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96 Deportes LIGA DE CAMPEONES JUEVES 14 4 2005 ABC CUARTOS DE FINAL, VUELTA Benítez se mete en semifinales El Liverpool controló con orden y un gran trabajo defensivo a un Juventus que reaccionó cuando ya era demasiado tarde E. ORTEGO TURÍN. Rafa Benítez frenó a Fabio Capello. Las semifinales de la Liga de Campeones hablarán al menos español. El castellano de este entrenador madrileño y el de su equipo técnico (Herrera, Ayestarán y Ochotorena) y cinco jugadores (Josemi, Xabi Alonso, Núñez, Luis García y Morientes) que se animaron a correr con él la aventura del Liverpool y ahora se ven a dos pasos de la final, los que tendrán que dar contra el Chelsea para estar el 25 de mayo en Estambul. Alguna vez tenía que recibir también el Juventus el castigo a su racanería futbolística, a buscar la victoria por el camino del mínimo esfuerzo. Esa es la forma que tiene el club italiano de gestionar los partidos y las eliminatorias. Hace- -hacía hasta ayer- -lo justo para ganar, para clasificarse. Así pasó su grupo, con victorias mínimas, así se quitó del medio al Real Madrid en octavos, aunque en el Bernabéu estuvo cerca del k. o. y así tenía previsto desembarazarse ayer del Liverpool de Benítez después de haberse tambaleado también en el partido de ida en Anfield y haber recobrado el aire gracias al regalo de Crason al cabezazo de Cannavaro. Pero ayer se encontró la horma de su zapato y no fue capaz de marcar el tanto que necesitaba. JUVENTUS LIVERPOOL 0 0 Juventus (3- 4- 1- 2) Buffon; Thuram, Montero (Pessotto, m. 83) Cannavaro; Camoranesi (Appiah, m. 84) Olivera (Zalayeta, m. 46) Emerson, Zambrotta; Nedved; Ibrahimovic y Del Piero. Liverpool (4- 4- 1- 1) Dudek; Finnan, Carragher, Hyypia, Traore; Núñez (Smicer, m. 59) Biscan, Xabi Alonso, Riise; Luis García (Le Tallec, m. 85) y Baros (Cissé, m. 75) Árbitro Ivanov (Rusia) Amonestó a Carragher, Xabi Alonso, Montero, Ibrahimovic, Emerson, Finnan y Zambrotta. ingleses apenas tiraron un par de contras. Las esperanzas de los de Anfield pasaban por aprovechar alguna de las ocasiones que pudieran crear y se encontraron la primera a los cinco minutos de volver del descanso. Pero de donde no hay no se puede sacar y Baros no aprovechó que Montero y Thuram le dejaron mano a mano contra Buffon. Se trastabilló, se entretuvo y remató fuera. Maldecía con razón Benítez en el banquillo porque el pase de Xabi Alonso había sido maravilloso, medio gol, para cualquier delantero medianamente oportunista que no se llame Baros. Cannavaro, al poste Benítez, cómo no, preparó el partido a conciencia. De hecho lo jugó desde la banda segundo a segundo. No paró ni un solo instante de dar órdenes, de colocar a sus hombres. Para cerrar su banda derecha, por donde entraba Zambrotta, apostó por el español Núñez y, como no tenía más remedio, incluyó en el once titular a Xabi Alonso. El Liverpool se defendió con orden, disciplina y pulcritud. Una sola ocasión tuvo el Juventus durante el primer tiempo. Un remate de Ibrahimovic, con todo a favor, que se fue alto. También es verdad que en ataque los Esa jugada liberó un poco al Liverpool, que se atrevió a salir algo más. Según corría el reloj los de Capello comenzaron a darse cuenta de que sólo tenían que marcar un gol, pero ni siquiera se acercaban a la puerta de Dudek. Lo hicieron, obligados, en los últimos minutos. Emerson, parada de Dudek; Cannavaro, al poste... pero el tiempo se escapó y el Liverpool hizo buena la gran primera media hora de Anfield en el partido de ida. Incluso Benítez se permitió el lujazo de hacer jugar quince minutos a Cisse, su delantero estrella, lesionado desde octubre. Especulación local No sé cómo a Capello no la da un infarto en el banquillo de ver cómo sus jugadores racionan esfuerzos de una manera tan especulativa. Ayer necesitaban un gol, pero desde el primer minuto parecía como si estuvieran clasificados. Llevó el Juventus la iniciativa, tuvo el balón, atacó hasta con cuatro y cinco elementos- -jugó con tres centrales- pero nunca metió la velocidad suficiente ni tuvo la agresividad para poner en peligro a un Liverpool que salió a jugar su partido y fue creciéndose según pasaban los minutos y Dudek se limitaba a atajar centros y despejar cesiones de sus compañeros. Incidentes antes del partido, en el que no hubo bengalas De algo sirvió lo acontecido en San Siro la víspera. En Delle Alpi no se encendió ni una bengala. Y los temores que existían sobre posibles incidentes entre italianos e ingleses no alcanzaron la gravedad que se temía. La Policía controló en todo momento la situación. La noche anterior fueron detenidos ocho hinchas juventinos que pegaron una paliza a dos ingleses que veían el partido del Chelsea en un pub Los dos mil aficionados del Liverpool fueron protegidos en todo momento. Los que llegaron ayer fueron conducidos en diez autobuses directamente del aeropuerto al estadio y los estaban desde el martes pasearon por la ciudad sin excesivos problemas. También es verdad que la ausencia de alcohol ayudó a tenerles más tranquilos y además cumplieron con los consejos y apenas lucieron los colores de su club por las calles. A la entrada al estadio, llegaron los momentos de mayor gravedad. Hinchas italianos intentaron llegar a la zona por la que tenían que entrar los ingleses y la Policía cargó varias veces para alejarlos. Quemaron, entonces, tres coches, dos de ellos de las fuerzas del orden, y hubo tres detenidos. Dentro del estadio, los ingleses estuvieron rodeados de policías y los tifosi más cercanos intentaban acercarse para lanzarles objetos. Cuando el equipo de Benítez saltó al césped, el estadio coreó: Odio al Liverpool Tras el partido, los aficionados ingleses, protegidos por la Policía, tuvieron que esperar a que los hinchas locales abandonaran el estadio.