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18 Nacional MIÉRCOLES 13 4 2005 ABC Existe una gran preocupación en Washington por la relación que mantiene España con el régimen de Hugo Chávez brero, en Bruselas, con el famoso y breve saludo de Hola, ¿qué tal amigo? Con la experiencia acumulada, desde La Moncloa no se quiere dar ya la impresión de que se busca la reunión con Bush, pero lo cierto es que hace varios meses que se aprovecha cualquier ocasión para mostrar el afán de reconciliación. Hace sólo diez días, en una tarde de sábado, Zapatero recibió en su despacho al número dos del Departamento de Estado, Robert Zoellick, de visita en España. Además, el Gobierno español, junto con el resto de los países de la Unión Europea, ha decidido copatrocinar una resolución de condena a Cuba presentada por Estados Unidos ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra. Esta posición española ha causado satisfacción en Washington y es un punto que facilitará la entrevista entre Rice y Moratinos que, por otra parte, no se espera que sea muy larga. Aún así, habrá tiempo suficiente para hablar, además de sobre las relaciones bilaterales, de algunos de los asuntos de la política internacional que interesan a ambos países. George Bush saludó brevemente a Zapatero el pasado mes de febrero, durante una cumbre celebrada en Bruselas REUTERS Moratinos intentará facilitar con Rice una visita de Zapatero a la Casa Blanca El ministro de Exteriores abre una ofensiva de acercamiento del Gobierno a EE. UU. b El titular de Interior tomará el relevo del jefe de la diplomacia española y precederá en su viaje a Washington a los ministros de Defensa, Justicia y Educación LUIS AYLLÓN. ENVIADO ESPECIAL NUEVA YORK. El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, viajó ayer a Estados Unidos con un objetivo fundamental: presentar la imagen de que las relaciones entre Madrid y Washington han entrado en un proceso de normalización, un año después del cambio de Gobierno en España, al que siguió un claro deterioro de la sintonía entre los dos países. Moratinos llegó anoche a Nueva York, donde hoy firmará un acuerdo entre España y el PNUD, la agencia de Naciones Unidas para el Desarrollo, y suscribirá el Protocolo Facultativo de la Convención contra la Tortura. Por la tarde se desplazará a Washington, donde mantendrá reuniones con congresistas, senadores y distintas personalidades, entre ellas el director gerente del Fondo Monetario Internacional, Rodrigo Rato. Pero la cita central de su agenda es una entrevista, prevista para el viernes con la secretaria de Estado, Condoleeza Rice, con quien Moratinos podría hablar, entre otros asuntos, del deseo del Ejecutivo español de que su presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, visite oficialmente EE. UU. y se reúna en Washington con George Bush, escenificando de esta forma la ansiada reconciliación. En cualquier caso, Rice sólo podría ha- Preocupante relación con Chávez cer algún gesto para despejar el camino de esa visita, porque la decisión correspondería a la Casa Blanca, muy celosa de sus competencias. Desde luego, la misión de Moratinos no es nada fácil, porque Bush ya ha dado sobradas muestras de que no guarda ninguna simpatía por Zapatero y no parece que una conversación con él figure hoy entre sus prioridades en política exterior. Por el contrario, la Casa Blanca no pondría inconvenientes a una visita de Sus Majestades los Reyes, a quienes ya invitó en noviembre del pasado año a su rancho de Crawford, poniendo de relieve que sus diferencias no son con el pueblo español sino con el Ejecutivo de Zapatero. Pero, cualquier visita oficial de los Reyes a Estados Unidos debe contar con el visto bueno del Gobierno. De manera especial, existe una gran preocupación en Washington por la relación que España mantiene con el régimen de Hugo Chávez y, en concreto, con la decisión de vender material militar a Venezuela. Los norteamericanos, como puso de relieve Zoellick, en su visita a España, no vieron con buenos ojos la operación de venta de patrulleras y aviones a un Gobierno que lanza señales bastante inquietantes en la región. Así, pues, a Moratinos no se le presenta un panorama muy esperanzador, por más que desde el Gobierno se insista en asegurar que las relaciones se van normalizando y que en muchos campos, como el económico o el militar, no se han visto deterioradas. El lunes, el ministro aseguró ante la Comisión de Asuntos Exteriores del Senado que el Ejecutivo pretende labrar con EE. UU. la misma relación profunda, intensa y estratégica que tuvieron el Gobierno de Aznar y los anteriores Gobiernos socialistas. Parece claro, no obstante, que los esfuerzos para intentar presentar esa imagen de normalidad los está haciendo el Gobierno español, que ha preparado toda una ofensiva de viajes a Estados Unidos en la que participan, junto a Moratinos, otros cuatro ministros: los de Interior, Defensa, Justicia y Educación. Por el contrario, no se sabe si en los próximos meses va a producirse alguna visita de altos miembros de la Administración Bush a España. Sólo lo ha hecho el Fiscal General, Alberto Gonzales, equivalente al ministro de Justicia, y fue para participar en los actos del aniversario del 11- M. Los dos breves encuentros Intentos previos del Gobierno por concretar una entrevista entre Bush y Zapatero se saldaron con poco éxito. Bush sólo ha hablado en un par de ocasiones con Zapatero: la primera, en junio del año pasado, unos siete minutos en Estambul, y la última, el pasado fe- Pendientes del sí de Rumsfeld para comprar 60 misiles Tomahawk L. L. C. MADRID. La Armada española está pendiente desde finales de 2003 de la autorización de Estados Unidos para adquirir 60 misiles tácticos Tomahawk con los que se equiparían los sistemas de combate de los 4 futuros submarinos S- 80 que se construirán en Cartagena. La compra de estos misiles- -a 800.000 euros por pieza, 48 millontes de euros en total- -fue aprobada por la Marina norteamericana, pero nunca por la autoridad competente, el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, que tras la retirada española de Irak prefirió evaluar si España era un aliado suficientemente fiable como para tener este armamento. En medio de todo ello, el Gobierno de Zapatero tampoco ha mostrado excesivo interés por este programa que pertenece a la etapa del PP, si bien es cierto que la dotación de los S- 80 sigue encima de la mesa. Y con dos alternativas: la de EE. UU. y la de adquirir el modelo europeo Storm Shadow, fabricado por MBDA. Con la ofensiva de acercamiento a la Adminstración Bush emprendida por España, parece haber llegado la hora de descongelar esta asignatura, y con ello comprobar, de paso, si se ha recuperado la confianza de los norteamericanos en materia de Defensa. Y luego habrá que ver si Zapatero quiere misiles norteamericanos o europeos...