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24 JUEVES 14 4 2005 ABC Internacional Tony Blair presentaba ayer a la prensa en la capital británica el Manifiesto del Partido Laborista para las elecciones del próximo 5 de mayo Blair entona el adiós en la presentación de su último programa electoral El primer ministro afirma que tras el tercer mandato abandonará la escena laborista opta por compartir el protagonismo con sus ministros, necesitado de apoyo ante la debilidad que muestran las encuestas de intención de voto EMILI J. BLASCO. CORRESPONSAL LONDRES. Sabor a despedida tuvo ayer la presentación del programa electoral del Partido Laborista británico, aunque el adiós de Tony Blair no se producirá hasta que concluya el tercer mandato que espera conseguir en las elecciones del 5 de mayo. En el escenario de un teatro de Londres, rodeado por todos los miembros de su Gobierno, Blair confirmó que éstas son sus últimas elecciones, tal como había avanzado a finales del año pasado, cuando tuvo que ser intervenido por un problema de corazón. Si en aquella ocasión, el primer ministro no descartó tajantemente que pudiera retirarse antes del final de la nueva legislatura, ayer aseguró que llegará hasta las siguientes elecciones. Ya dije que éstas son mis últimas elecciones. En las próximas habrá un líder diferente. Lo que este programa b El candidato enseña es que cuando en esas elecciones este partido esté bajo un nuevo liderazgo continuará siendo el moderno y progresista New Labour Party de hace diez años afirmó Blair. El primer ministro tenía a su lado al canciller del Tesoro (ministro de Hacienda) Gordon Brown, con quien mano a mano ha protagonizado los primeros actos de la campaña. Ello se ha interpretado como el gesto definitivo para asegurarle la sucesión, lo que Blair parecía haber puesto en duda los últimos meses. La debilidad con que el líder laborista ha llegado a las urnas podría haberle convencido de la necesidad del apoyo de Brown y de sus muchos seguidores en el partido. Icono electoral en 1997 y 2001 Esa necesidad de sumar quedó reflejada en la puesta en escena de ayer, en la que se reforzó el carácter colectivo del proyecto laborista, con un disminuido protagonismo de la figura de Blair, que había sido el principal icono electoral en las citas de 1997 y 2001. El último programa de Blair pone el acento en los asuntos económicos, con la promesa de no incrementar el impuesto sobre la renta, así como en la mejora de la sanidad y la educación. Los laboristas han editado sus propuestas en un voluminoso folleto de 110 páginas, aunque de formato reducido, en contraposición al de los conservadores, que han optado por sintetizar sus apuestas en 28 páginas con el fin declarado de que los ciudadanos se animen a leerlo. Entre las promesas de Blair está no subir el impuesto de la renta, aunque los laboristas evitan comprometerse a no aumentar otro tipo de impuestos, escarmentados por propósitos no cumplidos en el pasado. Únicamente aseguran que no extenderán el IVA a alimentos, ropa infantil, libros, periódicos y billetes del transporte público. Enzarzados laboristas y conservadores en una intensa discusión sobre las propuestas económicas, el candidato tory Michael Howard, dijo que un nuevo Gobierno de Blair tendrá que su- Michael Howard, ayer en el cuartel general de los tories en Londres bir los impuestos debido al agujero de 11.000 millones de libras que atribuye a la gestión de Brown. Promesas al electorado Otras propuestas son facilitar que dos millones de personas más puedan convertirse en propietarios de una casa, situar la inflación del próximo año en el 2 por ciento, impedir que las listas de espera de los hospitales superen las dieciocho semanas, rehabilitar todas las escuelas de secundaria y convocar el año que viene el referéndum sobre la Constitución europea, pase lo que pase en Francia. El último mandato de Blair deberá hacer realidad su vieja aspiración de eliminar todos los escaños de lord hereditarios. Los parlamentarios laboristas tendrán libertad de voto para decidir si la Cámara de los Lores debe ser Blair deberá afrontar, si logra un tercer mandato, la supresión de escaños hereditarios para los Lores