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ABC VIERNES 15 4 2005 Internacional 31 Tokio acusa a Pekín de estar tras las violentas manifestaciones en su contra Numerosos foros de internet chinos convocan nuevas protestas antiniponas de inusitada dureza denuncia que Pekín incumple la legalidad internacional y exige que se garantice la vida y propiedades de los extranjeros PABLO M. DÍEZ. CORRESPONSAL PEKÍN. En vez de amainar con el paso de los días, la tormenta diplomática que sacude desde hace dos semanas a China y Japón ha arreciado con más fuerza incluso que antes. Tras las violentas y multitudinarias manifestaciones organizadas contra sus intereses el pasado fin de semana, las autoridades niponas han pasado a la ofensiva y, en un comunicado de inusitada dureza, acusaron ayer al régimen comunista de hallarse detrás de dichas protestas populares. El Gobierno chino está obligado bajo la ley internacional a garantizar la vida y la seguridad de los extranjeros, las actividades legales de las empresas foráneas y proteger las misiones diplomáticas advirtie la nota difundida por el Ministerio de Asuntos Exteriores nipón. b Un comunicado te aprobación de unos libros de texto japoneses que restan importancia a las atrocidades cometidas por sus tropas durante la Segunda Guerra Mundial, numerosos foros de internet están convocando para que se realicenmás concentraciones en las principales ciudades del país. Marcha en Tiananmen La primera de estas marchas está prevista para mañana sábado en la plaza de Tiananmen de Pekín y pretende superar la asistencia registrada hace una semana, cuando más de 10.000 personas se unieron en una de las manifestaciones más nutridas que se recuerdan en China desde la revuelta estudiantil que acabó con la matanza perpetrada en esa misma plaza. Con tan amargo precedente en la memoria, del que se cumplen 16 años dentro de dos meses, el régimen comunista se enfrenta ahora a un complicado dilema: o prohíbe dichas manifestaciones nacionalistas o se enfrenta al riesgo de que se le escapen de las manos y sirvan para denunciar otros problemas internos, como la falta de democracia o la corrupción. Junto a esta concentración se prevén otras marchas similares durante todo el fin de semana en ciudades como Guangzhou, Chengdu y Shenyang, por lo que estas exaltadas muestras de orgullo patrio contra Japón pueden volverse contra el régimen comunista y pasarle factura. Tanto Corea del Norte como Corea del Sur según informa Efe, se han sumado a las reacciones de cólera de China por la actitud de Japón ante su pasado imperialista, un recuerdo doloroso comparado con el nazismo alemán por estos tres países, y China condiciona el acceso de Japón al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas a su arrepentimiento. Una joven contempla los destrozos de un restaurante japonés de Pekín tir tal violencia, ignoran la ley y el orden internacional y no pueden identificarse con el comportamiento que debe tener un Gobierno responsable Poco después de que su Ejecutivo criticara la pasividad de las autoridades chinas para frenar dichas concentraciones, el primer ministro nipón, Junichiro Koizumi, terciaba en la polémica y apelaba al diálogo en otro de los frentes abierto entre ambos países vecinos. Tras anunciar Tokio que aprobará las prospecciones de gas natural PABLO M. DÍEZ Indemnizaciones y disculpas Un comunicado que no sólo volvió a exigir indemnizaciones y disculpas por los destrozos causados en la Embajada y otros establecimientos japoneses, sino que también culpó a Pekín de realizar declaraciones que parecen permi- en una zona marítima que se disputa con Pekín en la frontera del Mar de la China Oriental, Koizumi abogó por continuar con las conversaciones desde un amplio punto de vista y sin inflamar los conflictos Pero su llamamiento a la calma no parece haber surtido efecto en China, que ya ha calificado esta decisión de provocación y se prepara para un nuevo fin de semana de movilizaciones callejeras contra la isla. Con el propósito de denunciar otra vez la recien- TOKIO. Mientras crece la tensión entre China y Japón, en Tokio, el hombre de la calle entiende los motivos históricos de este resentimiento, pero no oculta su inquietud ante el creciente potencial de China. Llama la atención que desde hacía años no se producían en China este tipo de manifestaciones. Se destaca también el hecho de que miles de pequineses se reunieran respondiendo a los llamamientos lanzados desde internet en el barrio de Haidan, feudo de las nuevas tecnologías de las que se enorgullece la China moderna, para fustigar al vecino nipón. En Tokio, en Akihabara, el emporio de la electrónica, no hay sin embargo ninguna agitación antichina y numerosos carteles publicitarios proclaman en chino los méritos de los productos informáticos. Pero la inquietud está presente no muy lejos. Para Katsuhiro Suzuki, de 43 años, empleado de una empresa que quiere comerciar con China, las manifestaciones antijaponesas del pasado fin de semana han sido deliberadamente atizadas por el régimen comunista chino. Pero, como muchos japoneses, admite que Japón ha sido ambiguo sobre su pasado y hoy paga el precio China, con toda seguridad, se va a convertir en una amenaza económi- Los sentimientos antichinos crecen en Japón de forma paralela a la degradación de las relaciones entre los dos gigantes asiáticos China quiere superar a Japón TEXTO: KIYORI UENO (AFP) ca. Es una consecuencia lógica en un mundo capitalista añade Suzuki. Para Siichi Yokokawa, de 50 años, en nómina de una emprensa de nuevas tecnologías de la información, son las grandes empresas chinas las que están orquestando en la sombra estas manifestaciones. Según él, China quiere superar a Japón, y ese es el motivo por el que arremete contra nosotros China mantiene todavía un profundo resentimiento por las atrocidades cometidas por las tropas imperiales niponas durante la ocupación de una parte de China (1931- 45) en particular por la masacre de Nankin (1937) Los dirigentes japoneses, incluido el Empera- dor Akihito, han presentado excusas en varias ocasiones, pero numerosos incidentes han reabierto las cicatrices y desencadenado la cólera de los vecinos asiáticos. El último episodio ha sido la guerra de los manuales escolares Revisión histórica Las autoridades chinas están furiosas contra la reedición en Japón de un manual de Historia que minimiza, según ellos, las brutalidades del antiguo imperialismo nipón. China no ha dejado nunca de protestar por cada peregrinaje del primer ministro, Junichiro Koizumi, al santua- rio patriótico de Yasukuni en Tokio, consagrado a los ex combatientes japoneses, entre ellos los criminales de guerra condenados por los aliados después de 1945. Aunque algunos japoneses comprenden las recriminaciones de Pekín, son muchos más los molestos por esas críticas. Para Kazuhi Wakiguchi, de 26 años, empleado en una agencia publicitaria del moderno barrio de Ginza, las manifestaciones en China son comprensibles Es una reacción a lo que nuestro país ha hecho en China Seguramente, considera Wakiguchi, estas manifestaciones no están bien, pero después de todo Japón no ha pedido perdón por su agresión Según un sondeo publicado en diciembre, los sentimientos antichinos comienzan a crecer rápidamente en Japón, traduciendo la degradación de las relaciones de los dos gigantes asiáticos. Según este sondeo encargado por el primer ministro, el 58 por ciento de los japoneses tienen una opinión desfavorable de China, lo que supone más de diez puntos en relación a 2003. Pese a estas fricciones, China, incluido Hong Kong, se ha convertido el pasado año en el primer socio comercial de Japón por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial.