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60 Espectáculos VIERNES 15 4 2005 ABC VIERNES DE ESTRENO Sean Penn, en la Asamblea General de Naciones Unidas, durante una escena de La intérprete La intérprete protagonizada por Nicole Kidman y Sean Penn, es la primera película de ficción que se rueda en el cuartel general de la organización en Nueva York; algo que no logró ni Alfred Hitchcock Sydney Pollack pone a la ONU en primera línea con un thriller político TEXTO: ALFONSO ARMADA, CORRESPONSAL NACIONES UNIDAS. El ojo clínico de Alfred Hitchcock ya había tasado las extraordinarias posibilidades cinematográficas del cuartel general de las Naciones Unidas en Nueva York, pero tuvo que falsificar el arranque de Con la muerte en los talones para hacer creer que había sido rodado en el espléndido hall que da acceso a la Asamblea General. Sydney Pollack supo torear mejor que nadie los vericuetos de la burocracia onusiana- -en un momento en que la organización internacional con más socios del planeta (191 países miembros) necesita una inyección de fe tras las tribulaciones iraquíes y el desdén de Washington- -y logró la luz verde para rodar en su interior La intérprete un thriller político protagonizado por Nicole Kidman y Sean Penn, que el próximo 19 de abril inaugurará el festival de cine de Tribe- ca, en la misma Manhattan donde transcurren las peripecias de una traductora nacida en África que escucha por accidente los planes para asesinar a un jefe de Estado africano durante la Asamblea General que se celebra todos los septiembres en el Parlamento del Hombre junto al East River. Rodada en fines de semana y por la noche, cuando los pasillos de la organización son eco y sombra de los pasos perdidos durante las ajetreadas sesiones del Consejo de Seguridad y de la Asamblea General, por el día sólo quedaban rastros de focos y cables en las esquinas, testimonio de que un cuento se estaba fraguando aquí, mientras diplomáticos y funcionarios se lamían los rasguños dialécticos dejados por el rifirrafe iraquí. Sashi Tharoor, subsecretario para Comunicación e Información Pública de las Naciones Uni- das, dejó bien claro que la Secretaría revisó concienzudamente el guión para comprobar que la película no se servía del edificio como telón de fondo y decorado muerto, y serviría para trasladar a una amplia audiencia- -la que se cree atraerá un filme dirigido por Pollack y protagonizado por estrellas tan cotizadas como Kidman y Penn, dos de los más valorados por la crítica y amados por el público- -el funcionamiento y los valores de una institución a la que muchos en Estados Unidos (incluido su más que probable nuevo embajador, John Bolton) quisieran arrojar al mar. Pese a sus inclinaciones demócratas y a su fe en la razón de ser de la ONU, pero sobre todo pese a haber estudiado, contraído matrimonio y trabajado en Nueva York y de haber pasado en infinidad de ocasiones por la Primera Avenida, entre las manzanas 42 y 48 de la Bahía de la Tortura, nunca había cruzado el umbral de la organización hasta que no empezó a ganarse la confianza de Kofi Annan y de su gente para rodar esta historia, en la que Kidman se entera de un compló que la lleva a entrar en contacto con un agente del servicio secreto (Penn) amor, política, espionaje, magnicidio en ciernes, diplomacia internacional... un combinado perfecto para un director que ya dio muestras de su habilidad para montar thriller políticos en Los tres días del cóndor sobre la cara oscura de la CIA. El director se curó en salud y dijo que su película no hace propaganda de la ONU La película podía haber supuesto un broche dulce al desempeño de Inocencio Arias como embajador de España ante las Naciones Unidas, después de los sapos que tuvo que tragar para de-