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ABC VIERNES 15 4 2005 Espectáculos 65 Frágil Mi querido Frankie Bajo Ulloa descubre Venus E. RODRÍGUEZ MARCHANTE Un padre adoptivo ANTONIO WEINRICHTER Si la suerte tuviera patas, Juanma Bajo Ulloa podría considerarse ahora mismo un ciempiés. ¡Encontrar la actriz perfecta para un personaje imposible! Con un escueto Muriel se presenta esta actriz que le cortaría el aire a la propia Amélie, y su personaje de chiquilla romántica y de pureza escalofriante llamada Venus está escrito con hilos de tejer pasiones grandiosas y sin importancia. Con su físico enternecedor e indefinible (tiene perfiles de brutal belleza) arrastra la película hacia esos terrenos tan imposibles como ella y que hacen frontera con el cuento moral, la metáfora ingenua, el drama intimista y casi cursi, la parábola social o el surrealismo de mirada infantil y venenosa. Toda la fuerza de la película está vencida por completo hacia ese lado y ese personaje. Al resto, hay que acostumbrarse... De hecho, el punto de alipori que dan algunos de esos otros personajes y muchas de sus situaciones son absolutamente imprescindibles para subrayar el encanto de lo principal: ella y en lo que ella posa su mirada. Este tener que acostumbrarse se nota muy especialmente en el personaje de él, el galán de la película que se rueda dentro de la película (recurso fácil pero con el que Bajo Ulloa le da profundidad y forma a su fábula) pasan varias secuencias y algunas peripecias hasta que el actor (Julio Perillán, que físicamente sería algo así como un primo segundo de Eduardo Noriega) consigue dejar de ser un imbécil para la mirada del espectador. Como pareja imposible, ambos funcionan, se engarzan milagrosamente: la ingenuidad más pura con la imbecilidad casi perfecta. Ambos personajes progresan el uno hacia el otro gracias a la innegable narrativa poética de Bajo Ulloa, que habla del amor eterno y del amor bobo con casi el mismo texto y similar sintaxis... La secuencia de sinceridad en la cocina entre el servicio de la mansión en donde ruedan alcanza un prodigioso desequilibrio: del tópico más vulgar hasta la mágica intensidad de la confesión de Venus. Gran trabajo de se- Directora: Shona Auerbach Intérpretes: Emily Mortimer, Jack McElhone, Mary Riggans Nacionalidad: Gran Bretaña, 2004 Duración: 105 minutos Calificación: Ésta es una de esas pequeñas películas que desmienten la presunta crisis del cine europeo. Ambientada en una villa costera cerca de Glasgow, su preciso sentido del espacio geográfico, la situación social y la forma de hablar de sus personajes, le sirven para colorear una peripecia de alcance general. Todo ello serviría de poco si la melodramática historia que se cuenta no estuviera potenciada por las agudas dotes de observación que exhibe la debutante realizadora Shona Auerbach. El punto de partida es éste: una mujer vive en estado de perpetua fuga de su marido, un maltratador que ha causado la sordera de su hijo de nueve años, el Frankie del título. Pero el niño, a su vez, vive obsesionado por conocer a su padre ausente, al que escribe cartas sin cesar (la madre se las contesta por él) Un golpe del destino hace que la madre se vea obligada a presentarle a Frankie a su padre, y a tal fin contrata a un desconocido para que se haga pasar por él. Con este triángulo de personajes y este cóctel de emociones reprimidas, el drama está servido; y es fácil imaginar el dramón que podría haberse montado cualquier director sin escrúpulos sentimentales. Pero Auerbach escoge un enfoque sobrio y directo que le permite llegar al fondo emocional de la historia sin necesidad de excitarnos el lagrimal. No es que la película carezca de clímax, sino que llega a él por medios nobles; y la contención que mantiene durante gran parte del metraje beneficia la revelación final. Julio Perillán y Muriel Dirección: Juanma Bajo Ulloa Intérpretes: Muriel, Julio Perillán, Inma Colomer, Paula Pizzi, María Bazán Nacionalidad: España, 2005 Duración: 115 minutos Calificación: cundarios, de actrices que se dan y se quitan el aire, y de mezclas de pesos y sutilezas... Tanto las jóvenes como la más veterana y cabal Imma Colomer. Y no renuncia tampoco Bajo Ulloa a lo que tiene de novelesco y primaveral, desde el deslumbrante arranque campestre (el desenlace busca el principio como un lebrel constipado, y da con el instante impúdico- -también se puede llamar valiente- -y de electricidad romántica pegado a un antebrazo) En fin, Bajo Ulloa vuelve a la perplejidad de su mundo excitante, chocante, duro y bien surtido de música y nueces. Vivimos en una sociedad obsesionada por la belleza J. E. A. MADRID. El cineasta vasco Juanma Bajo Ulloa regresa al cine con Frágil una comedia dramática de bajo presupuesto y luminosa como ninguna de sus anteriores obras. ¿Un cuento cruel? ¿Una crítica al sistema norteamericano de hacer cine? ¿La historia de Venus una cenicienta soñadora del siglo XXI? De todo hay en esta cinta, preludio quizá de otro filme distinto. Como dice su director, para hacer este tipo de películas hay que hacer después otra de corte comercial En esta ocasión cuenta cómo una chica descubre la realidad de la vida y que nada es como pensamos, que los sueños no suelen realizarse ni son una maravilla. Muestro a alguien con una brutal necesidad de ser amado y su forma de aceptar la realidad para madurar. Estamos en una sociedad obsesionada con la belleza afirma. El esfuerzo para conseguir que la película se pudiera hacer ha sido duro: Trabajar así ha constituido un experimento no recomendable recuerda, aunque feliz por el resultado. Ulloa ha retocado una escena que podía resultar larga para el espectador con un resultado más equilibrado en el metraje. Como espectador quería ver un cuento con personajes creíbles, sin caras famosas. Estoy cansado de ver siempre los mismos rostros dice.