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14 Nacional MARTES 12 4 2005 ABC elecciones vascas El paisaje Las guerras carlistas dejaron cicatrices aún visibles en el hermoso casco histórico de Laguardia, pero la capital de la Rioja alavesa es hoy uno de los rincones más tranquilos del País Vasco. Tanto que es el destino soñado por los ertzainas Laguardia y las boinas rojas TEXTO: BLANCA TORQUEMADA FOTO: IGNACIO GIL LAGUARDIA (ÁLAVA) Asomado a los viñedos infinitos, en el mirador de la puerta de Mercadal, Sabino León dibuja expresivos círculos en el aire con su cachava: En el fondo, aquí todos llevamos la boina roja. Todavía me acuerdo de la cartilla de mi abuelo, la de veterano. Y tú de la del tuyo, seguro Claro. José Luis Ugarte, otro vecino, asiente: Sí, tenemos alma de requetés Los dos se vuelven pausadamente hacia las sólidas murallas del casco viejo. El bastón de Sabino sirve ahora como puntero, para señalar: Ahí, allí y acá puedes ver todavía los cañonazos de las carlistadas. Laguardia estaba en plena línea defensiva, las baterías apuntaban desde abajo ¿Elecciones? Sí, pero para qué. En el pueblo siempre sale lo mismo- -Ugarte se encoge de hombros- y no va a cambiar Gana el PP, queda segundo el PNV. Aunque el de aquí sea quizá otro nacionalismo, el de raíces tradicionalistas más afín a los propios orígenes familiares de Sabino Arana (ya se sabe, el carlistón de Abando) También hay un extremismo residual: Los de HB sacaban ochenta votos y somos unos 1.500 habitantes La delimitación de las provincias españolas, artificio administrativo decimonónico, colocó a Laguardia en el saco alavés como la podía haber echado en el de Logroño, que está a sólo 17 kilómetros. Los veteranos del pueblo aseguran que el sentido de los votos nunca cambia: gana el PP, queda segundo el PNV Capital vinícola y reducto constitucionalista Vino y bodegas. La producción vinícola es el motor económico de esta localidad de La Rioja alavesa. En el municipio están radicadas bodegas como Heredad Ugarte, Cosme Palacios o Ysios. Demografía. El pueblo tiene unos 1.500 habitantes (toda la Rioja alavesa apenas supera los 30.000) y su ciudad de referencia es Logroño, situada a sólo 12 kilómetros. No hay casi vascófonos en Laguardia, aunque el idioma va calando entre la población escolar. Política. En las últimas legislaturas el Ayuntamiento ha sido gobernado por el Partido Popular, que ahora mantiene la mayoría absoluta en el Consistorio con 5 concejales frente a 4 del PNV. La diferencia parece exigua, pero está bastante consolidada. trabajar. Pero más en la construcción Quizá contratados para poner en pie la nueva moda de las bodegas firmadas por los arquitectos- estrella, que aspiran a convertirlas con un llamativo cascarón en polo de atracción hostelero y enológico. Los resultados son algo estrambóticos: desde lo alto divisamos la de Ysios, con la rúbrica ondulante de Santiago Calatrava, y veremos más adelante el esqueleto de la que Frank Gehry, fiel a la pauta Guggenheim, está levantando en Elciego para Riscal. Un grupo de poco más de una docena A- 68 Blasones y caldos En la espina dorsal de la localidad, la calle Mayor de Migueloa, es difícil desbrozar dónde termina la pulcritud turística y dónde comienza la vida real. Incluso en una mañana de diario, con el pueblo huérfano de las riadas de visitantes de fin de semana. Blasonado y coqueto, aupado en la atalaya que refrenda su vocación defensiva, huele perennemente a vino en fermentación. Todo lo que pises está hueco- -dice una empleada municipal- Debajo de cada casa hay una bodega Cuando se trata de enumerar las excelencias locales, además de las monumentales y de las dionisíacas, los lugareños miran hacia los riscos de Sierra Cantabria, en la retaguardia de la villa: Por allí está el parque ornitológico Pasa, casi desperazándose, una patrulla de ertzainas, herederos de la boina roja. Tataranietos de Zumalacárregui. Aquí hay muchos- -dice Ugarte- un centenar o así, para toda la comarca. Están encantados de que les haya tocado este destino. El día del Pilar hacen fiesta con los guardias civiles en el cuartelillo La localidad es un hermoso escaparate de ese formidable motor económico que es el vino, aunque la actividad vaya también, en paralelo, por otros derroteros: Muchos vienen de fuera a N- I Subijana Treviño Zambrana A- 124 N- 2 32 VITORIA N- I Sta. Cruz de Campezo Laguardia Oyón N- 120 A- 6 8 LOGROÑO Nájera N 111 más de Laguardia, otros reductos constitucionalistas, como Oyón y Labastida (PP) o Elciego (PSOE) sometidos a una presión creciente y sutil, según comenta el profesor de la Universidad del País Vasco Javier Montaña, que tiene una casa en la zona. Son localidades- -dice- -que siempre han hecho la vida hacia Logroño. Ésas son sus referencias naturales, pero la situación va cambiando. Entre otras cosas, por la estrategia que el Gobierno vasco está aplicando a la producción vinícola. La Rioja, alavesa o no, es una gran unidad económica. Pero ahora se fomenta la idea de que el vino de la zona de Álava es de mejor calidad y se induce esa otra secesión más o menos subterránea en la denominación de origen, lo que contribuye a facilitar la siembra de un nacionalismo que no tiene implantación mayoritaria de personas aguarda para la visita a la iglesia de Santa María de los Reyes, centrada en el espectacular pórtico policromado de finales del siglo XIV. En ese vestíbulo del templo se lleva a cabo en junio el principal ritual de las fiestas de San Juan y San Pedro, la tremolación de la bandera de Laguardia, consistente en hacer revolotear la enseña ante el gentío. Aquí, las banderas tremolan, nadie las quema bromea un paisano que se suele tomar algún que otro chato en el batzoki del PNV, dentro del recinto amurallado. En la comarca se mantienen, ade- Carismático alcalde ¿Cambiará, pues, la tendencia, aunque tantos vecinos estén convencidos de que en Laguardia todo permanece? Durante años fue alcalde del pueblo una figura carismática del PP alavés, Javier Sampedro, fallecido en 2000. Hoy está su hijo al frente del Consistorio, así que los hechos refrendan la continuidad, por ahora. La mayoría piensa- -en un enclave donde nació el fabulista Samaniego- -que cuando el zorro Ibarretxe salte sobre las uvas (o votos) de esta tierra, no logrará alcanzarlos. Y dirá que están verdes.