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96 Deportes LIGA DE CAMPEONES CUARTOS DE FINAL, VUELTA MARTES 12 4 2005 ABC RAFAEL BENÍTEZ Entrenador del Liverpool Aquí hay más pasión, menos presión y siento que se me respeta Después de nueve meses en Liverpool, el técnico que hizo dos veces campeón de Liga al Valencia ya tiene suficientes conocimientos de causa para analizar su experiencia en el fútbol inglés. Quinto en la Premier, mañana se juega su suerte en la Champions ante el Juventus TEXTO ENRIQUE ORTEGO FOTO AP Tiene cinco años por delante, pero ya ha consumado un parto. Después de nueve meses en el Liverpool, Rafa Benítez entra en los momentos de la verdad. Mañana se juega la Champions en Delle Alpi con un equipo mermado de efectivos entre los que no estará el capitán Gerrard, la última baja por lesión. El cuarto puesto de la Premier también se le ha complicado. A pesar de todo se siente satisfecho y orgulloso de su trabajo y el de su equipo técnico, formado por otros tres españolitos tan aventureros como él (Herrera, Ayestarán y Ochotorena) -Cómo pasa el tiempo, parece que fue ayer cuando dejó Valencia y aterrizó en Anfield. -Nueve meses y sólo puedo decir que estoy plenamente satisfecho con la decisión que tomé. Soy feliz aquí. Noto que se me valora, que se respeta mi trabajo. Hay un reconocimiento lícito de los dirigentes, de la afición, todos saben que atravesamos momentos difíciles, que no tenemos el capital del Chelsea, Arsenal, United. Han comprendido que todo se ha complicado este primer año con las lesiones y no creo que con la racha que llevamos nadie pueda decir que son excusas mías. -Presente el fútbol inglés, ¿cómo es por dentro? -Aquí todo se vive con pasión y hay menos presión. No se hace tragedia de una derrota, puede que de una trayectoria sí, pero saben que todo necesita un tiempo. Yo creo que se respeta más el trabajo de cada uno que en España. Nadie se mete en lo tuyo, te dejan hacer y no te ponen zancadillas, todo lo contrario. Dentro del terreno de juego te tienes que acostumbrar a que todos los partidos comienzan con tres codazos y tres planchazos y que entras en ese juego o no entras en el partido. Es un fútbol muy directo. -Demasiado, incluso. -En España no hay ningún equipo que juegue tan directo. Aquí el cincuenta por ciento o más renuncian al centro del campo. De su área, a la contraria. Es difícil contrarrestar ese juego, no puedes apretar la salida del balón, te destrozan con balones largos. Se manejan los partidos sin tener el balón. El equipo va asimilando lo que yo quiero. Unos jugadores más que otros, a algunos les cuesta. Trabajan, ponen interés, pero les cuesta. Tenemos jugadores de catorce nacionalidades. Si a nivel económico no somos el Chelsea o el Manchester, abajo tampoco, no tenemos el desequilibrio de ellos. -Pero, lesiones aparte, plantilla aparte, el equipo está jugando mal. Casi es un milagro estar quintos y en cuartos de la Champions -Tampoco tan mal, nos falta continuidad, regularidad, hemos hecho partidos buenos y otros muy malos, lo acepto. Pero no he podido sacar el mismo equipo dos veces seguidas. Que lo que digo es la realidad se desprende de que los aficionados y el club estén valorando lo que estamos haciendo o estamos intentando hacer. Yo no quiero que el Liverpool juegue como mi Valencia, es imposible, pero quiero una solidez defensiva, que sepa manejar los partidos. Ahora no sabe. Nos falta experiencia. Noto que a los aficionados les gus- Todos los partidos comienzan con tres codazos y tres planchas, si quieres entrar en el encuentro tienes que hacer lo mismo que ellos. Es un fútbol muy, muy directo Si tengo que fichar más españoles lo haré, nuestro mercado es más barato que el inglés y en el club lo que quieren es jugadores de calidad ta lo de tocar y apoyar, jugar más en corto. El Liverpool siempre ha sido un equipo que ha jugado bien, no ha sido el típico inglés. Al completo lo podemos hacer, necesitamos a Xabi, a Morientes. No quiero romper con el pasado, quiero mantener la identidad que siempre ha tenido este club dentro del campo, su intensidad, su pasión, su agresividad, su espíritu inglés. ¿Y cómo compagina el banquillo con ser el mánager general del club y máximo responsable de todo? -Pues trabajando de nueve a seis o siete de la tarde e intentando no abusar del poder que tengo. Suelo consensuar las cosas con el director ejecutivo, con quien hablo todos los días. Y una vez al mes voy ante el Consejo directivo, que me pregunta cuatro o cinco cosas. El presidente siempre me dice que haga lo que crea conveniente. Es lo que le decía del respeto, ¡pero si me pide permiso para entrar en los vestuarios o hacerse una foto con los jugadores! Tengo más poder que el del mero entrenador, por eso todo lo que me planteo es razonable. Ahora sabemos que tenemos que acertar a la hora de retocar el equipo y transmitir a los jugadores que vengan el espíritu ganador. Buscamos calidad y buenos profesionales y si tengo que traer más españoles no habrá problemas. Aquí lo que quieren es calidad. El mercado español es más barato que el inglés. -Por lo que veo está dispuesto a echar raíces en el Liverpool. -Va a ser difícil sacarme de aquí, por muy buena que pudiera ser la oferta. Pienso que en el club también están contentos conmigo. -Lo de mañana, imposible. ¿Por qué? Vamos a luchar. Si marcamos un gol nos deben hacer tres. Este equipo tiene corazón, no se rinde fácil. Sabemos que es el Juventus, que le vale un gol, que tampoco está Gerrard... El Liverpool me recuerda al Atlético, un gran club, una gran afición... Si se pudiera comparar con un club español, creo que somos como el Atlético en muchos sentidos. Es un club grande, con una afición fiel, que nunca falla, y estamos en un momento en la historia parecido. El Liverpool no ha bajado a Segunda, pero no ha estado arriba como décadas atrás y ahora quiere volver a ser lo que fue. Hay resignación e ilusión para pensar en un futuro mejor. Yo tampoco me rindo. Tengo que devolverle a esta gente la confianza que me ha dado. Todo lo que huele a Liverpool es pasión, intuyes el pasado en cada cosa que haces, que ves, que oyes. Saben el nivel que tienen y los objetivos que se han marcado, de ahí sacan una frustración mayor o menor