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24 SÁBADO 16 4 2005 ABC Internacional La Princesa Antoinette, hermana de Rainiero, a la izquierda de la imagen, junto a la Princesa Carolina, el Príncipe Alberto y la Princesa Estefanía, durante los funerales en la catedral de Mónaco REUTERS Los solemnes funerales de Rainiero III cierran una era en el Principado de Mónaco El Rey y Chirac encabezaron la amplia representación internacional b La inhumación se celebró en la tarde de ayer en la más estricta intimidad, en la cripta de la catedral de Mónaco, junto a la tumba de la Princesa Grace JUAN PEDRO QUIÑONERO ENVIADO ESPECIAL MÓNACO. El Rey Don Juan Carlos y el presidente de la República francesa, Jacques Chirac, encabezaron las sesenta y una delegaciones oficiales, con nueve jefes de Estado y representantes de numerosas familias reales de varios continentes, presentes en los solemnes funerales de Rainiero III. La inhumación se celebró en la tarde de ayer en la más estricta intimidad, en la cripta de la catedral de Mónaco, junto a la tumba de su esposa, la Princesa Gracia. De una solemnidad majestuosa, los funerales del Príncipe Rainiero tuvieron las dimensiones local, familiar, histórica e internacional de su propio reinado, el más largo de su época. La Princesa Carolina de Hannover eligió personalmente los trozos de la Misa fúnebre de Beethoven que acompañaron toda la ceremonia. Familia reinante en Mónaco desde el siglo XIII, los Grimaldi están enraizados de manera muy popular en su pa- tria, aunque sólo unos 3.000 monegascos pudieron asistir a pie a las últimas ceremonias públicas en la plaza de Armas de Palacio. Los 800 invitados oficiales y las representaciones oficiales de 61 Estados y organismos internacionales fueron un fiel reflejo del majestuoso arco de sensibilidades, relaciones, compromisos y fidelidades históricas y personales que supo confirmar, trabar y reafirmar el Príncipe Rainiero. Especiales relaciones con España Son bien conocidas las relaciones personales muy cordiales entre la Casa Real española y la dinastía Grimaldi. La Reina Victoria Eugenia, abuela de Don Juan Carlos, fue madrina del Príncipe Alberto. Durante muchos años, los Reyes de España fueron interlocutores privilegiados del Príncipe difunto. En otro terreno, el presidente Chirac y su esposa, Bernardette, represen- La Princesa Carolina eligió las piezas de la Misa de Beethoven que acompañaron la ceremonia taban a Francia, la histórica potencia tutelar, cuyas relaciones Rainiero supo confirmar y modificar de manera significativa, a favor de una mayor independencia diplomática de Mónaco, que ingresó en la ONU y en el Consejo de Europa, bajo su habilísima gestión política exterior de los intereses públicos de su patria. Se trata de una novedad excepcional en la historia del Principado, confirmada con la presencia en sus honras fúnebres de los representantes de todos los grandes organismos internacionales. Ante las altas representaciones internacionales, el arzobispo de Mónaco, monseñor Bernard Barsi leyó una homilía muy política, para insistir en este aspecto capital del reinado de Rainiero III: Dotar a nuestro país de una Constitución y unos instrumentos jurídicos que permiten a Mónaco confirmar su condición de Estado de derecho, democrático, definitivamente integrado en las grandes instituciones del exterior De ahí que, finalmente, bajo la presidencia del Príncipe Alberto, acompañado de sus hermanas, las Princesas Carolina y Estefanía, el homenaje internacional diese a los funerales muchos matices. Presencia de grandes casas reales de Inglaterra, Bélgica. Japón, Noruega, Dinamarca, entre otras, El feretro de Rainiero al entrar en la catedral