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ABC MIÉRCOLES 13 4 2005 Sociedad SEDE VACANTE EN EL VATICANO 51 Urdaci pronostica en el Aula de Cultura de ABC posibles sustitutos del Papa b El periodista y escritor basó su exposición en la relevancia que tendrá la opinión pública y el cardenal Joseph Ratzinger en la decisión final de este Cónclave SERGIO J. VALERA MADRID. Ayer, en el Aula de Cultura de ABC, Alfredo Urdaci repasó las claves de su obra El Cónclave: Los secretos de la elección del Papa donde desvela los misterios de las diferentes elecciones de cada Pontificado. Siguiendo la historia de los cónclaves, uno puede seguir perfectamente la historia de la Iglesia y de sus vicisitudes aclaró. En su exposición, el escritor y periodista recalcó que es la primera ocasión en que la opinión del Pueblo de la Iglesia, no de los vaticanistas, ni de editorialistas tendrá un peso esencial en un Cónclave, que durará sólo tres o cuatro días, a pesar de lo complicado de la decisión Las masivas manifestaciones de Roma, las continuas peticiones de beatificación de Juan Pablo II, eliminan cualquier posibilidad de un papado que no sea coherente y dialogante apuntó. Urdaci se atrevió a pronosticar sustitutos de Juan Pablo II, reconociendo que acertar será complicado; al final, nos llevaremos una sorpresa como siempre A pesar de ello, señaló al cardenal Joseph Ratzinger, no como candidato, sino como el hombre clave del Cónclave. Estoy seguro de que el próximo Papa tendrá el apoyo de Ratzinger Descartó al cardenal Martini, debido a que está alejado hace años del gobierno de la Iglesia, tiene una edad elevada y su condición de jesuita y, además, apuntó como condición sine qua non que el candidato haya pasado desapercibido durante estos días. El cardenal Philippe Barbarin, a pesar de su juventud, responde perfectamente a este perfil subrayó, así como el cardenal Ivan Dias, arzobispo de Bombay, que es de origen portugués. Vista del interior de la Casa de Santa Marta, residencia de los cardenales POOL REUTERS Cuando se celebraron los últimos cónclaves, esta austeridad llegó a degenerar en un hacinamiento un tanto indecoroso nez Somalo, Javierre y Herranz) permanecerán en sus respectivas residencias. Al Rector de la Iglesia Nacional Española, Monseñor José Luis González Novalín, no he parado de darle la tabarra desde que llegué a Roma; sin asomo de hipérbole, puedo afirmar que le he brindado la oportunidad de realizar en mí, una por una, las catorce obras de misericordia que cataloga la Santa Madre Iglesia. Martínez Novalín es hombre de facciones beatíficas y reborondas; tiene esa voz meliflua de los sabios que esconden por pudor sus vastísimas erudiciones. Cuando le digo (y no se me ocurre piropo más arrebatado) que me parece la viva imagen del Padre Brown, formula una sonrisa tímida, quizá levísimamente halagada: aparte la semejanza fisonómica, Monseñor Martínez Novalín comparte con la criatura de Chesterton las virtudes de la paciencia y la humildad, que conmigo dilapida a manos llenas. Camina con un bastón que añade distinción a su perfil abacial, mientras me muestra las dependencias más nobles, donde se alojarán Sus Eminen- marse en pensamientos más sombríos- Claro que no sé si le parecerán muy ortodoxas mis lecturas... Porque nos han autorizado a dejar nuestros libros en las habitaciones, ¿sabe? En cambio, hemos tenido que retirar nuestros enseres personales, también nuestros televisores y ordenadores: ya sabe, Sus Eminencias no pueden disponer de artilugios que les permitan mantener contacto con el exterior... Probablemente, nunca me digan qué cardenal ocupó mi cuarto- -esboza un mohín de desagrado- pero le prometo que haré lo posible para enterarme. Aunque no lo parezca, poseo unas dotes detectivescas excelentes: si es preciso estoy dispuesto a analizar las huellas dactilares que halle en mi silla reclinable... Porque yo me compré una silla con respaldo reclinable y una plataforma extensible para descansar los pies, ¿sabe? Le he dejado al cardenal que me toque en suerte un folleto con las instrucciones, para que pueda usarla a su antojo. Estoy seguro de que el Espíritu lo asistirá mejor en sus meditaciones mientras se repantiga en mi silla... Y luego podré presumir ante mis amigos: Sobre estas silla descansaron unas posaderas cardenalicias Friedrich se lleva una mano melindrosa a la boca, consciente de que acaba de formular una irreverencia: Mejor será que me reporte, que a este paso me van a excomulgar concluye, con una sonrisa atribulada. cias, aposentos con despacho, habitación y cuarto de baño de una austeridad más monacal que cardenalicia. Guiado por un cicerone tan privilegiado, descubro los tesoros artísticos de la institución: un Santiago Apóstol de Sansovino, un monumento funerario cincelado por Bernini, un cuadro de la Virgen del Pilar de Preciado de la Vega. La Iglesia Nacional Española, que desde sus orígenes, allá por el siglo XIV, desempeñaba funciones de hospedería para peregrinos, se reformó en 1950, para convertirse en una institución destinada a acoger sacerdotes dedicados al estudio de la ciencia eclesiástica, muchos de los cuales ocupan hoy sedes episcopales, sillas capitulares y cargos diversos en la curia. De estos estudios se han publicado más de cien volúmenes, monografías y documentos pontificios, y también una revista anual, Anthologica Annua, de más de mil páginas. Muchas menos necesitaría yo para entrevistar a los cardenales que en estos días se cobijarán aquí, blindados contra el escrutinio de plumíferos y paparazzi: Mucho me temo, amigo Prada, que eso resultará imposible me disuade Monseñor González Novalín, sin perturbar su sonrisa seráfica. ¿Ni aunque declare bajo juramento que no les hablaré del Cónclave? insisto. Monseñor balancea su cabeza despoblada de aristas, hermosa como el orbe cristiano, y suspira: Ay, amigo Prada, usted ha sido bendecido con el sagrado don de la perseverancia Un discurso firme y rígido Urdaci desechó la posibilidad de cualquier influencia de agrupaciones geográficas, las cuales nunca han funcionado No hay unidad entre los cardenales italianos, en el grupo suramericano existe una disparidad de criterios y aún no es el momento del grupo africano. Será un Papa europeo En su exposición defendió que el próximo Papa debe acomodarse a un discurso firme y rígido, sin tener en cuenta los vaivenes de lo que suceda en el mundo No se puede obviar el gran legado de Wojtyla. La Iglesia debe permanecer exigente y pedir a los fieles que sean rígidos en su postura católica, incluso a riesgo de perder seguidores Hospedados en Via Aurelia Antes de trasladarse el domingo a Casa Santa Marta, algunos cardenales españoles- -en concreto los Monseñores Amigo, Rouco y Álvarez Martínez- -se alojarán en el Centro de Estudios Eclesiásticos de la Iglesia Nacional Española de Santiago y Montserrat, en Via Giulia. Monseñor Carles lo hará, como en él es habitual cuando visita Roma, en el convento de las Religiosas de la Consolación, en Via Aurelia. Los cardenales de la curia (Monseñores Martí- Un grupo de turistas se hace una foto frente a la sastrería Gammarelli AFP