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96 Deportes CAMPEONATO DEL MUNDO GRAN PREMIO DE ESPAÑA LUNES 11 4 2005 ABC Rossi echa de la pista a Gibernau y consigue el triunfo más sucio de su carrera El italiano empujó con su maneta derecha el hombro de Sete en la última curva, pero el equipo del español no quiso reclamar TOMÁS GONZÁLEZ- MARTÍN JEREZ. El Gran Premio de España de MotoGP vivió una de las carreras más polémicas de la historia del motociclismo. Rossi y Gibernau protagonizaron una batalla que alimentará la discusión para el resto del Mundial. Valentino y Sete ya no son dos meros pilotos. Su enfrentamiento, dentro y fuera de la pista, se asemeja al de dos eternos rivales del fútbol. Su antagonismo trasciende a esta primera cita del campeonato. Se ha convertido en una guerra sin cuartel. El italiano es campeón del mundo por su calidad, sabiduría, destreza y escenografía mediática, pero no lo es por su deportividad. Ayer alcanzó la victoria más incorrecta de su exitosa trayectoria profesional. Demostró su primacía al adelantar al español a falta de tres vueltas, después de un dominio total de su contrincante, pero perdió el primer puesto al pasarse de frenada y en la última curva quiso vencer como fuese. Para ello, no dudó en echar del asfalto a Gibernau. Consiguió el liderato más oscuro de un reinado del motoci- clismo que comenzó en 1997 con mejores formas. Sete encabezó la prueba durante veinticuatro de los veintisiete giros al circuito, cuarenta minutos en los que pilotó a un ritmo portentoso. Sólo Rossi le sostuvo el pulso. Hayden lo intentó y perdió la oportunidad de descorchar la tercera botella de cava. Dos encontronazos El español no pudo descolgar al italiano y sabía que todo se decidiría en los kilómetros postreros. Así sucedió. El campeón le adelantó con un interior cuando restaban tres vueltas y mandó durante dos, pero en la última se abrió en una curva, por exceso de velocidad, y el catalán le adelantó después de un choque de hombros que hizo presagiar una caída. Fue el primer encontronazo por el éxito. El aviso de nuevas emociones fuertes. El subcampeón del mundo esperaba el siguiente acoso del campeón. sin embargo, cuando alcanzó la rotonda que da paso a la meta empezó a sentir que ganaría. Lo que no podía calcular es que Rossi, que entraba medio metro por detrás, le colocara la Yamaha por su izquierda hasta despedirle del asfalto. El número uno- -no en caballerosidad- -topó con su maneta derecha en el hombro izquierdo de Gibernau, que terminó rodando por la arena. Valentino celebró el triunfo con un caballito, una metáfora del potro desbocado que dirigió para ganar de cualquier manera. Sete entró ocho segundos más tarde, preludio de media hora de tensiones, feos gestos y peores justi- Sete: Todo el mundo lo ha visto, yo respeto a mis rivales y pido que me respeten Rossi se justifica: Cometí un pequeño error y choqué con el español T. G. -M. JEREZ. La amalgama de hostilidades entre los dos grandes favoritos al título escribió su segundo capítulo en la divergencia de las declaraciones, que mostraron otro estilo de sarcasmo del italiano. Pasen y lean: Las carreras son así Esta frase de Rossi se antojó una tomadura de pelo que provocó risas críticas de quienes escucharon el tópico. He cometido un pequeño error en la última curva y he chocado con Gibernau añadió para justificar su actuación. No deseaba dar mayor relevancia a lo sucedido. La polémica sí rompió una postura del campeón. Dado el alcance de los hechos, Valentino no tuvo más remedio que romper su mutismo respecto al español y mencionar su nombre, cosa que no hacía desde hace mucho tiempo. Incluso, le elogió: Sete y yo mante- ficaciones. La mayoría de los espectadores silbaron al ganador en su vuelta de salutación. Sete le pidió explicaciones nada más aparcar las motos en el escenario de los tres primeros. El italiano no le respondió. Los desencuentros persistieron en todo el espectáculo posterior. El segundo clasificado subió las escaleras que preceden al podio quejándose ostensiblemente de dolores en su brazo izquierdo, producto de la colisión con la maneta derecha de la Yamaha de su oponente. Valentino sonrió con ironía al observar al español y dejó entrever con un gesto crítico que su enemigo exageraba la importancia del golpe. Seriedad en el podio La fiesta del podio sólo la disfrutaron Rossi y Melandri. Gibernau se mantuvo serio, sin abrir la boca, y el italiano jugó magistralmente con la proyección mediática al tenderle la mano antes de escuchar los himnos. Sete dudó y finalmente devolvió el saludo. No quería dar una imagen de rencor ante los miles de millones de personas que ayer vieron por televisión la película de lo ocurrido. La apertura del cava remató la tensa situación. El español dejó la botella en el suelo y no la descorchó. Sólo deseaba marcharse y meditar si era conveniente presentar una reclamación por comportamiento antideportivo. Su equipo, finalmente, decidió no protestar oficialmente para no estrenar el Mundial con una guerra que nació realmente el año pasado, en Qatar, cuando Honda denunció a Yamaha por preparar la plaza de parrilla del italiano con marcas de neumático, para tenerla adaptada a la goma, y Rossi fue relegado en dicha salida. Quieran o no, la guerra ha vuelto a declararse. nemos un gran duelo desde el año pasado. Ha impuesto un ritmo muy veloz y ha sido duro ganarle El semblante del español no admitía bromas. No quiso explotar: Soy muy impulsivo, tengo mucho amor propio y no quiero decir cosas que después pueda lamentar. Todo el mundo ha visto lo que ha ocurrido No a una imagen de rencor Gibernau enseñó su visión a largo plazo: Acaba de empezar el campeonato, quedan otras dieciséis carreras y será un duelo hasta el final. No voy a ofrecer una sensación de guerra desde el primer día, no deseo dar una imagen de rencor y de venganza. Soy un apasionado de este deporte y lo que pretendo es disfrutar Se mordía la lengua y pidió que no se la endulzaran para estallar: Por favor, acepten mi postura. Sí digo que yo respeto muchísimo a mis rivales y sólo pido que también me respeten Gibernau esperaba el ataque del italiano en la última vuelta. Lo que no presumía eran esas maneras: Desde que faltaban ocho vueltas tuve claro que el triunfo se decidiría al final. Nos hemos adelantado mutuamente y después ha pasado lo que todos han presenciado Los directores de ambos pilotos copiaron similar línea de declaraciones. Fausto Gresini, responsable del equipo del español, ensalzó el trabajo de Sete. Ambos pilotos se han pasado en varias ocasiones y a pocos metros de la meta, Gibernau se ha visto en tierra y ha asegurado el segundo puesto... Jeremy Burgess, el ingeniero de Valentino, se agarró al planteamiento de su piloto: Ha cometido un pequeño error y se ha producido un brillante final