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ABC SÁBADO 16 4 2005 45 La reforma educativa del Gobierno ignora el Latín y el Griego en el Bachillerato La retirada de Bergoglio refuerza a Maradiaga Aunque jurídicamente no hay ni candidaturas ni retiradas, cuando un cardenal pide que no le consideren deja de figurar en la intención de voto. Según su portavoz, Guillermo Marcó, el cardenal de Buenos Aires Jorge Mario Bergoglio no considera posible de ninguna manera el ser elegido y no se ve a sí mismo como Papa. Es más, al jesuita argentino conocido por su discreción, le molestan los comentarios que se hacen sobre él en ese sentido. La retirada de Bergoglio refuerza, teóricamente, a otros cardenales americanos como Óscar Rodríguez Maradiaga, de Tegucigalpa; Claudio Hummes, de Sao Paulo, o Mar Ouellet, de Québec, pues muchos electores piensan que puede haber llegado la hora de América no sólo porque ha pasado medio milenio desde su evangelización sino porque la mitad de los católicos del mundo viven en ese continente. Aunque el número total sigue aumentando debido al crecimiento demográfico, las sectas y cultos evangélicos arrebatan cada año un uno por ciento de los católicos. Curiosamente, la idea de un Papa iberoamericano se ha abierto paso en lugares insospechados. Un sondeo de la segunda cadena de la televisión pública alemana ZDF indicaba ayer que el 57 de los alemanes- -luteranos y católicos incluidos- -no consideran importante el origen del próximo Papa. Un 15 preferiría un Papa europeo, pero el 14 prefiere un iberoamericano y el 12 un africano. En el nuevo mundo globalizado, ganan peso los intercontinentales como el cardenal de Lyon, nacido en Marruecos, misionero en Madagascar, y que habla perfectamente español, o el cardenal de Bombay que ha sido nuncio en tres continentes y habla 16 idiomas. Los colaboradores de los electores en el Cónclave juran secreto perpetuo Los purpurados realizarán una promesa similar el lunes en la Sixtina mantenimiento de la Santa Sede colocaron la estufa que permitirá a los fieles conocer si los cardenales han elegido al nuevo Pontífice JESÚS BASTANTE, ENVIADO ESPECIAL ROMA. El cardenal camarlengo, el español Eduardo Martínez Somalo, presidió ayer una solemne ceremonia en el Aula de las Bendiciones en la que medio centenar de personas suscribieron un juramento por el que se comprometen a guardar secreto de todo lo que acontezca en el Cónclave que comienza el lunes. En presencia de dos ceremonieros pontificios, uno a uno fueron pasando ante los Evangelios todos aquellos que estarán en contacto con los cardenales electores, desde el inicio del Cónclave y hasta que sea elegido nuevo Papa. Entre estas personas figuran el secretario del Colegio cardenalicio, el maestro de celebraciones litúrgicas del Pontífice, los religiosos encargados de la Sacristía Pontificia (quienes ofrecerán servicio espiritual a los príncipes de la Iglesia así como confesiones en varias lenguas) los médicos y enfermeros, el personal encargado del comedor y de la limpieza, los responsables de los servicios técnicos, los encargados de transportar a los electores desde la Casa Santa Marta a la capilla Sixtina, los ascensoristas de la residencia y los sacerdotes que ayuden a algunos cardenales electores. Yo (nombre) prometo y juro observar el secreto absoluto con quien no forme parte del Colegio de los Cardenales electores, y esto perpetuamente, a menos que no reciba espeb Los encargados del ciales facultades dadas expresamente por el nuevo Pontífice elegido o por sus Sucesores, acerca de todo lo que atañe directa o indirectamente a las votaciones y a los escrutinios para la elección del Sumo Pontífice Así reza el texto que ayer suscribió el personal que estará en contacto con los cardenales que participen en el Cónclave, y que será muy similar al juramento que realizarán el lunes los electores en la Sixtina. Promesa contra grabaciones Prometo igualmente y juro- -continúa el documento- -que me abstendré de hacer uso de cualquier instrumento de grabación, audición o visión de cuanto, durante el período de la elección, se desarrolla dentro del ámbito de la Ciudad del Vaticano, y particularmente de lo que directa o indirectamente de algún modo tiene que ver con las operaciones relacionadas con la elección misma. Declaro emitir este juramento consciente de que una infracción del mismo comportaría para mí aquellas penas espirituales y canónicas que el futuro Sumo Pontífice determine adoptar Los preparativos para el Cónclave describieron ayer un nuevo capítulo con la colocación, en la Capilla Sixtina- -en una esquina al exterior de la plaza de San Pedro- -de la estufa y de su chimenea, a través de la que los fieles observarán el resultado de las votaciones de los cardenales electores, y que arrancará suspiros de resignación o aplausos dependiendo si el humo que salga es negro o blanco. Finalmente, ayer se hizo público el mensaje que Juan Pablo II dejó escrito para la jornada del Domund y que lleva por título Misión: pan partido para el mundo REUTERS ba de fuego. Las informaciones que los cardenales filtran son muy vagas, y quizá por eso el precónclave termina hoy con fumata gris ni blanca ni negra, pues no han emergido claros favoritos ni una clara lista de prioridades que trace indirectamente el perfil ideal del próximo Papa. La estrategia de Ratzinger, destinada a evitar un mercadillo público sobre los méritos de los diversos candidatos ha dado resultado. De las cualidades del Papa se hablará cuando haya sido elegido, un contexto en que predomina la prudencia y en el que entra ya en juego el espectacular agigantamiento de virtudes que lleva consigo aceptar el cargo. La grandeza de Pío XII, Juan XXIII, Pablo VI o Juan Pablo II fue muy superior a lo que prometían los cardenales Pacelli, Roncalli, Montini o Wojtyla.