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ABC VIERNES 15 4 2005 Opinión 5 El cepillo No ahorró elogios al Ejército y la Guardia Civil, siempre merecidos, el ministro de Defensa, que ayer adelantó el programade un ciclode conferencias- -genéricamente titulado España -previsto para la semana de las Fuerzas Armadas. Menos orientada fue la petición de José Bono para que la sociedad se implique en la mejora salarial del Ejército. Para eso tiene más cerca a Solbes o Zapatero. Diagnóstico reservado Por el bien de los ciudadanos. Estamos buscando la verdad Con estas palabras de su presidenta, el Colegio de Médicos de Madrid se desmarcó ayer de la manifestación convocada por los sindicatos para el próximo lunes, en la que se exigirá el cese del consejero madrileño de Sanidad, Manuel Lamela, y la restitución del jefe de Urgencias del hospital de Leganés. Los médicos se retiran del envenenado frente político de una crisis que, tras entrar en los juzgados, vuelve a recuperar la siniestra dimensión que la provocó. Muerte, expedientes, dolor, sospechas... Sobra lo demás. Se busca la verdad. Un paso adelante Iba a hablar ayer Gotzone Mora de La falta de libertades en el País Vasco enésima denuncia del nacionalismo gobernante, pero quiso ir más allá y, con valentía, pidió el voto para quienes renuncian a pactar con los responsables de esa falta de libertades que padece el País Vasco. No dio nombres, ni siglas, pero la concejal socialista dejó muy claro que su partido no es, precisamente, el elegido. AFP Línea irregular. La Guardia Civil y Salvamento Marítimo interceptaron en la madrugada de ayer dos pateras que transportaban a 110 inmigrantes. Una de ellas fue localizada frente a las costas de Málaga y en ella viajaba un total de 44 pasajeros de origen magrebí, mientras que la segunda- -con 66 inmigrantes, entre ellos cuatro menores y dos bebés- -fue abordada en Tarifa (Cádiz) Tras el rescate de las embarcaciones, los inmigrantes fueron atendidos por los agentes que intervinieron en la operación de salvamento y, según su estado de salud, trasladados a diversos puntos. En la imagen, dos niños marroquíes salen del puerto de Tarifa tras recibir los primeros auxilios. TREINTA METROS CUADRADOS DE ESPERANZA MANUEL DE LA FUENTE O LVIDADOS de Dios (del suyo y del nuestro) de sus ministros en la Tierra (de los suyos y del nuestro) pero no olvidados de los hombres (por lo menos de los nuestros, que hacen lo que pueden y seguramente mucho más de lo que deben, desde la Guardia Civil y Salvamento Marítimo) los más pobres de los pobres siguen escapando de todos los infiernos que arden bajo la Piel de Toro y, por esas cosas de la vida, por esas paradojas que construyen la historia universal de la infamia, van a dar con sus huesos, sus penas, sus vidas deshabitadas y un zurrón de sueños con fecha de caducidad, van a dar, restos de todos los naufragios, en lugares de España habitualmente paradisiacos: Granada, Huelva, Cádiz, Lanzarote, Fuerteventura... lugares donde con un poco de suerte se pue- den sorber los mejores vinos de la vida. Buscan en los mapas de la esperanza la tierra prometida, a lo mejor una mísera habitación de treinta metros cuadrados, treinta metros cuadrados que por estos andurriales, como se ha escuchado por ahí, a alguno no le valen ni para el cuarto de la plancha. Atrás apenas dejan nada, familiares ancianos, hambruna, guerras o esa plaga que para el oscurantismo, para los que culparon a Galileo hasta de la muerte de Manolete, debe de tener un aire de bíblica venganza, de vuelo rasante del ángel exterminador repartiendo a diestro y a siniestro, y cantando al son de las trompetas de Jericó: se lo tienen merecido, se lo tienen merecido. Magrebíes o subsaharianos, qué más da. A quién se le ocurre ser tan pobre. Esta vez han sido rescatados, han llegado a tierra, y una docena de galletas María les ha devuelto el sabor de la vida, y se han atragantado con un sorbo de agua que no está contaminada, que no tienen que ir a buscar las mujeres y los niños a kilómetros de distancia. Y ahora, después de que ellos pusieron la fe y la esperanza, nosotros no podemos o no queremos poner la caridad. De nuevo, el dedo bíblico les señala el camino de regreso, les señala el camino del infierno, junto a todos los ángeles caídos. Repatriación lo llaman. Qué cosas, al morir lo llaman patria.