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ABC MARTES 12 4 2005 63 Toros FERIA DE ABRIL Las cosas buenas de Morante en el día grande de Cortés Real Maestranza de Sevilla. Lunes, 11 de abril de 2005. Undécima corrida. Lleno. Toros de Núñez del Cuvillo, bien presentados, en tipo; nobles en general, sin terminar de romper; 1 y 4 se rajaron; destacó el bravo 6 Morante, de sangre de toro y oro. Dos pinchazos y media desprendida (saludos) En el cuarto, media muy baja y dos pinchazos (saludos) Matías Tejela, de fucsia y oro. Estoconazo (saludos) En el quinto, pinchazo y estocada (silencio) Salvador Cortés, de albero y oro. Estocada corta desprendida (silencio) En el sexto, estocada defectuosa (dos orejas) Salió a hombros por la puerta principal. do. Había el runrún de los sucesos graves, como grave era el gesto de Morante. Graciosas chicuelinas de la escuela sevillana revolotearon, restándole solemnidad al ambiente. Respondió Tejela por gaoneras y le pitaron con terrible e injusto desprecio, como si la Maestranza sólo quisiese ver a su torero. El principio de faena al apretado toro- -demasiados kilos para su corta caja- -se desgranó en una trinchera, un molinete invertido y un pase del desprecio de aroma. Después José Antonio Morante no se sintió a gusto con el nuñezdelcuvillo, bruscote, con la cara alta, sin maldad pero sin el recorrido esperado: un año en el dique seco también se acusa. ZABALA DE LA SERNA SEVILLA. Salvador Cortés remató el día grande de su alternativa por todo lo alto, a hombros por la puerta principal, con dos orejas que colman de gloria y felicidad la efeméride. Doctorado en la Feria de Abril, semana de los farolillos que encendieron anoche, en la tarde de su vida, de la mano de la bravura de un nuñezdelcuvillo espléndido para ser lucido, para estar lúcido y lucirlo con la generosidad con que lo hizo en la distancia larga. Era la fecha del regreso de Morante a la Maestranza, que con inmenso cariño recibió, trató y despidió a su hijo pródigo, de vuelta de la oscuridad de las tinieblas que nublaron su ayer. Final feliz para una corrida que no terminó de romper hasta última hora. Salvador Cortés lo vio claro. Cuidó en varas al toro, con hechuras de embestir; la suerte al relance y escasa impidió que el juicio en el caballo se sumase a favor de los que solicitaron la vuelta al ruedo en el arrastre para tanta fijeza, tanto recorrido, tan alegre tranco y Remate torerísimo Manseó el cuarto, que huyó de capotes y petos y esperó en banderillas, apretando hacia los adentros. Morante se lo sacó a los medios y allí el toro se entregó con franqueza a la muleta, que compuso derechazos, porque como Morante componen pocos; en los naturales se sucedió la misma emotividad estética que cala más allá de la profundidad del pase. No duró más el acto: el toro, después de que lo cambiase de terrenos, se acabó a plomo, y todo se quedó a medias con un remate torerísimo, pura inspiración, como un pase de las flores invertido y con la izquierda. Pocas opciones ofreció un jabonero sucio de pobre fuelle y febles cuartos traseros a Matías Tejela, que, aun menos eléctrico que en su actuación anterior, obtuvo escaso eco. El espadazo acabó con el insustancial toro. Casi todo puso de su parte Tejela con el quinto, valiente en dos pases del péndulo y tenaz para exprimir las embestidas remisas y nobles hasta la gota última. Salvador Cortés celebra la consumación de la alternativa con las dos orejas chispeante transmisión. En los medios, con muchos metros concedidos, el cite, y luego los derechazos ligados, acordes al son y el tempo del toro, vaciados por abajo. La izquierda corrió en trazos larguísimos, con la figura despatarrada, sin embraguetarse, en el mismo aire de emoción que ya había cautivado a toda una plaza entregada. Todo lo realizado contenía la verdad de quien no se reserva nada para sí. El epílogo desprendió una más lenta templanza, aunque templase de otra forma la obra entera. Porque templar es también adecuarse a la velocidad de la embestida. Se volcó en DÍAZ JAPÓN la suerte suprema y, pese a que la colocación fuera defectuosa, el aldabonazo se consumó. En dos abriles llevamos dos alternativas- -la de Jesuli de Torrecera el último- -de fuerte impacto. La llave de la Puerta del Príncipe no pudo llegar con el toro de la alternativa, que galopó siempre abriéndose mucho, sin perder las tablas de vista, en quince viajes antes de rajarse. Morante cimbreó el capote a la verónica, se conjuntó en lances sublimes por el pitón izquierdo, uno por el derecho de ahondar el tiempo y una media arrebujada que estalló en un ole profun-