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12 Nacional MARTES 12 4 2005 ABC elecciones vascas Análisis Zapatero aspira a desmontar el régimen del País Vasco con la complicidad del nacionalismo más pragmático, como hizo Adolfo Suárez con el franquismo durante la Transición. En la recta final de la campaña, todos los partidos apelan al voto útil Talante en euskera TEXTO: GONZALO LÓPEZ ALBA FOTO: EFE BILBAO. Hasta tres expresiones distintas existen en euskera para decir talante jarrera ona, gogo ona y talantie. La primera es la que mejor se acomoda al buen rollito que predica Rodríguez Zapatero como método para resolver conflictos, la segunda expresa la buena disposición a negociar de que hablan Ibarretxe y Otegi y la tercera es la acomodación al euskera de la palabra castellana. Siendo así, no debe extrañar que todos los partidos se presenten como adalides de la convivencia y que sus lemas de campaña incidan en la idea de que los vascos han de avanzar juntos Pero, al mismo tiempo, no deja de sorprender que cuando más parece ganar la democracia la batalla al terrorismo, sigan los políticos instalados en la confrontación que implica la mera división de la sociedad vasca en nacionalistas y no nacionalistas En la recta final de la campaña, como suele ocurrir, el juntos ya ha empezado a traducirse como voto útil Es el llamamiento que hace PNV- EA a los nacionalistas, temerosa la coalición gobernante de que la dispersión del voto abertzale cuestionaría la mayoría del tripartito como reflejaba ayer su órgano de expresión, el diario Deia El que hace Batasuna a favor de EHAK, temerosa de quedarse fuera de la mesa de negociación que vaticina Otegi, como alertaba Gara Ibarretxe se niega a reunirse con los familiares de los represaliados y sigue sin poner fecha a la consulta política También el que hace Ezker Batua, temerosa de que el marchamo comunista de EHAK impida su crecimiento y haga que su llave sea tan imprescindible como inútil. El que hace el PP, a base de acusar al PSE de claudicar ante el nacionalismo sin asumir la lógica de que ahora le correspondería ser el gregario de los socialistas como éstos lo fueron de los populares hace cuatro años, cuando ellos gobernaban España. Y el que hace el PSE, a partir del principio de que ahora tenemos a nuestro lado al presidente del Gobierno Esperanza Aguirre ayudó ayer a María San Gil, la única mujer candidata, a hacer campaña por las calles de San Sebastián Los líderes autonómicos del Partido Popular arropan a María San Gil como única salida al nacionalismo A. COLLADO SAN SEBASTIÁN. La candidata popular, María San Gil, respaldada por los presidentes o representantes de las Autonomías que gobierna el PP, exigió ayer a Rodríguez Zapatero que impida la presencia de representantes de ETA en la Cámara vasca. Que deje de contar y recontar escaños y ponga en la balanza de la decisión política la defensa de las libertades de todos los vascos remachó. San Gil recibió el apoyo de sus compañeros de partido que dirigen a mitad de las Comunidades Carambola a varias bandas Si alguien tiene el copyright político del talante es Zapatero, y está dispuesto a aplicarlo hasta sus últimas consecuencias como antídoto contra la confrontación, aunque su apuesta sea tan arriesgada que la banca que tiene en sus manos pueda perder liquidez en el resto de España. El presidente del Gobierno ha acuñado para esta convocatoria el objetivo de convertir a su partido en la fuerza determinante Bajo esta expresión se oculta el reconocimiento de que lo que sea habrá de hacerlo contando con el PNV- -esté en el Gobierno o en la oposición- -y la estrategia de que, si los números enca- autónomas. Hasta Monte Igueldo se desplazaron Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid; Juan Vicente Herrera, de Castilla- León; Ramón Luis Valcárcel, de Murcia; Jaume Matas, de Baleares y Pedro Sanz, de La Rioja. Por la Xunta de Galicia acudió Alberto Núñez Feijoo y por Valencia Víctor Campos. Asimismo estuvo el presidente de Melilla, Juan José Imbroda; el portavoz del Ejecutivo navarro, Alberto Catalán, y la consejera de Ceuta, Elena Sánchez. Los reunidos suscribieron un manifiesto en el que acusan al PNV de haber dado la espalda a la sociedad vasca y al PSE de haber renunciado a su proyecto para pactar con el nacionalismo. Son los hombres y mujeres del PP la única garantía del bienestar de los vascos, de que siga siendo un lugar rico y próspero para vivir frente a aventuras inciertas que provocan la mudanza de los emprendedores o la incertidumbre de los mayores que no saben quién va a pagar sus pensiones afirman. Además destacaron la unidad y cohesión de su proyecto, válido también en las regiones con lengua y cultura autóctona como Galicia, sin que haya problema alguno de convivencia como destacó Núñez Feijoo. Esperanza Aguirre intervino para subrayar que el día 17 se juegan la libertad dos millones de españoles. San Gil señaló por su parte que hemos llegado a un punto en el que me atrevo a decir que votar al PSOE es votar nacionalismo. Zapatero nos deja a los constitucionalistas vascos en manos de los nacionalistas para garantizarse el poder en Madrid jan en sus casillas, podrá tejer el cambio con el nacionalismo más pragmático y, por ende, no independentista, que representa Josu Jon Imaz. Pero la que intenta Zapatero es una carambola a varias bandas, porque exige de un PSE con una fuerza realmente determinante en el Parlamento- -con el PSE en el entorno de los 20 años y sin desplome del PP- -y de un PNV anclado en los resultados de 2001- -Ibarretxe no cederá si amplía su mayoría, Imaz es objeto de marcaje por Egibar y Begoña Errazti ejerce de ama de lla- ves del proyecto soberanista- A pesar de las encuestas que cuestionan el despegue del PSE, Rodríguez Zapatero sigue esperanzado, en la convicción de que las cosas están cambiando y cree que aún no está todo decidido según fuentes próximas. A la espera de su última intervención en la campaña- -el jueves, en Bilbao- el domingo hizo en Vitoria un discurso pensando en clave alavesa y es que en esta provincia constitucionalista se juega buena parte de la apuesta porque elige los mismos escaños que las otras dos- -veinticinco- La estrategia de Zapatero tiene un cierto paralelismo con la de Suárez en la Transición. Ahora, como entonces, se trata de desmontar un régimen Zapatero quiere desmontarlo sabiendo que si- -como así es- -el objetivo final es la paz sin revanchas, ha de hacerse contando con la complicidad de aquella parte que antepone el sentido común a la nostalgia de un imposible que no le perdonarían las nuevas generaciones que no quieren que se las trague el sumidero.