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84 LUNES 11 4 2005 ABC Deportes Ronaldo celebra su tanto junto a Helguera, mientras Puyol se lamenta con Márquez y Oleguer de espaldas IGNACIO GIL El Madrid caza al Barça en un partido mayor Los blancos fueron firmes y eficaces ante un rival que jugó más, pero estuvo fallón atrás y arriba ENRIQUE ORTEGO MADRID. Partido magnífico, admirable, con una primera parte superlativa. En un encuentro opulento, de esos que no se deberían acabar nunca, dinámico, con docenas de ocasiones de gol y ataques constantes, el Real Madrid se agarró a la Liga con todas sus fuerzas. Las que le quedan... Alma, derroche físico y eficacia fueron sus virtudes para cazar a un Barça que demostró ser más equipo, jugar mejor, tener los conceptos bastante más claros, pero que volvió a evidenciar que necesita veinte ocasiones para materializar todo lo que lleva dentro. Ayer, como se debió quedar en quince, se vio superado por un rival que se encontró con dos goles y jugó como ahora le gusta, a la contra, pero que pasó evidentes apuros atrás para sacarse de encima el dominio del líder. A Luxemburgo le tocó ayer la lotería. En su favor hay que decir que compró los décimos. Arriesgó con tres delanteros, Raúl, Owen y Ronaldo, y ellos le ganaron el partido con un tanto cada uno, al que hay que añadir el de Zidane, fabricado, etiquetado y franqueado por el Ronaldo más activo y peleón de toda la temporada. En el fútbol actual jugar sin centro del campo es un riesgo temerario, pero en este Madrid, sin medios especialistas, es también casi una obligación. A pesar del derroche físico de Gravesen y Beckham, el Barça se hizo con el control del balón casi desde el principio y así pudo llevar siempre la iniciativa del juego. Su problema fue que mientras Iniesta, Xavi y Márquez bajaron la pieza al suelo y comenzaron a moverla como saben, el Madrid ya tenía dos goles a favor y la posibilidad de replegarse en su campo, ocupar espacios y proteger- -no mucho, también es verdad- -a su defensa. REAL MADRID BARCELONA 4 2 Un Real muy solidario Fue el Madrid más solidario de toda la temporada. Ronaldo, Owen y Raúl trabajaron bastante más en defensa que en ataque porque el partido se puso de esa guisa y no era cuestión de desperdiciar la ocasión por falta de valor. Fue a raíz del segundo gol blanco cuando la máquina azulgrana comenzó a jugar. A su ritmo. Sin prisa. Circulaciones largas con Iniesta mandón y Eto o preparado para meter su sexta velocidad en cuanto le dieron dos metros. Así fue en el gol que sirvió para que Real Madrid (4- 4- 2) Casillas; Míchel Salgado, Helguera, Pavón, Roberto Carlos; Beckham, Gravesen, Raúl (Solari, m. 85) Zidane (Celades, m. 90) Owen (Figo, m. 83) y Ronaldo. Barcelona (4- 3- 3) Valdés; Belletti, Puyol, Oleguer, Gio; Iniesta, Márquez, Xavi; Giuly (Maxi, m. 65) Eto o (Damiá, m. 77) y Ronaldinho. Árbitro Ramírez Domínguez. Mostró tarjeta amarilla a Míchel Salgado, Beckham, Gravesen, Gio, Belletti y Puyol. Goles 1- 0. m. 7: Zidane. 2- 0. m. 19: Ronaldo. 2- 1. m. 28: Eto o. 3- 1. m. 45: Raúl. 4- 1: m. 64: Owen. 4- 2. m. 73: Ronaldinho. el Barcelona terminara de creerse que podía remontar ese partido. Casillas se convirtió entonces en el stop de los azulgrana. Hasta tres intervenciones consecutivas antes del descanso, más una acción de Beckham que sacó un balón a Eto o cuando el camerunés iba a empatar la contienda. Ya en la prolongación, contra blanca, esprint majestuoso de Roberto Carlos, centro y Raúl que aparece para hacer un gol de los suyos de antes. El descanso permitió tomar aire. A todos. Habíamos visto 45 minutos de fútbol total, con dos equipos, cada uno en su estilo, que explotaron sus condiciones. Y, curiosamente, se marchaba como ganador parcial el más eficaz, no el mejor. La segunda parte ya no tuvo el mismo ritmo, ni tantas idas ni venidas. El Madrid se parapetó en su campo y el Barça se dispuso a jugar en terreno rival con todo su repertorio futbolístico, que es mucho, pero también con esa facilidad para fallar ante la puerta contraria. Un maravilloso pase de Beckham colocó a Owen mano a mano con Valdés. El inglés remató abajo y el portero azulgrana se la comió (4- 1) El golaverage igualado, el partido sentenciado y la Liga abierta, al menos, a la lucha y la esperanza. No se rindió el Barça, que siguió a lo suyo. Ronaldinho hizo una obra maestra y hasta el final del partido el balón, el dominio, las ocasiones y el fútbol continuaron teniendo color azulgrana, pero la victoria ya era blanca desde mucho antes, prácticamente desde el primer cuarto de hora.