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ABC MARTES 12 4 2005 Cultura 59 Koolhaas gana el Mies van der Rohe por la Embajada de Holanda en Berlín El jurado valoró cómo se ha resuelto la relación del edificio con su entorno b Los galardones, que otorga la Manuel Cruz logra el Anagrama de Ensayo con un libro sobre la memoria b En Las malas pasadas del pasado el filósofo reivindica una memoria autónoma y crítica que permita una correcta interpretación de nuestra historia DAVID MORÁN BARCELONA. El catedrático Manuel Cruz se alzó ayer con el premio Anagrama de Ensayo, dotado con 6.000 euros, por su obra Las malas pasadas del pasado Resultó finalista J. Benito Fernández por Eduardo Haro Ibars: los pasos del caído El jurado, compuesto por Salvador Clotas, Román Gubern, Xavier Rubert de Ventós, Fernando Savater, Vicente Verdú y Jorge Herralde, premió por unanimidad un libro que Cruz defiende no como una apología de la memoria, sino como una reserva ante el exceso de memoria que nos asuela Según el filósofo barcelonés, la obra viene a desmentir el tópico de que la actualidad manda, y alerta de la implantación de una memoria cada vez menos autónoma. Hay que huir de la autocomplacencia y volver sobre lo unánimemente aceptado señaló Cruz, quién destacó también la necesidad de que la memoria se libere de la tutela del Estado El ensayo propone un nuevo punto de vista sobre la manera en que se plantean las relaciones con el pasado y enfatiza el hecho de que hay formas de recuerdo que deben ser abiertamente críticas Benito Fernández presentó su obra como un trabajo de investigación alargado durante seis años y con el que el periodista lleva al papel su obsesión por retratar el momento y el tiempo que le tocó vivir a Eduardo Haro Ibars. No entiendo a un personaje aislado de su entorno aseguró Fernández, quien ha recurrido a más de un centenar de entrevistas para reconstruir la figura de este poeta pionero de la movida madrileña. Unión Europea, tuvieron un claro sabor holandés, ya que el equipo NL Architects recibió una mención honorífica ALEIX MATARÓ BARCELONA. Este año el premio Mies van der Rohe ha tenido tintes holandeses. La máxima distinción del premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea, que se otorga cada dos años, se lo ha llevado Rem Koolhaas, arquitecto holandés, por el edificio de la Embajada de su país en Berlín. Pero además también hubo una mención honorífica para otro estudio holandés, el equipo NL Architects, por su obra Basketbar situada en la Universidad de Utrecht. El prestigioso galardón, que distingue a la mejor arquitectura del momento, está dotado con 50.000 euros, y la mención honorífica con 10.000. El veredicto del jurado, presidido por la arquitecta iraní Zaha Hadid, desveló ayer su decisión en el pabellón Mies van der Rohe de Barcelona, cerca del recinto ferial donde estos días se celebra el salón Construmat. Entre los finalistas se contaban proyectos de Norman Foster, Jan Kaplicky o de los españoles Martínez Lapeña y Elías Torres. En las últimas deliberaciones, el jurado se debatía entre la obra de Koolhaas y el Estadio Municipal de Braga (Portugal) proyectado por Eduardo Souto de Moura. Ambos proyectos sorprendían por su modo innovador de resolver la relación de la arquitectura con el entorno. Pero al final, y según explicó Hadid, las conclusiones se decantaron hacia el proyecto holandés, por la calidad de la reflexión urbana y la inteligencia del concepto desarrollado por Koolhaas, lleno de aspectos inéditos y complejidades que dotan al proyecto de una especial potencialidad La Embajada holandesa en Berlín, el edificio galardonado Según explicó el mismo Koolhaas en la rueda de prensa posterior al fallo, y durante una conferencia por la tarde, su concepto para la Embajada preveía un edificio alejado de la espectacularidad, pero que formalmente comunica el carácter pacífico de su país y la historia del entorno alemán donde se integra. El edificio, de ocho plantas, está ABC situado cerca del río Spree, en el Berlín Este. Su estructura combina partes regulares con otras más orgánicas. Destaca un eje central de forma serpenteante que comunica todos sus espacios y que, en función de su trayectoria exterior o interior, relaciona el edificio con su entorno o el barrio berlinés con la arquitectura.