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ABC SÁBADO 16 4 2005 Sociedad SEDE VACANTE EN EL VATICANO 47 ¿CÓNCLAVE O CONCLAVE? VALENTÍN GARCÍA YEBRA De la Real Academia Española El cardenal Ratzinger, ayer, a la salida de Congregación General Jorge nunca dice voy a escribir un artículo sino voy a zurcir un artículo y a su ordenador portátil lo llama sarcásticamente la máquina de coser Naturalmente, este método de rapiñas sistemáticas lo hace incurrir en contradicciones verdaderamente cómicas: combate hoy lo que ha defendido ayer, o acaba defendiendo lo que, en ese mismo artículo, había empezado combatiendo. Con frecuencia, en una misma crónica incluye el ditirambo de Ratzinger y su execración; o empieza postulando a algún cardenal hispanoamericano, para después arrinconarlo en el banquillo de los torpes. Así, sus crónicas son a la vez integristas y modernistas, democristianas y comunistoides, devotísimas y agnósticas, maquiavélicas y providencialistas, en un batiburrillo ecléctico e indescifrable para el mismísimo Espíritu Santo. Pero, paradójicamente, el director de REUTERS su periódico no cesa de aplaudir su sincretismo conciliador y hasta lo ha propuesto a la empresa para un ascenso. Cuando le reprocho su falta de escrúpulos, Jorge esboza una sonrisa revirada y discurre: Lo difícil, querido Prada, fue hacer el primer periódico. Después, todo ha ido sobre ruedas. Los periódicos de hoy se hacen con los recortes de los de ayer. Antaño esta labor exigía siquiera la aportación de un par de tijeras y un frasco de goma arábiga; al periodista moderno le basta con saber manejar la tabla de comandos de su computadora. Cortar y pegar, cortar y pegar, nada más sencillo Tengo la sospecha de que Jorge no aprobaría un curso de deontología profesional. Pero, sin duda, acabará acertando en sus pronósticos sobre el cónclave: en su bulimia expoliadora, ya ha agotado los nombres del catastro cardenalicio. n la nota 1 de la página 40 de su Manual de gramática histórica española (12 edición) dice D. Ramón Menéndez Pidal que, entre las personas semicultas actúa la manía esdrujulista, que propaga el acento de las voces cultas esdrújulas por el prestigio docto que las dignifica Y entre los ejemplos de esta desviación acentual menciona la palabra cónclave Cónclave es, en efecto, la forma en que se ve con más frecuencia esta palabra y la que reiteradamente se ha visto estos días en los comentarios de la prensa relativos a la elección de un nuevo Papa. Cónclave aparece también como única forma en el diccionario de la Academia, que, sin embargo, da correctamente la etimología de esta palabra, procedente del latín conclave con a larga en la penúltima sílaba, lo que implicaría de suyo la acentuación española conclave como palabra paroxítona o llana. El Tesoro de la Lengua Castellana o Española de Covarrubias (1611) que en algunas ediciones modernas altera arbitrariamente la acentuación original y nos ofrece cónclave como palabra esdrújula, escribe conclave sin tilde, en la edición de Turner (1979) El primer diccionario de la Academia, generalmente llamado Diccionario de autoridades porque basa sus afirmaciones en textos de autores reconocidos, incluye la palabra conclave en su tomo segundo, publicado en 1729. Y en apoyo de la acepción relativa al lugar destinado para que los Cardenales se junten y encierren en la Sede vacante para hacer elección de Sumo Pontífice cita un texto de la Historia Pontifical de Gonzalo de Illescas, otro de la Historia de España del P. Juan de Mariana y otro de la Vida de San Pío Quinto de Antonio de Fuentemayor. Y en todos acentúa concláve con tilde sobre la a Concláve acentúa también Terreros en el primer volumen de su Diccionario Castellano con las voces de ciencias y artes Pero ya en la edición del diccionario académico de 1780 aparece cónclave como palabra esdrújula. Conclave y cónclave en dos entradas diferentes, aparecen en la edición de 1925; conclave y cónclave en una sola entrada, en la de 1970; cónclave solo, en la de 2001, yuxtapuesto a la correcta etimología latina: conclave con a larga. El DRAE define la palabra esdrujulismo simplemente como cualidad de esdrújulo Quizá debiera añadirse como segunda acepción: tendencia a acentuar como esdrújulas palabras que deberían acentuarse como llanas o paroxítonas, es decir, sobre la penúltima sílaba. Cita Menéndez Pidal tres palabras como ejemplo de la tendencia E esdrujulista: fárrago púdico y cónclave que antes eran paroxítonas. Quizá pudiera añadirse a este trío la famosa élite que el diccionario de la Academia antepone como preferible a elite mientras que Lapesa y otros académicos atribuían élite al lenguaje de los semicultos. Y también el nombre del famoso río, compañero del Tigris en la tierra atormentada de Iraq, nombre que algunos, incluso doctos, acentúan Éufrates aunque su a es en latín larga y en griego lleva tilde sobre la a y, por consiguiente, reclama el acento tónico, no el gráfico, incompatible en español con las palabras paroxítonas o llanas que acaban en vocal, n o s Volviendo a conclave los diccionarios modernos suelen admitir las dos acentuaciones: cónclave y conclave anteponiendo cónclave como la más usada. Seco, Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española 10 edición revisada y puesta al día (1998) La forma esdrújula cónclave también admitida por la Academia, es hoy sin duda la de uso general En su Diccionario de usos y dudas del español José Martínez de Sousa prefiere la forma etimológica, es decir conclave pese a que la pronunciación más extendida es cónclave (3 edición, julio del 2001) El diccionario de la Academia en su edición de 1992: conclave o cónclave en la de 2001: solo cónclave Moliner: cónclave o, menos frecuente, conclave Seco Andrés Ramos: cónclave rara vez conclave En resumen, la forma etimológica es conclave usada ya por Santillana en 1444 y también por Hojeda, como puede verse en el Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico de J. Corominas y J. A. Pascual, s. v. llave La forma conclave es la etimológica y la que más directamente recuerda el origen y significado de la palabra, pues clave es la forma culta de llave y el conclave se llamó así porque los cardenales que, muerto el papa, deben elegir otro se encierran cum clave es decir con llave hasta lograr el acuerdo definitivo. De las lenguas europeas más frecuentadas por los españoles: alemán, inglés, francés, italiano y portugués, el alemán, el italiano y el portugués han elegido la acentuación paroxítona o llana, conclave que es la etimológica; en este caso, también el francés, pues acentúa la última sílaba pronunciada. Solo el inglés, siguiendo su tendencia, eligió la acentuación esdrújula, y el español, con largas vacilaciones, acabó pasándose al bando británico.