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52 Sociedad SÁBADO 16 4 2005 ABC Salud El debate de la humanización de los partos en España vuelve a estar sobre la mesa. Cada vez más gestantes buscan alternativas en la sanidad pública que rompan con la frialdad de los rígidos protocolos médicos. La seguridad en el alumbramiento es la clave En busca del parto humanizado TEXTO: N. RAMÍREZ DE CASTRO G. ZANZA FOTOS: NATIONAL GEOGRAPHIC CHANNEL MADRID. La mayoría de las madres recuerdan el nacimiento de sus hijos con una sonrisa en los labios, pero son menos las que asocian el parto como una buena experiencia en sí misma. El dolor, la angustia, la frialdad de los paritorios, la soledad, la extraña postura en la que se pare... Los partos en los hospitales han reducido la mortalidad maternofetal, pero también han acabado con la magia del momento, sometiéndose a protocolos médicos en los que la mujer casi no puede elegir cómo alumbrar a su bebé. En España no han arraigado los partos en el domicilio, sobre todo en las grandes ciudades, a diferencia de países como Holanda, donde casi el 40 transcurren en las casas. La búsqueda de un método que permita tener hijos de una forma más natural y menos traumática para ellas y su descendencia es uno de los motivos que ha provocado un aumento de los partos en el agua. Es el caso de algunas clínicas pri- vadas, que lo ofrecen entre sus servicios y siempre bajo presencia médica. Complicaciones Parir lejos del hospital, en el domicilio, por ejemplo, no está exento de riesgos, aunque ya existan profesionales que aceptan asistir en el hogar. Las estadísticas advierten que el 30 de los alumbramientos considerados normales acaban teniendo complicaciones. Cualquier problema puede convertirse en una urgencia fatal tanto para la madre como para el bebé. Por ello, la cercanía al hospital es vital. La medicina de 2005 todavía no es perfecta y el parto aún causa la muerte de seis de cada 100.000 madres en el mundo y entre seis y diez niños de cada mil recién nacidos en el mundo occidental. A caballo entre las dos opciones estaría el parto científico humanizado un concepto que Miguel Ángel Herraiz Martínez, jefe de Obstetricia del hospital Clínico San Carlos de Madrid ha de- fendido recientemente en la reunión Nuevas perspectivas en la atención al parto de bajo riesgo Herraiz sostiene que es posible humanizar el parto en un hospital, que la mujer participe en el nacimiento, mientras el feto está controlado por un equipo médico. El primer paso El primer paso para lograr ese parto ideal exige mejorar el entorno dentro de los centros sanitarios con salas especialmente acondicionadas para que las parturientas estén allí durante todo el proceso: dilatación, parto y puerperio (primeras horas tras el parto) Serían salas confortables que pudieran recor- Los nuevos avances permiten más libertad a la madre, pero es necesario mejorar el entorno de los hospitales dar un hogar, al lado de su pareja en todo el proceso, y que además tuvieran una cama especial donde se les pudiera poner anestesia epidural o dar a luz en cualquier posición: en cuclillas, de pie, sentada... señala el responsable de Obstetricia del Clínico. Esas salas estarían próximas al quirófano, por si fuera necesario realizar una cesárea de urgencia y con todos los medios técnicos y humanos para controlar el estado de la madre y del bebé. El parto en el agua, si es vigilado en un hospital, también podría incluirse en este nuevo concepto que empieza a arraigar en los hospitales occidentales. Miguel Ángel Herraiz asegura que no es una utopía ni siquiera para los centros públicos, y prueba de ello es que las nuevas maternidades, como la del hospital Gregorio Marañón de Madrid, ya han asumido este concepto, aunque no incluyen el alumbramiento en el agua. Pero en su nueva Maternidad existen salas donde la parturienta