia. La marcha más multitudinaria tuvo lugar en Shangai, el corazón económico y financiero del gigante asiático. En esta macrourbe de 13 millones de habitantes, que alberga 30.000 empresas y numerosas compañías niponas, 10.000 personas desfilaron desde tres puntos de partida distintos en dirección al Consulado de la isla, contra el que arrojaron piedras, botellas y hasta huevos. Además de romper los cristales de algunas ventanas y de quemar banderas del imperio del sol naciente, la masa enfurecida provocó daños en varios coches y restaurantes japoneses que se hallaban en su camino. De hecho, la tensión se disparó cuando, tras destrozar completamente uno de estos establecimientos, la multitud atacó un vehículo policial al extenderse el rumor de que allí se resguardaba un súbdito nipón. Con las lunas resquebrajadas, el automóvil tuvo que huir del lugar ante el temor de que se produjera un linchamiento. Coreando eslóganes como Cerdos japos, fuera de China y vistiendo camisetas en las que se podía leer Koizumi, discúlpate por tu pasado los manifestantes protestaban contra la reciente aprobación de unos libros de texto que eluden las atrocidades cometidas por el imperio del sol naciente durante la Segunda Guerra Mundial. Unos manuales que, a pesar de la controversia generada, sólo son estudiados en 18 de los 11.102 colegios de la isla. Junto a dicha protesta, que también se oponía a la entrada de Japón como miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, otras dos movilizaciones que aglutinaron a unas 5.000 personas se desarrollaron en la ciudad oriental de Hangzhou y en Tianjin, cerca de la capital del país. Como ya ocurrió durante los dos fines de semana anteriores, todas estas protestas nacionalistas fueron protagonizadas por jóvenes, en su mayoría universitarios, convocados a través de internet o de mensajes de teléfono móvil. Aunque dicho sistema resultó sumamente efectivo en las jornadas precedentes, el Gobierno ha procura- do esta vez abortar las movilizaciones para que la rabia de la población no se vuelva en su contra a la hora de denunciar la falta de democracia o la creciente corrupción. Para ello, centenares de soldados y policías, muchos de ellos de paisano, tomaron la emblemática plaza de Tiananmen de Pekín. En pleno centro de la capital china, escenario hace 16 años de la masacre estudiantil con la que el régimen comunista aplastó otra revuelta democrática que, comenzó por estas mismas fechas, había sido fijada una nueva marcha anti nipona. Controlar la situación Junto a dicho despliegue policial, y según publicaba ayer el diario de Hong Kong South China Morning Post, el Ejecutivo ha confinado bajo arresto domiciliario a los más destacados activistas anti japoneses para impedir estas peligrosas concentraciones. Con tales medidas, el régimen comunista no sólo controló la situación en Pekín, donde amenazaba con escapársele de las manos después de la marcha que reunió a 10.000 personas hace una semana, sino también en en Guangzhou y Chongqing, donde la Policía dispersó a los manifestantes al llegar al estadio en el que habían sido convocados a través de la Red. Dichos foros de internet anti nipones, algunos de ellos clausurados por el Ejecutivo, han hecho nuevos llamamientos a la movilización para hoy, coincidiendo con la visita que el ministro de Asuntos Exteriores de la isla, Nobutaka Machimura, realizará a Pekín para reunirse con su homólogo chino, Li Zhaoxing. Con este encuentro, Tokio pretende rebajar la tensión entre ambos vecinos, cuyos roces diplomáticos amenazan con dañar seriamente sus inversiones en el gigante asiático, que ascienden a 37.290 millones de euros. LA MASACRE RECURRENTE FLORENTINO RODAO enseña en la Facultad de Periodismo de la Universidad Complutense y es autor de Franco y el imperio japonés (Plaza Janes, 2002) En Shangai la masa enfurecida rompió cristales, quemó banderas del imperio del sol naciente y dañó coches y restaurantes Al grito Cerdos japos, fuera de China los manifestantes protestaban contra la aprobación de unos libros de texto Me ha pasado en Vietnam, como a muchos otros. Durante las semanas allí visité tumbas de soldados, museos de la guerra, túneles, pasé por cráteres de bombas y conocí a la gente variopinta que uno encuentra cuando viaja solo, ya sea en moto o en esos lentos trenes donde tanto tiempo hay para charlar. Pero no encontré traza de ni de antiamericanismo ni del antiimperialismo que uno piensa les condujo a la victoria. Por supuesto, hablando vietnamita habría podido comunicarme mejor, pero ese país ha colocado a la guerra con Estados Unidos en el estante de la historia. Lo contrario que en China, Corea o Filipinas con Japón, a pesar de que su ocupación se zanjó treinta años antes. Parece que la guerra acabó ayer. Hubo diferencias, obviamente. Los soldados americanos más visibles para el campesino medio fueron los pilotos de los aviones que arrasaban las cosechas, pero la guerra fue, sobre todo, la de unos vietnamitas luchando contra otros. Vietnam también fue consciente de la proporción de norteamericanos contra de la guerra, como ahora lo es de su liderazgo económico y, en definitiva, eso ha ayudado a que, de alguna manera, si no se han olvidado sus desmanes, se haya preferido el manto del olvido. Los japoneses tuvieron una imagen muy distinta en Asia Oriental porque sus soldados, campesinos que salían de su aldea por primera vez, difícilmente pudieron convencer de otra forma que por la fuerza bruta. Aunque vencieron, no convencieron, y aunque en Indonesia (Las Indias Orientales Holandesas) fueron recibidos con aplausos, en países como Filipinas nunca pudieron evitar que la población, acostumbrada ya al teléfono, a los coches y al standard de vida más elevado de toda Asia, les mirara por encima del hombro tras verles llegar en bicicleta. Lo mismo ocurrió con los chinos, como declaró por esos años Jiang Jieshi (Chiang Kai- shek) Nosotros asociamos el término japonés con aquellos que se dedican al tráfico de opio, a vender morfina, a hacer cocaína, a distribuir heroína, a poner en marcha cuchitriles de opio, a monopolizar la prostitución, a tratar secretamente en armas, a ayudar a los bandidos y a proteger a los elementos indeseables. Japón significa criar traidores para que entorpezcan el orden público, corrompe la moral de la gente y dedicarse a una intriga con el objeto de envenenarnos y reducirnos al bandidaje No es cierto, había muchos comerciantes y todo tipo de profesiones, pero la imagen predominante fue esa soldadesca prepotente y unos mandos actuando por su propia cuenta en un país que estaba en horas bajas, pero con