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60 SÁBADO 16 4 2005 ABC Toros FERIA DE ABRIL La historia se escribe con renglones torcidos (y no hay dios que escriba recto) Real Maestranza de Sevilla. Viernes, 15 de abril de 2005. Decimoquinta corrida. Lleno de no hay billetes Toros de Torrestrella, desiguales y escasamente presentados de cara; manejables y sin mucho poder; destacaron el muy buen y pajuno 5 premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre; el 3 y el 1 aun sin humillar. El Cid, de verde botella y oro. Dos pinchazos y estocada corta rinconera (saludos) En el cuarto, estocada (silencio) César Jiménez, de blanco y plata. Estocada baja (silencio) En el quinto, pinchazo y estocada baja (dos orejas) Salvador Vega, de azul pavo y oro. Pinchazo y estocada contraria (petición y vuelta) En el sexto, puñalada y descabello (silencio) ZABALA DE LA SERNA SEVILLA. Dicen que la historia se escribe con renglones torcidos. Y la verdad es que en los últimos dos días no hay dios que escriba recto. No soy partidario de la crónica del yoísmo, del mí, me, conmigo. Pero yo tengo otro concepto del toreo. Simplemente. Abierto, plural, diverso. Cuantos más toreros te quepan en la cabeza, mejor aficionado serás, escuchaba desde chico. Y lo intento, de veras. Mas hay toreros que no me caben en la cabeza, y bien grande que la tengo. No me entra César Jiménez, y supongo que debo ser muy mal aficionado cuando una plaza entera le corea y le alaba y le canta y le adora y le da dos orejas con un toro pajuno, de vacas. El problema lo asumo como mío. Por haber visto al Viti con toros así, por haber admirado a Chenel, con toros así; por haberme deleitado con José Tomás, con toros así. La culpa, sin duda, es mía y sólo mía, que un día me fundí con Emilio Muñoz y su cintura rota y su mano izquierda trianera y el toreo hecho Dios, que no se me olvida con Jarabito que él elevó a los altares. Nadie se acordará de la faena de César Jiménez mañana. Yo, puestos al yoísmo, ya no me acuerdo más que de un relajo fingido, una naturalidad artificial, unos naturales de corto vuelo y César Jiménez, en un derechazo compuesto con un torrestrella de vacas unos derechazos muy malos. En todo caso mejores, los naturales, que los de Rivera Ordóñez. Y no sé por qué tengo la sensación de que la presidencia se empeñó en tapar el desmán de la presidencia de la tarde anterior. Otra vuelta al ruedo a un buen toro; otras dos orejas a un mal torero. Pinchazo y estocada baja, ¡hala! al cielo con ella. La Feria de Abril está siendo excelente, pero acabarán por menoscabar su gloria con tanta manga ancha retransmitida además por televisión. Todo blanco y plata Jiménez se había estrellado con solemnidad con un segundo que no colaboró ni humilló nunca. Estrellarse con solemnidad es cosa a tener en cuenta. Salvador Vega, por su parte, casi corta la oreja al tercero. Por deseos no quedó, incluso faltos de luces en momentos con un torrestrella que necesitaba a voces los medios, donde des- J. M. SERRANO pués de una voltereta de atropello novilleril en el tercio, se centró y despabiló en una labor creciente que debió terminar en una oreja que ratificase la buena impresión causada en esta feria. Un pinchazo frenó su actuación para disminuirla a una vuelta al ruedo. El sexto ofreció pocas posibilidades, con la cara a media altura por el pitón derecho y un escaso y pegajoso viaje por el izquierdo. A El Cid se le esperaba con sones de triunfo. Una tercera Puerta del Príncipe hubiera sido un récord. Pero el toreo no es de marcas, sino del día a día. Y Manuel estuvo pluscuamperfecto con un noble primer toro, que no humilló, como casi toda la corrida. O sea que se calentó poco y se arrebató menos toreando bien, como sabe. Al cuarto, sin fijeza y de embestida al cuerpo, le tuvo que echar lo que esperaba España entera por televisión.