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6 Opinión MIÉRCOLES 13 4 2005 ABC M. MARTÍN FERRAND Zarzalejos marca bien a las claras la gran amenaza del secesionismo vasco: la pérdida de la identidad nacional ¿SÁNCHEZ FERLOSIO O LEIRE PAJÍN? Todas las actitudes castizas que hemos visto estos días con motivo de la muerte del Papa son producto de nuestras leyes de enseñanza. También la interpretación periodística del Nunc dimittis en el testamento papal meam, et TIBI DABO claves ODAS las actitudes regni caelorum... castizas que hemos Más fútbol y menos lavisto estos días con tín dijo Pepe Solís, un mármotivo de la muerte del Pamol egabrense. Y otro márpa son producto de nuestras mol egabrense, Carmen Calleyes de enseñanza. Tamvo, la que fue cocinera antes bién la interpretación perioque fraila ha remachado: dística del Nunc dimittis IGNACIO RUIZ Harta estoy de anglicanisen el testamento papal. QUINTANO mos entendiendo por an- -Ahí lo tienen. El Papa glicanismos todos esos latiquiso dimitir, pero las fuernes que no sirven sino para que los zas reaccionarias que lo rodeaban hijos de Cabra puedan ser llamados se lo impidieron: Nunc dimittis egabrenses. Y los demás, ¿quiénes Más claro, el agua. somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónEste pensamiento, que parece la de vamos? gota de leche del profesor Mosterín- -un filósofo que piensa del latín N su huida del latín, el Gobiereclesiástico lo mismo que Maradono nos devuelve a la República, na, y por tanto, que el Gobierno, sólo cuando la cartera de Instrucción era que después, a cambio de un azucari de entrada lo cual, en palabras de llo ministerial- no es nuevo. Julio su mejor cronista, no quería decir Camba ha contado cómo una vez le otra cosa sino que solía ser conferitocó visitar la basílica de San Pedro da a aquellos políticos acerca de cucon un catalán. Estaban bajo la cúya capacidad existía la duda de que pula, admirando su forma y sus dipudiese servir para algo. La política mensiones, cuando el catalán le dihabía llenado la Universidad de genjo: Mire, mire. ¡Qué casualidad! Yo te improvisada, de parientes, de amino sabía que aquí hablaban del Tibigos, de correligionarios. Como hadabo... ¿Del Tibidabo? -exclamó bían pagado cierta cantidad de dineCamba- Será algún cura español, ro por entrar allí, sus padres no comde esos que andan por Roma. No. prendían que pudiera negárseles el No es ningún capellán. Está allí estítulo a que aspiraban, y celebraban crito, ¿sabe? Mire, mire... reuniones para estudiar el porcenY entonces, en el friso de la cúputaje de los suspensos y quejarse al la, Camba vio la dedicatoria latina ministro si les parecía excesivo. Codel templo: Tu est Petrus et super mo los catedráticos no enseñaban hanc petram aedificabo ecclesiam bien, muchos ciudadanos notoriamente ayunos de ciencia recibían un título. Y así como cuando fueron estudiantes, y por el mero hecho de matricularse, se creyeron con derecho a él, así cuando poseían el título reclamaban que les procurase todo lo que necesitaban para vivir. Pero era tal el número que se ahogaban en su propia competencia y... en la desconfianza de los demás, enterados de cómo se podía lograr un título en España. Entonces clamaban otra vez al Estado. Y el Estado, ¿qué podía hacer? Crear más Universidadespara emplear más personal y lanzar nuevas hornadas de titulados. Y hasta don Fernando de los Ríos denunciaba en el Congreso la trágica superproducción de profesionales, que después eran hombres que guardaban en su alma un hondo resentimiento contra la sociedad por un fracaso que creían que bastaba a liberarlos la posesión de un título. UCHO más tarde, otro hombre de mucho progreso, JeanFrançois Lyotard, en La posmodernidad explicada a los niños reconocería que el alumno y el profesor son víctimas el uno del otro. En los alumnos, la resistencia de las mentes es invencible, precisamente porque no plantea ninguna lucha: ellos hablan el idioma que les enseña el mundo y el mundo habla de velocidad, de goce, de narcisismo, de éxito, de dinero... Al cabo, hoy, ¿qué da más dinero? ¿Sánchez Ferlosio, la sabiduría en zapatillas de orillo, o Leire Pajín, la modestia intelectual vestida de serranilla del marqués de Santillana, aquella vaquera de la Finojosa? CONTRA LA SECESIÓN VASCA A manipulación de las conciencias a través del lenguaje popular es una de las más viejas, y eficaces, técnicas de la propaganda. No suele tratarse de alterar, en profundidad, el sentido de los conceptos fundamentales, los que sirven de cimiento a un modo específico de entender la vida; sino de aportarles algún matiz que, con la ayuda del tiempo y la repetición, termine por convertir en arena las rocas más sólidas del pasado. En los últimos meses, por ejemplo, la muy eficaz, constante y diversa artillería nacionalista, tan audaz en sus disparos como corta de rigor en sus planteamientos, trata de equiparar sus emociones locales con las más generales y extendidas entre la mayoría del pueblo español. De hecho, un punto de identificación del fervor soberanista que burbujea por Cataluña y el País Vasco reside en referirse a los partidos más respetuosos con la Constitución, el PP y el PSOE, como nacionalistas de signo contrario El juego, menos inocente de lo que a primera vista parece, está finamente calculado. Escondido en el ambiente globalizador que nos acompaña, pretende convertirlo todo en local. Se pretende que, al final, sea lo mismo Europa que España, lo que ya es un exceso, y España que el País Vasco, lo que, al confundir el todo con la parte, alcanza la precisa dimensión del disparate. Una cosa es el nacionalismo, algo tan respetable como anacrónico, y otra, tan cívica como conveniente, el acatamiento constitucional y, desde él, el respeto a las normas que organizan nuestra convivencia y propician la paz. Las inminentes elecciones autonómicas vascas, en las que el PNV, con un siglo de historia a las espaldas, se juega su respeto cívico en la apuesta excesiva de Juan José Ibarretxe, acentúan e incrementan la vieja tensión separatista. De ahí que resulte especialmente oportuna y benéfica la aparición de un libro de José Antonio Zarzalejos- Contra la secesión vasca Planeta- -que, creo, es de lectura obligatoria para todos cuantos, bien sea desde el periodismo o la política, nos asomamos al 17- A con la esperanza de un milagro y el temor de una confirmación. A lo segundo, más que a lo primero, contribuyen de manera eficaz las desavenencias que, más allá de lo formal, sostienen los dos grandes partidos de ámbito español: el PP como tal y el PSOE en su franquicia vascongada. El repaso que del problema hace José Antonio Zarzalejos, en un ensayo de enjundia política y fácil lectura periodística, marca bien a las claras la gran amenaza del secesionismo vasco: la pérdida total y definitiva de la identidad nacional. La que, no sin problemas y tribulaciones, nos ha servido de armazón para el empeño colectivo de construir una Nación, unas veces mejor y otras peor, a lo largo de las vicisitudes que nos han deparado los últimos cinco siglos de vida en común. Por mucho plan que tenga Ibarretxe no es cosa, a estas alturas, de dejarse seducir. L T E M REVISTA DE PRENSA dades están demasiado atemorizadas- o avergonzadas -para admitir su error. El diario se pregunta por el caso de dos chicas de 16 años, una de Bangladesh, la otra de Guinea Conakry, detenidas recientemente tras haber sido acusadas de preparar un atentado suicida, y dice que si hubiera alguna razón para pensar que cabe ese peligro, la Policía ha hecho lo debido. Caracterizadas por el FBI de peligro inminente las pruebas contra ellas no han sido mostradas por razones de seguridad nacional The Times asegura que es imposible no inquietarse ante un potencial error judicial, dado el número de casos previos en los que el Gobierno se ha apresurado a practicar detenciones bajo la sospecha de terrorismo y que no tenían ningún fundamento El caso de la muchacha bangladeshí lo inició su propio padre, que acudió a las autoridades para denunciar un desacato a su autoridad. Pero cuando la disputa se resolvió y los padres intentaron retirar la demanda, la Policía inició una investigación que acabó en manos de las autoridades de inmigración y el FBI. Por hallarse en situación irregular en el país, su caso ha acabado, además, inserto en el sistema de deportación, lo que les granjea menos derechos que a un sospechoso de haber cometido un crimen. El periódico recuerda el caso del abogado Brandon Mayfield, vinculado erróneamente el año pasado por el FBI a los atentados del 11 de marzo en Madrid, o el de centenares de inmigrantes musulmanes sin papeles que fueron detenidos durante meses, a menudo en deplorables condiciones El propio inspector general del Departamento de Justicia criticó al FBI por no haber hecho el mínimo esfuerzo por distinguir a quienes tenían vínculos con el terrorismo de los que no, que era la inmensa mayoría. ALFONSO ARMADA Kafkiano Estados Unidos ¿Qué hubiera hecho Franz Kafka con el 11- S y la reacción de las autoridades de Estados Unidos ante los atentados, como Abu Ghraib o la colonia penitenciaria de Guantánamo? The New York Times recurría ayer a una frase que parecía extraída de El proceso para titular su principal editorial: Culpable hasta que demuestre su inocencia y que arrancaba diciendo que después de aquel once fatídico el mundo compagina dos pesadillas enfrentadas: mientras una juega con la posibilidad de otro ataque terrorista, otra tiene que ver con inocentes detenidos por error y mantenidos bajo custodia de manera indefinida porque las autori-