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ABC VIERNES 15 4 2005 47 Sociedad Ratzinger y Martini, con su despegue preparan el terreno a sus aspirantes El cardenal emérito de Milán tira de la candidatura de Dionigi Tettamanzi en el pre Cónclave b El hecho de que varios discípulos de Ratzinger- -como Schönborn, Barbarin, Ouellet o Scola- -le apoyen, no excluye que acepten ser candidatos si él se lo pide JUAN VICENTE BOO. CORRESPONSAL ROMA. En una carrera ciclista, lo importante no es quien va más tiempo en cabeza sino quien entra primero en la meta, pues los lanzadores derrochan esfuerzo tirando de otro compañero para ayudarle a ganar. El cardenal Ratzinger, que encabezaba ayer la lista de favoritos, no quiere ser Papa sino volcar todas sus fuerzas en dejar la herencia de Juan Pablo II y de Pedro de Betsaida en las manos más adecuadas. El cardenal Martini, a su vez, se declara no elegible pero tira de la candidatura de Dionigi Tettamanzi como alternativa legítima a la de Ratzinger. Como el listón de dos tercios es muy alto, Martini puede ayudar a Ratzinger a realizar su sueño: pasar el testigo de Karol Wojtyla a un nuevo campeón de la fe que está esperando entre bastidores el momento de salir a campo abierto. El peligro para Ratzinger- -que no quería venir a Roma en 1981 y que llevaba varios años intentando dimitir sin que Juan Pablo II lo aceptase- -es recibir 77 votos el lunes por la tarde, lo cual le obligaría a calzarse las sandalias del Pescador a los 78 años, repitiendo quizá la misión de Albino Luciani como Juan Pablo I: preparar al mundo para otro ciclón planetario a cargo de uno de los cardenales jóvenes que van a entrar el lunes en la Capilla Sixtina. El cardenal Martini, a su llegada ayer por la mañana a la reunión de cardenales cho respeto a los demás hermanos en el cardenalato. Con frecuencia, la puja es contrapuesta, y el hecho de que varios cardenales discípulos de Ratzinger- -como Christoph Schönborn, Philippe Barbarin, Marc Ouellet o Angelo Scola- -le estén apoyando no excluye que acepten ser candidatos si el Decano se lo pide. El dúo Ratzinger- Martini, o el triángulo Ratzinger- Martini- Tettamanzi, son figuras que tienden a resolverse a favor de un centro en que no están ninguno de los extremos o de los ángulos: un candidato de consenso que pueda ser aceptado por todos. Por los partidarios de la continuidad y los de la aventura, entendiendo por aventura los saltos para acercarse a la vez al espíritu del Evangelio y a la realidad del siglo XXI, dejando atrás la carga de burocracia que la Curia romana lleva todavía como rémora de muchos siglos de Estados Pontificios, y de la que se libera un poco más en cada Pontificado. El pre Cónclave se acerca ya a la última reunión plenaria, mañana, pero la parte más interesante de contactos entre cardenales para tomar café, dar un paseo o para cenar continuará hasta la noche del domingo, lo mismo que las peregrinaciones solitarias a las catacumbas de los mártires, a santuarios marianos como hacía el cardenal Wo- REUTERS Elegancia y respeto A la vista de la tradición de los Cónclaves, lo mejor que se puede hacer por el propio candidato es no quemarlo prematuramente, y no intentar imponerlo, sino sugerirlo con elegancia y mu- jtyla, o a las tumbas de grandes santos enterrados en Roma. A estas alturas del pre Cónclave, sigue predominando la incertidumbre. No están definidas las prioridades de la Iglesia ni la jerarquía de los problemas del mundo a los que el sucesor de Pedro debe hacer frente. A este análisis se superpone el trazado del perfil ideal del candidato, que mantiene todavía contornos difusos. Algunos purpurados que se mueven mucho estos días están haciendo, quizá, campaña a la secretaría de Estado, que varios ambicionan, o simplemente mejorando un perfil internacional que les reforzará a la hora de volver a sus diócesis.