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46 MARTES 12 4 2005 ABC Sociedad El candidato in pectore de Ratzinger se convertirá en el centro del Cónclave El decano de los cardenales es el único con experiencia de crear Papas de 1978, Ratzinger participó en la elección de Karol Wojtyla de la mano del cardenal Franz Koenig, quien en su día reveló su maniobra de lanzamiento JUAN VICENTE BOO. CORRESPONSAL ROMA. Los papables de verdad no hacen campaña sino que aceptan que otros les propongan, muchas veces con verdadero miedo a que la maniobra de sus padrinos tenga éxito. En el próximo Cónclave, tan sólo dos cardenales tienen experiencia de haber entrado en la Capilla Sixtina para un rito electoral distinto de cualquier otro en el mundo, absolutamente grandioso por el marco y por lo que está en juego. Uno de esos dos cardenales tiene, además, la experiencia de gran elector pues contribuyó decisivamente a la elección de Juan Pablo I y de Juan Pablo II en 1978. Por si fuera poco, ese purpurado experto ejerce como cardenal Decano con una autoridad y prestigio indiscutidos. La soltura con la que Joseph Ratzinger está llevando las riendas del pre- Cónclave es el preludio al papel decisivo que jugará una vez que el maestro de ceremonias grite ¡Todos fuera! y los cardenales se queden solos en la Capilla Sixtina. Por eso, la pregunta del millón de euros en estos momentos en Roma es sencillamente: ¿Quién es el candidato de Ratzinger? La enfermedad del cardenal Jaime Sin, arzobispo emérito de Manila, reduce el número de cardenales electores con experiencia de Cónclave a tan sólo dos: el alemán Joseph Ratzinger y el norteamericano William Wakefield Baum, de perfil mucho más modesto que el cardenal Decano, que era ya un teólogo eminente por méritos propios cuando fue llamado como asesor del Concilio Vaticano II. Una de las mejores introducciones al próximo Cónclave es el relato de Ratzinger sobre su papel en la elección del Patriarca de Venecia, Albino Luciani, en agosto de 1978. El teólogo bávaro tardó veinticinco años en hablar pero lo hizo en 2003 como homenaje a la figura, entrañable y efímera, de Juan Pablo I. Es cierto- -confesaba Ratzinger- -que nos reunimos algunas veces los cardenales de habla alemana. En estos b En octubre encuentros participaban Joseph Schroeffer, antiguo prefecto de la Educación Católica; Joseph Hoeffner, de Colonia; el gran Franz Koenig, arzobispo de Viena, y Alfred de Berlín. Participaban también Paulo Evaristo Arns y Alois Lorscheider, brasileños de origen alemán Como Hummes y Scheid, en nuestros días. Con su habitual modestia, Ratzinger afirma que no queríamos absolutamente decidir nada, sino tan sólo hablar un poco. Yo me dejé guiar por la Providencia escuchando nombres y viendo cómo se formaba por fin un consenso en torno al Patriarca de Venecia Crear el consenso en torno a Wojtyla En octubre de 1978, el hoy cardenal Decano participó en la elección de Karol Wojtyla de la mano del cardenal Franz Koenig, fallecido en 2004, quien reveló con naturalidad su maniobra de lanzamiento del cardenal polaco joven, iniciada recabando la luz verde del otro cardenal, el anciano Wyszynski. Koenig empezó preguntando al primado de Polonia Stefan Wyszynski, quién sería un buen candidato. A la respuesta de no veo ninguno Koenig contraatacó: Quizá Polonia tenga un candidato propio... Pensando que le pedía entrar en liza, el primado respondió: No, no. Los comunistas quieren verme fuera de Polonia, y sería darles un gran triunfo Entonces Koenig, siempre indirectamente, sugirió: ¿Quizá el otro cardenal? a lo que Wyszynski replicó de inmediato: ¡No puede ser! Es demasiado joven Koenig y los cardenales alemanes empezaron a pedir votos para Karol Wojtyla a los purpurados de Iberoamérica, África y Asia creando un consenso cada vez mayor hasta que el octavo escrutinio trajo la fumata blanca Cuando, todavía en la Capilla Sixtina, Koenig fue como todos los cardenales a arrodillarse delante del Papa recién elegido, Juan Pablo II le preguntó: ¿Cómo ha podido suceder? El refinadísimo cardenal de Viena respondió: Santidad, ¿Cómo ha podido suceder? preguntó Juan Pablo II al cardenal Koenig nada más ser elegido Ratzinger abandonaba ayer el Vaticano tras la Congregación de Cardenales