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62 Espectáculos VIERNES 15 4 2005 ABC VIERNES DE ESTRENO Presidente Mitterrand El otro hundimiento FEDERICO MARÍN BELLÓN Goya Toledo es una naturalista en la película Un día sin fin Michel Bouquet Dirección: Robert Guédiguian Intérpretes: Michel Bouquet, Jalil Lespert, Philippe Fretun Nacionalidad: Francia, 2005 Duración: 117 minutos Calificación: Guédiguian utiliza la paleta que le proporciona el libro Le dernier Mitterrand de Georges- Marc Benamou, para pintar un retrato impresionista del que fuera presidente de la República Francesa durante tres lustros. El autor reinventa la figura del escritor, de quien utiliza hasta sus devaneos amorosos, para crear un diálogo político (de altura, ciertamente) y lanzar su mensaje. Que puedan interesar casi dos horas de parloteo, sin una mala bomba, dice mucho de su capacidad, aunque el aburrimiento acecha en cada esquina. Porque la cinta no es otra cosa que la confrontación entre el joven idealista y el viejo cínico y enfermo que, en las postrimerías de la vida, ha regresado de todos los caminos. Presidente Mitterrand no obstante, se salta los pasajes más oscuros y deja entre brumas la relación del joven político con el gobierno colaboracionista de Vichy. Su mirada sólo se endurece en el plano corto, donde vemos a un hombre engreído, obsesionado por la imagen que proyectaba al mundo tome nota y dígales que no soy el diablo preocupado hasta por su guiñol televisivo, aunque en el fondo le gustaba saberse odiado. Su enorme cultura tampoco le impedía considerarse más importante que De Gaulle, sentirse un Napoleón. Era un hombre, en definitiva, que se resistió a ser una página que pudiera arrancarse de la Historia. Semejante riqueza de matices sólo es posible, claro, con una interpretación sublime. Sin parecerse demasiado al ex presidente, Michel Bouquet asimila de forma colosal su papel, hasta el punto de que el espectador recordará ya para siempre a Mitterrand bajo los rasgos hastiados del actor. Goya Toledo: El cine es constancia, intuición, naturalidad y entrega JULIO BRAVO MADRID. A muchos les gustaría que les ocurriera lo que al protagonista de Un día sin fin -levantarse siendo todos los días el mismo- -si la recompensa fuera encontrarse constantemente con Goya Toledo. La actriz canaria es el principal rostro español de esta coproducción hispano- italiano que ha dirigido Giulio Manfredonia, y que está basada en Atrapado en el tiempo una película que contaba con Bill Murray y Andie McDowell como protagonistas. Disfruté mucho con esta película, y me atrajo la idea de reinterpretarla. Mi personaje en realidad está muy alejado del de Andie McDowell; es una bióloga con mucho carácter, una mujer muy independiente y con las ideas muy claras; y la relación con el personaje principal es muy distinta El Bill Murray particular de Goya Toledo es Antonio Albanesese, un cómico italiano que es una estrella en su país gracias a la televisión según explica la actriz. No es la primera vez que la actriz participa en una coproducción hispano- italiana. Hace unos años participó en Diario de un amor violado que ella considera su bautismo cinematográfico No existen muchas diferencias a la hora de trabajar entre los italianos y los españoles- -asegura- Cuando hay buenos profesionales y espíritu de equipo, todo resulta fácil Un día sin fin está ambientada en Canarias, tierra natal de Goya, pero el rodaje se llevó a cabo en Almería... ¡Me dio una pena cuando me enteré... Me hacía mucha ilusión volver a rodar en casa- -allí hizo su primer papel protagonista, Mararía fue una desilusión Desde hace años, Goya Toledo desgrana la palabra cine en cuatro mandamientos: Constancia, Intuición, Naturalidad y Entrega. Ahora, con cerca de una decena de películas en la mochila- -entre ellas la mexicana Amores perros que fue candidata al Oscar- sigue con los mismos Nortes, y se encuentra feliz porque no paro de trabajar y de aprender. Ahora estoy ensayando Adivina quién soy una de las cinco historias que forman una nueva versión de Historias para no dormir La va a dirigir Enrique Urbizu, con quien rodé ya La caja 507 y estoy muy ilusionada de reencontrarme con él Un día sin fin El día de la marmota, sin la marmota E. RODRÍGUEZ MARCHANTE El guionista Danny Rubin, el director Harold Ramis y el actorazo Bill Murray hicieron hace doce o trece años una de las mejores comedias de... de... ¿la historia? Se tituló aquí Atrapado en el tiempo y se alude siempre a ella como la del día de la marmota Un director italiano, Giulio Manfredonia, ha decidido hacer una nueva versión; nadie puede asegurar que sea una buena o una mala idea, pero cualquiera se da cuenta de que es de una valentía casi suicida. Manfredonia no es Ramis, lógicamente, pero lo que más alto se puede decir es que Alberto Albanese, el protagonista, no es Bill Murray. La nostalgia que se crea alrededor de esa ausencia es enorme y le perjudica claramente a la capa de co- Director: Giulio Manfredonia Intérpretes: Alberto Albanese, Goya Toledo, Fabio de Luigi, Pepón Nieto Nacionalidad: España Italia, 2004 Duración: 95 minutos Calificación: media (no es lo mismo reírse con nostalgia de Murray que con Murray) Pero, separémonos ya de lo que no hay ¡ay! y quedémonos con lo que hay. La historia es tan buena, tan generosamente rica, tan explosiva y reflexiva, tan graciosa y profunda, que no existe modo de acabar con ella: el antipático protagonista está condenado a repetir el mismo día hasta que cambia su mirada y pone en hora con el mundo su reloj. Otro punto: aún no habíamos mencionado a Andie MacDowell (en el papel de ella en el original de Ramis) y seguiremos sin hacerlo, pues ese hueco lo llena con personalidad Goya Toledo, que se mueve en la historia y en el lugar como si fueran suyos. En realidad, hay un montón de huecos llenos por una avalancha de secundarios que renuevan la acción, como la encantadora Asunción Balaguer o las divertidas Beatriz Rico o Esther Ortega. La historia transcurre aparentemente en Canarias, lo que se acomoda fácilmente a los tonos y colores de la comedia, le permite también un añadido naturalista y ecológico, y nos ofrece un dato insospechado para Rubin, Ramis, Murray y Hollywood en pleno: una hora de ventaja con respecto a la acción.