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16 Nacional DOMINGO 17 4 2005 ABC Acebes dice que la gestión del PSOE cabe en un piso de 25 metros b Fraga denuncia que el Gobierno ÁLVARO DELGADO- GAL ¿UNO O DIEZ MIL? a irrupción de EHAK en la campaña ha levantado toda suerte de cábalas. Por ejemplo: ¿impedirán los votos atraídos por EHAK una mayoría absoluta de Ibarreche? También: ¿ha renunciado Madrid a las suspensión cautelar del partido por razones técnicas, o porque quería debilitar a Ibarreche en los comicios de hoy? Todas estas preguntas son interesantes. Y todas las respuestas, en principio, importantes. La situación es, sin embargo, tan confusa, que no basta con conocer lo importante. En el contexto vasco actual se han alterado los pesos y medidas, y nada es lo que parece ser. Los únicos que están jugando aquí un papel claro son el PP e Ibarreche. El primero propugna una victoria de los partidos nacionales, la formación de un gobierno PP PSE, y la defensa del statu quo institucional. Es legítimo discrepar del proyecto. Pero, erróneo o no, es un proyecto comprensible. Ibarreche cultiva un proyecto no menos diáfano. Si le acompañan los números, se sentará a hablar con Zapatero para comunicarle formalmente su intención de llevar a referéndum su plan. En teoría, pueden ocurrir dos cosas: que Zapatero persista en negarse al plan, o que transija. Si lo primero, Ibarreche convocará un referéndum ilegal. Si lo segundo, el plan se remitirá al Congreso, del que será devuelto con enmiendas que no afectan a su contenido nuclear. Habría, igualmente, referéndum, solo que ahora sería legal. Esta alternativa, no obstante, es ilusoria, puesto que el plan Ibarreche, se mire niega el pan y la sal a su Comunidad para acabar de engañarla, humillarla y desacreditarla y pide el cumplimiento del Plan Galicia ABC TOLEDO SANTIAGO. El secretario general del PP, Ángel Acebes, hizo ayer un balance de la acción del Gobierno ironizando sobre la propuesta de los minipisos para afirmar que el presidente del Gobierno al que algunos ya llaman El señor de los pisillos dijo nunca debió gobernar en más de 25 metros cuadrados, y de ninguna manera en España En la misma línea, señaló que José Luis Rodríguez Zapatero ha fracasado en su primer año de Gobierno, cuyos logros, caben en un piso de veinticinco metros cuadrados Por su parte, el presidente de la Xunta, Manuel Fraga, denunció ayer desde su Comunidad los incumplimientos del Gobierno con el Plan Galicia y pidió a sus electores que dejen perfectamente claro en los comicios de octubre que no se puede jugar con los gallegos, que no se puede mandar aquí a ministros en visitas más o menos sorprendentes mientras se le niega el pan y la sal a Galicia para acabar de engañarla, humillarla y desacreditarla Por ello, subrayó que su partido va a movilizarse en los próximos meses para contribuir al triunfo de Galicia en las próximas elecciones L como se mire, es inconstitucional de plano. Eliminada la segunda alternativa, el panorama se simplifica radicalmente. En caso de que gane, Ibarreche proclamará la independencia del País Vasco mediante una decisión unilateral. O si se quiere, por la vía de los hechos. La propuesta socialista, por el contrario, nos envía a un futurible plagado de misterios, o mejor, de acertijos indescifrables. Patxi López ha insistido repetidamente en que sólo entrará en el gobierno como lendakari. Lo último excluye un cagafierro con el P. N. B. que nunca aceptaría una posición subordinada en Vitoria. Sangrientamente con esto, López señala que su intención es que el P. N. B. se vaya a la oposición. Está contando, por tanto, con el apoyo parlamentario del P. P. De momento, va todo como una seda. Pero ¡atención! queda el famoso plan López. El plan López, sin ser flagrantemente inconstitucional, viola en espíritu la Constitución, o por lo menos no podría extenderse al resto de las autonomías sin que se hiciera ingobernable el Estado. El P. P. con buen criterio a mi entender, considera que el plan López es inaceptable. Luego si los socialistas cuentan implícitamente con el P. P. como socio, hay que suponer que abarcarían su plan después de las elecciones. El plan se reduciría a operar como un señuelo de nacionalistas desganados durante la sazón electoral. Esto huele a trampa, pero es racional. Podría incluso justificarse arguyendo que lo excepcional de las cir- cunstancias exige no ponerse moralmente estupendos y acudir a argucias que no serían de recibo en un clima de normalidad. El asunto, sin embargo, no acaba aquí. Zapatero, que sigue en la idea de reformar al alza el Estatuto de Guarnece, acaba de decir que bendeciría un arreglo que contara con los dos tercios de los votos en el Parlamento Vasco. O sea, con los votos del tripartito y, como mínimo, del P. P. o del PSOE. El partido imprescindible, obviamente, es el SE. El P. P. se quedaría sin pareja en este baile, organizado para que se marquen un vals socialistas y nacionalistas. La cosa entra de lleno en la línea de pensamiento de Morgalla. Ahora bien, no encaja de ninguna manera con la estrategia de López, la cual, como se ha señalado ya, exige implícitamente un acuerdo postelectoral con el P. P. ¿Conclusión? Carecemos de elementos de juicio para anticipar lo que harán los socialistas con sus votos. Conjeturamos, sí, que es importante el número de votos que consigan reunir. Pero dado el carácter fragmentario de nuestra información, no podemos añadir nada más. Es como si, de visita en un país exótico, se nos informara, sin especificación de orden, que el valor de la moneda local y el del euro se hallan en una relación de uno a cien. El dato es impresionante para el turista que guarda en la cartera mil duros. Al tiempo, resulta claramente insuficiente. En particular, no podrá saber el turista si le alcanzarán sus duros para un café pelado o para una suite en el mejor hotel de la capital. Mientras tanto, han sucedido cosas irreversibles. El retorno político de ETA anula formalmente la ofensiva constitucionalidad que se inició tras el asesinato de Blanco. Y el respaldo por el presidente del Gobierno a documentos inefables ha despotenciado gravemente la Constitución. Esto no es confuso. Yo diría, más bien, que es desalentador.