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44 SÁBADO 16 4 2005 ABC Sociedad La nueva chimenea de la estufa de la Sixtina fue colocada ayer REUTERS La dispersión entre cardenales italianos dificulta la candidatura de Tettamanzi El exceso de prudencia hará que el precónclave termine hoy con fumata gris Un grupo de monjas firma por escrito guardar secreto perpetuo sobre el Cónclave b La estrategia destinada a evitar un mercadillo público sobre los méritos de los candidatos ha funcionado. De las cualidades del Papa se hablará cuando sea elegido J. VICENTE BOO. CORRESPONSAL ROMA. El único país con un interés nacional por recuperar el Papado quizá tenga que esperar otro turno, pues la dispersión entre cardenales italianos frena el despegue de la candidatura de Dionigi Tettamanzi, lanzada por su compatriota Carlo María Martini, un purpurado con gran prestigio personal pero con poco seguimiento. A diferencia de precónclaves anteriores, las consultas entre americanos del Norte y del Sur son mucho más intensas como fruto de los sínodos continentales inventados por Juan Pablo II. Si el lanzamiento de la candidatura de Tettamanzi, destacado papable desde hace varios años, parecía un intento de salir al paso de la de Ratzinger- -que cuajó espontáneamente por su propio peso- una segunda candidatura italiana, liderada por el ex- secretario de Estado Angelo Sodano, frena el despegue de la de Tettamanzi. En estos momentos, la intención de voto de los cardenales italianos- -que gozan del enorme peso de 20 votos, el mismo que toda Iberoamérica- -es notoriamente dispersa. Puede ser preludio de una repetición del Cónclave del 78, cuando el enfrentamiento entre Siri y Benelli abrió la puerta a Karol Wojtyla. Aunque los 115 electores votarán los méritos humanos y espirituales de una persona con independencia de su pasaporte o de su raza, la realidad es que los cardenales italianos mantienen consultas muy frecuentes y un extenso entramado de contactos con la Curia romana, cuyos cargos cesaron formalmente con la muerte del Papa. En los últimos años aumentó llamativamente la concentración de italianos en puestos de la línea de mando Angelo Sodano como secretario de Estado, Giovanni Lajolo como titular de Exteriores, Giovanni Battista Re como prefecto de los Obispos y Crescenzio Sepe como responsable de los Obispos en territorios de misión, que son casi un tercio del planeta. En conjunto, suponían casi toda la supervisión del trabajo y nombramiento de los obispos y de los nuncios, y de otros representan- tes diplomáticos como Celestino Migliore en Naciones Unidas. Tradicionalmente, el nuevo Papa comienza por confirmar en sus cargos a todos los jefes de dicasterios, para crear después poco a poco su propio equipo en los dos primeros años de Pontificado. Aparte de que en estos momentos, varios cardenales italianos apoyan a Ratzinger, el resto no se divide sólo entre Tettamanzi y Sodano. Algunos prefieren a Angelo Scola, Patriarca de Venecia, un brillante intelectual cercano a El inédito compromiso de silencio asumido por unanimidad en este precónclave ha resistido la prueba de fuego Comunión y Liberación, antiguo rector de la Universidad Lateranense y promotor del diálogo con el Islam. La confirmación de que su candidatura es peligrosa llegó a través de los rumores de depresión lanzados desde Il Manifesto mientras otro diario romano, también mediocre, Il Tempo informaba con detalle de una diabetes del cardenal de Bombay, Iván Dias, desmentida por el interesado como tuvo que hacer Juan XXIII en los días anteriores a su elección. El rechoncho cardenal Angelo Roncalli era de buen comer, y desmintió su supuesta diabetes atacando vigorosamente los dulces a los postres de un almuerzo con varios purpurados. Para sorpresa de los vaticanistas históricos testigos de tres o cuatro Cónclaves, el inédito compromiso de silencio asumido por unanimidad en este precónclave ha resistido la prue- Las suites que ocuparán los papables J. B. E. E. ROMA. El sorteo de las habitaciones que los cardenales electores ocuparán en la Casa Santa Marta durante el Cónclave ha desatado la curiosidad en medios italianos, al parecer empeñados en establecer relaciones de causaefecto a las suites que ocuparán los principales candidatos a suceder a Juan Pablo II. Así, se da la circunstancia de que los cardenales Ratzinger y Re ocuparán las cámaras situadas justo enfrente de la suite reservada al nuevo Papa en la segunda planta, mientras que otro de los papables Dionigi Tettamanzi, se alojará justo debajo de la estancia pontificia, en la mayor de las suites. Muy cerca, por cierto, del cardenal Martín. El cardenal Dionigi Tettamanzi AFP