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98 Deportes CAMPEONATO DEL MUNDO DE MOTOCICLISMO GRAN PREMIO DE ESPAÑA LUNES 11 4 2005 ABC Dani Pedrosa, por fin, estuvo fino en Jerez El campeón del mundo vuelve a confirmar su reinado con una victoria en su circuito maldito T. GONZÁLEZ- MARTÍN JEREZ. Estaba obsesionado con el circuito jerezano, un trazado que no le agrada técnicamente. Había vencido en Montmeló y en Cheste. Le faltaba triunfar en la sede mítica del Mundial, la que atrae a mayor número de aficionados en el largo viaje del campeonato. Pedrosa, por fin, superó el maleficio con una victoria indiscutible. Un éxito que se le atragantó en los últimos cuatro años, en los que no había disfrutado ni de un mero podio. Décimo en 2001, cuarto en 2002 y en 2003, el año pasado resbaló sobre la lluvia en su estreno en 250. La suerte sí le acompañó esta vez. Dominó la carrera de principio a fin, sujetó bien la moto en los cuatro sustos que vivió por culpa del viento y cumplió el primer reto que se había impuesto en la presente temporada. Su mando perenne al frente de la prueba hacía presumir que fue un éxito fácil. No. El aire levantaba un polvo que se colaba entre las ruedas de las motos y se pegaba en las viseras de los cascos. Pedrosa, Porto, todos los pilotos cabalgaron a ciegas en demasiados momentos, tapados por la arena que corría, como ellos, a la altura de sus cabezas. badellense era inaguantable. Tanta, que Randy de Puniet rodó por los suelos. Lo mismo le sucedería a Stoner, debutante en la categoría, que perdió también la tercera plaza por correr por encima de sus posibilidades. Sólo el argentino mantenía a la vista a Dani, a sabiendas de que en cada giro se encontraba un poco más lejos. El catalán, pasito a pasito, le llegó a aventajar en tres segundos y medio. El piloto de Aspar cejó en su empeño imposible de cazar al barcelonés cuando notó un ruido en el motor de su Aprilia que le advertía de que había alcanzado el límite de sus prestaciones. Pedrosa conquistó así una meta soñada desde que Alberto Puig le incluyera en su equipo de promesas, allá por el año 2000. Batalla Barberá- Lorenzo De Angelis, que no arriesgó como De Puniet y Stoner, se aseguró el tercer cajón, mientras por detrás se vivía una pelea interna que finalizó con morbo. Si Dovizioso, otro novato en 250, era cuarto, los dos siguientes puestos se los disputaron los dos pupilos del equipo Fortuna Honda, Héctor Barberá y Jorge Lorenzo, también noveles en esta división. Otrora máximos adversarios en 125, ahora compañeros, la última vuelta de ambos reverdeció esa competencia recíproca. Jorge fue por delante de Héctor hasta el giro decisivo. Sin embargo, se abrió demasiado en una curva y Barberá aprovechó el hueco para alcanzar la quinta posición y dejar a su colega con un enojo bastante visible. Visible es el reinado de Pedrosa. Su triunfó volvió a demostrar que su pilotaje supera esta cilindrada. Sólo sus diecinueve años aconsejan echar el freno a su carrera profesional. Un robot montado en una Honda Esos imponderables no impidieron rodar al español como un reloj. Dani parecía un robot subido en una Honda. Su manera de limar una décima de segundo en cada giro rememoraba la regularidad del malogrado Katoh, que todavía ostenta la plusmarca de Jerez en carrera, con un crono de 1: 44.444. Porto y De Puniet fueron los únicos que soportaron a duras penas el ritmo del español durante once de las veintiséis vueltas. Pero la constancia del sa- Más cien mil aficionados aclamaron a Pedrosa en su camino hacia el triunfo EFE 237.232 espectadores El público volvió a convertir el Gran Premio de España en el referente del Mundial. Nada menos que 237.232 espectadores pagaron entrada en las tres jornadas, nueva plusmarca en la historia del campeonato. El viernes, 15.112 personas. El sábado, 95.031, un Nou Camp entero para un día de entrenamientos, cifra que significa un nuevo récord a escala universal. La anterior también estaba en poder de Jerez, que en la sesión sabatina de 2004 recibió a 71.952 seguidores. Y ayer llenaron los graderíos 127.089 aficionados. El éxito, según un estudio científico, no sonríe al más veloz, sino al que frena menos y mejor Los pilotos dedican un treinta por ciento de su trabajo a reducir velocidad y es en ese tiempo cuando se deciden las carreras T. G. -M. JEREZ. Para vencer no basta ser el más rápido. Es más importante frenar menos tiempo y hacerlo mejor que los demás. Un estudio de la empresa italiana Brembo demuestra que el secreto del éxito se encuentra en esa calidad. El análisis ya fue utilizado por la escudería Ferrari, en la Fórmula 1, y ahora ha sido realizado en la categoría de MotoGP. Los datos han sido probados en el circuito de Jerez y los resultados no ofrecen duda. Los pilotos de MotoGP cubren los 4.423 metros del trazado gaditano en un promedio de un minuto y cuarenta segundos. Rossi y Gibernau fueron los primeros hombres que han conseguido rebajar esa barrera y dejar el reloj en un minuto y treinta y nueve segundos, gracias a su virtud en la reducción de velocidad. Los dos ases ocuparon un treinta por ciento de su magnífico crono en frenar- -treinta de los noventa y nueve segundos- -y es en ese tercio de su trabajo cuando definen su éxito, tanto en los entrenamientos como en las carreras. Velocidad media: 280 kilómetros El italiano y el español llegan a las catorce curvas del circuito con una velocidad media de 280 kilómetros por hora y es en esas catorce complicaciones donde deciden su superioridad. La velocidad, entonces, se reduce en un promedio del veinticinco por ciento, pisando el pedal del freno de la rueda trasera, que posee una fuerza de cinco kilogramos. La lluvia y una temperatura fría puede variar el rendimiento del disco de freno en esas situaciones. El resultado es que es más rápido quien menos reduzca la velocidad en esos periodos, quien menos potencia aplique al freno trasero. Saber graduar ese toque distingue a los campeones del resto de los mortales. Es el toque de distinción. Fácil de explicar, pero muy difícil de consumar.