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56 Cultura LUNES 11 4 2005 ABC El zoo de cristal devuelve a los escenarios a Luis Tosar y a Cristina Rota Dirige Agustín Alezzo, uno de los grandes maestros del teatro argentino b María Botto y Juan Carlos Velli- CLÁSICA VII Concierto Caja Madrid Obras de Rimski- Korsakov, Chaikovski y Dvorak. Intérpretes: Orquesta Filarmónica de Londres, Vadim Repin (violín) Director: Emmanuel Krivine. Lugar: Madrid, Auditorio Nacional do completan el reparto de esta producción, que se estrenará oficialmente mañana en el Centro Cultural de la Villa JULIO BRAVO MADRID. Son muchos los ingredientes que convierten en acontecimiento teatral el montaje de El zoo de cristal que sube estos días al escenario del Centro Cultural de la Villa (mañana es el estreno oficial) En primer lugar, la propia obra, primer éxito del dramaturgo Tennessee Williams y que hoy, algo más de sesenta años después de su estreno, es ya una de las obras capitales del repertorio teatral del siglo XX. La producción presenta sin embargo otros alicientes, como la presencia del director argentino Agustín Alezzo, uno de los más respetados maestros de la fecunda escena bonaerense; o el reparto, encabezado por Cristina Rota (que regresa a las tablas después de una larga ausencia) Luis Tosar, María Botto (hija de Cristina Rota, con quien estaba deseando actuar) y Juan Carlos Vellido. Situada a finales de los años treinta en el Sur de Estados Unidos, donde habita la familia Wingfield, El zoo de cristal es, según Alezzo, la más perfecta de las obras de Tennessee Williams y su concepción de las relaciones humanas dentro de nuestra sociedad resulta extraordinaria. No cree el director, como tampoco Cristina Rota, impulsora del proyecto, que haya que explicar por qué se vuelve a una obra como ésta: Los grandes autores siempre están vivos porque nos hablan de nosotros y además en el presente Agustín Alezzo conoce profundamente la obra, en la que ha trabajado a menudo, y cree que esto facilita la labor a la hora de ponerla en pie, porque puedes ir directamente al asunto; no necesitas ese proceso de búsqueda que hay que realizar cuando no se co- ESLAVOS Y BRITÁNICOS ANTONIO IGLESIAS N Cristina Rota y Luis Tosar, durante un ensayo de la obra noce tan bien un texto Cristina Rota dejó la interpretación al llegar a España hace tres lustros: Yo necesito sentirme útil- -explicó- -y en aquel momento, sacudida por el exilio y con tres hijos, pensé que era más necesario aquí en Madrid crear un centro de formación y de nuevos creadores. No me sentía cómoda como actriz ni quería aceptar trabajos que me mortificaran, pero ahora se ha abierto la veda y seguiré actuando Luis Tosar, cuyos éxitos cinemato- SOFÍA MENÉNDEZ gráficos en los últimos años le han tenido lejos de las tablas, a pesar de ser éste el medio donde mejor se encuentra, se confesó encantado con el trabajo de Agustín Alezzo (lo mismo que sus compañeros de reparto) Todo con él es un trabajo en positivo, y en cada momento te hace sentirte importante. Ama tanto el trabajo de los actores... Nos deja que vayamos buscando los lugares hasta que nos colocamos donde él realmente quería que estuviéramos desde el principio ueva visita de la Filarmónica de Londres y nuevo éxito de los profesores británicos en un gran momento, no ya por una homogénea sonoridad en cualquiera de las intensidades, sino porque saben mantenerla dentro de la fluctuante línea expresiva del mejor talante romántico, como quiso imprimirles (hasta la exageración en momentos) la batuta de Emmanuel Krivine, musical ante todo, con gesto extravertido de eficacísimos logros: gusta de situar las partituras en el atril, pero solamente a título de verdadero quitamiedos, porque se denota conocedor de ellas hasta el punto de apenas mirarlas. Abrió su programa con la obertura La gran Pascua rusa de Rimski- Korsakov, curiosa composición que sabe exponer auténticas lecciones, así en esta página que bien podría constituirse en ejemplo de lo que un germen corto puede desarrollarse; contenido en su inicial exposición por la madera (extraordinaria interpretación) sabe cómo extenderse de mil maneras. Siguió Krivine moldeando la colaboración estupenda habida enre la Filarmónica londinense y el gran violinista Vadim Repin, que dictó una versión brillante y emocionada, del Concerto, Op. 35 de Chaikovski. El público rompió a aplaudir ocasiones durante la interpretación de la Octava Sinfonía de Dvorak, ofrecida dentro de una línea hasta magnífica, si se olvidan momentos inestables de su cuarto tiempo y equilibrados si evocamos la elegancia y sabiduría traductora del Vals que rezuma a lo largo del alegretto grazioso