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ABC SÁBADO 16 4 2005 25 Un incendio en un hotel de París provoca veinte muertos, diez de ellos niños, y más de sesenta heridos El Gobierno italiano de Silvio Berlusconi sufre un nuevo revés con la salida de los ministros democristianos El Rey, junto a Chirac y su esposa Bernardette, saluda al paso del féretro con los restos de Rainiero III acompañadas de altas personalidades internacionales. A esa dimensión tradicionalista de las representaciones oficiales se sumaban los altos funcionarios del Consejo de Europa, la ONU y la UE, donde Rainiero intentó federar los intereses de los pequeños Estados europeos, como Andorra, Eslovenia, Irlanda, San Marino o Liechtenstein. AFP Orden del protocolo El Príncipe Alberto cuidó personalmente en dar a tan alta representación diplomática, histórica y simbólica una dimensión humana nada común: Odín, el último perro de Rainiero III, regalo del Consejo de la Corona en 1999, con motivo de sus 50 años de reinado, también formaba parte oficial del cortejo. En el orden del protocolo, Odín seguía al doctor Joseph Pastor, médico personal del Príncipe, y del secretario de Estado, René Novelle, que portaban los collares de las órdenes monegascas de San Carlos y los Grimaldi. Los partes metereológicos habían anunciado una jornada lluviosa. Finalmente, amaneció un día soleado, primaveral. Y en los jardines, terrazas y parterres de todo el Principado lucían las azaleas rojas y blancas de los colores de la bandera nacional. Después de las honras fúnebres, el Príncipe Alberto y sus hermanas ofrecieron una recepción privada, antes de volver a recogerse para celebrar, en la intimidad, la inhumación de los restos mortales de Rainiero III, en la tumba familiar de la catedral. Previamente se celebró una misa popular, cuando el ocaso caía sobre Montecarlo con los negros crespones de la noche que precede al nuevo día de una era que está por escribir y ayer comenzó con una majestuosa ceremonia. Los nietos de Rainiero: Andrea, a la izquierda, Carlota y Pierre EPA AFP La Princesa Carolina y su hija Carlota durante los funerales REUTERS