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ABC MARTES 12 4 2005 Opinión 7 JAIME CAMPMANY El PP ya está a 6 puntos del PSOE y el Real Madrid a otros 6 del Barça. Son 6 las ministras de cuota. Es terrible. Que Dios nos valga EL TRIPARTITO VASCO A dicho José María Aznar que el PNV camina derechamente hacia la secesión del País Vasco. Por si a mí me cupiera todavía alguna duda acerca de este desgraciado suceso político, estoy empezando a leer, recién llegado a mis manos, el libro Contra la secesión vasca de José Antonio Zarzalejos, mi director antes y mi amigo siempre. El PNV avanza por el camino de la secesión de la mano de dos personajes que se han revelado funestos para Vasconia y para España: Arzalluz e Ibarreche. Tengo dicho y repetido desde la aparición de Ibarreche en la primera fila de la política vasca el retrato que de este curioso personaje me hizo una persona que lo conoce bien. Mira, Ibarreche es una buena persona, inteligente y capaz. Lo que sucede es que no es español No sé si alguna vez el PNV se empeñó más tercamente que ahora en forzar la separación de España. Tal vez en los tiempos desquiciados de las vísperas de la Guerra Civil fue así, no sé. Pero ese de la separación sería un proyecto tan descabellado como inviable si no fuera porque el socialista Rodríguez Zapatero ha decidido apoyar sus insuficiencias parlamentarias en los partidos separatistas. Así nació el pacto con Esquerra Republicana y con los comunistas para formar el tripartito catalán y gobernar en Cataluña y en España. Y así se está preparando el tripartito vasco con el PNV y con el comunismo de allí, ya incorporado al nacionalismo radical. Patxi López (tiene gracia y perendengues la conjunción de nombre y apellido) hará un papel menos brillante que el desempeñado por el socialista catalán, porque quedará previsiblemente en minoría dentro del tripartito secesionista. Será un Maragall en plan gregario o haciendo de rodrigón para caminar a pie al lado de la presidencia. La operación de la alianza con los peneuvistas no es nueva. Surgió ya en los gobiernos de Felipe González, aunque entonces el empujón al separatismo se encontraba en estado embrionario: atentados etarras, exterminación o exilio de enemigos y trabajo educativo en las ikastolas. Pero cuando los socialistas licenciaron a Nicolás Redondo Terreros ya se entrevía adónde querían ir a parar. Patxi López entregará ahora el socialismo al extranjero Ibarreche por el bíblico plato de lentejas. Dice el refrán que al tonto se le conoce pronto, y Zapatero ni siquiera se hace el tonto, sino que irrumpe en escena con sus disparates por delante. Pero en el caso de que Zapatero no tenga lo de Salomón, que no lo tiene, sí que tiene ideas, y eso es lo que le hace peligroso. Un desavisado con ideas y con poder es una catástrofe en acción. Ya se sabe que al tonto no se le puede dar ni una tiza, porque se carga la lógica, la gramática y el alfabeto. El presidente que nos ocupa ya ha hecho el tripartito catalán, y ya ha organizado allí la marimorena. Ahora va por el tripartito vasco, y seguramente seguirá por el tripartito gallego. Y además, hay alguna señal apocalíptica. Ya se sabe lo que dice la Biblia acerca del número 6 repetido tres veces: el terrible 666. Bueno, pues el PP ya está a 6 puntos del PSOE y el Real Madrid a otros 6 del Barça. Y 6 son las ministras de cuota. Que Dios nos valga. H IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA ¿No se parecerá el futuro a un totalitarismo con rostro humano, benevolente, solidario y paritario, en el que el mayor delito del hombre no será el de haber nacido sino el de pensar por sí mismo? PARIDAD A verdad es que la palabreja ya augura poco bueno. De lo que se trata, según parece, es de que las parejas compartan las tareas domésticas, por imperativo legal, a partes iguales. Es decir, la paridad, que viene de par. La Junta de Andalucía lo prevé en su reforma del Estatuto de Autonomía y ya se presagia que el Gobierno de la Nación pretende imponerlo a través de una reforma del Código Civil. Es dudoso que se trate de un objetivo razonable, pero es seguro que es disparatado imponerlo por vía legislativa. Resulta dudoso el ámbito de aplicación, aunque cabe pensar que se tratará de todas las parejas, si bien las de hecho (las de verdad, no las que se inscriben en el Registro) deberían quedar excluidas necesariamente, pues ¿cómo aplicar el Derecho a lo que está excluido del Derecho? No resulta claro por qué es la paridad es decir, la igualdad, el mejor criterio, y no la libre decisión de las parejas o el reparto en función de la cantidad de trabajo respectivo que tengan o de los que les dicte su amor o su generosidad, y entonces acaso el mejor criterio sea que cada uno intente asumir la mayor carga y liberar al otro. Por lo demás, ¿qué efectos tendrá el incumplimiento? ¿Será causa de separación o divorcio? ¿Habrá una inspección doméstica o una tarjeta informatizada de comienzo y fin de la actividad? ¿Computará igual la plancha que la limpieza? La cosa no deja de tener su lado inquietante. Superada casi toda tentación de imponer el socialismo, a cierta izquierda extraviada sólo le quedan las conciencias; nada menos. Lo importante ahora ya no es organizar las economías, sino dirigir las vidas y, de paso, si cuadra, asestarle un golpe de gracia a la familia y exhibir la hostilidad al cristianismo, el viejo rival. Ya no basta el poder sobre las haciendas y los cuerpos. Ahora es el turno de las almas y las conciencias, el control de las familias y de las personalidades. Si lo L más noble del hombre es su espíritu, su condición personal, no habrá poder más imponente que aquel que oprima suavemente las conciencias e imponga a los hombres lo que deben pensar, leer, mirar, escuchar y cómo deben organizar sus vidas cotidianas. ¿No se parecerá el futuro a un totalitarismo con rostro humano, benevolente, solidario y paritario, en el que el mayor delito del hombre no será el de haber nacido sino el de pensar por sí mismo? Un buen Gobierno habrá de ser entonces un Gobierno total, quizá totalitario. Hasta la urbanidad y las buenas costumbres serán competencia del Boletín Oficial del Estado. Gobernar un país será entonces algo muy parecido a dirigir un teatro de marionetas. Por esta vía se transita hacia la regulación jurídica de toda la vida personal. Y, sin embargo, resulta muy fácil apreciar las contradicciones entre los argumentos que se esgrimen en este caso y en otros, por ejemplo, la eutanasia o el matrimonio entre homosexuales. Aquí se trata de que cada cual haga lo que le venga en gana; allí que todos hagan lo que diga el Gobierno. Pero nadie discute que los padres puedan tener derecho a impedir que sus hijos cursen necesariamente las asignaturas cívicas (acaso manipuladoras y propagandísticas) que tenga a bien establecer el Gobierno. ¿Tan difícil es aceptar la limitación del poder, el respeto a la libertad, la iniciativa de la sociedad? Por lo que se ve no faltan quienes aspiran a la condición de esclavos felices de un amo tan benevolente como intervencionista, señor del Derecho y la moral, único comensal del árbol de la ciencia del bien y del mal. Quienes piensan que las elecciones periódicas son una garantía suficiente contra este totalitarismo de rostro humano se equivocan. La advertencia de Tocqueville podría así hermanarse con la pesadilla de Orwell. La paridad perfecta podría consistir en que nadie pensara.