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ABC LUNES 11 4 2005 Sociedad SEDE VACANTE EN EL VATICANO RELACIÓN CON OTRAS CONFESIONES 49 Judíos ultraortodoxos rezaban ayer ante el Muro de las Lamentaciones en Jerusalén zó a oírse a lo lejos la oración del muecín de la mezquita cercana. Hubo un silencio eterno, por el que pasearon ambas religiones de la mano explica George otra vez con el vello de punta. Fátima nos cuenta desde Nazaret, lugar de nacimiento del primer Patriarca Latino palestino, monseñor Michel Sabbah, nombrado por Juan Pablo II, cómo toda la visita a Tierra Santa estuvo a punto de suspenderse por la construcción de una mezquita junto a la Basílica de la Anunciación. La respuesta del Vaticano fue tan dura que, por vez primera en la historia, los conventos e iglesias de la región cerraron sus puertas en una simbólica huelga de protesta de 24 horas. La construcción de la mezquita fue a la postre prohibida. REUTERS Un viaje religioso con tintes políticos No pudo ser de otro modo por mucho que el Vaticano y el Patriarcado Latino intentaron evitarlo a toda costa durante las semanas previas a la visita. El viaje del Papa a Tierra Santa fue, ante todo, una peregrinación religiosa que sirvió, además, para reconciliar y acercar a las tres religiones monoteístas, con actos como el encuentro ecuménico celebrado en Motre Dame. Pero la visita del Santo Padre tuvo también, resultó inevitable, marcados tintes políticos, entre otras cosas porque las partes protagonistas del endémico conflicto así lo quisieron. La disputada capitalidad de Jerusalén; las palabras del Papa sobre los derechos de los refugiados palestinos en el campo de Deheisheh; la apuesta de Juan Pablo II por un Israel que pueda vivir en paz y seguridad junto a sus vecinos árabes; la alusión papal nada velada al cumplimiento de la legalidad internacional; el deseo de una solución justa al conflicto; la omisión de la palabra Estado al referirse a la patria palestina; el telegrama de cortesía enviado por Su Santidad a Yaser Arafat al sobrevolar con su avión la tierra palestina, en su traslado de Ammán a Tel Aviv, en un gesto que se reserva sólo a los jefes de Estado... Muchos matices, guiños, gestos; muchas palabras, pronunciadas y omitidas; mucha tensión; demasiados intereses particulares... No obstante, casi todos quedaron satisfechos con la visita. Sobre todo y por encima de todos, Karol Wojtyla. majestuosas las mezquitas de Al Aqsa y de la Roca. Después, tras recorrer varias de las 14 estaciones de la Vía Dolorosa, se recogió ante el Santo Sepulcro, lugar que visitaría por segunda vez, fuera de programa, minutos antes de emprender regreso a Roma. Un antiguo y querido sueño Desde el Monte Nebo, donde Moisés vio la tierra prometida que no pudo pisar, al río Jordán, donde San Juan Bautista bautizó a Jesús; de la Natividad en Belén, donde oró ante la estrella que marca el lugar del nacimiento del niño Dios, hasta la Anunciación de Nazaret; desde la iglesia de la Multiplicación de los Panes y los Peces hasta el huerto de Getsemaní; desde el Monte de las Bienaventuranzas, donde reunió en una misa bajo la lluvia a cien mil peregrinos, hasta el Muro de las Lamentaciones y la Explanada de las Mezquitas... Amina y Gazam; George y Fátima; Rubi y Vadim lloran hoy, junto a otros muchos católicos, ortodoxos, judíos, musulmanes, por ese Papa que entonces, hace ya cinco largos años, cumplió el más antiguo y querido sueño de su Pontificado: visitar los lugares donde comenzó todo; visitar la tierra del amor, herida por el odio. El aliento de todo un país Llora Rubin lo he hecho más por dentro que por fuera reconoce) tras orar en el Muro de las Lamentaciones. Fue impresionante. Verle ahí, firme, solo, vestido de blanco, frente al Muro; rezando mientras pedía perdón; pidiendo perdón a los judíos mientras rezaba por los católicos. Con ese gesto, que contuvo el aliento de todo un país, y la visita horas antes al Museo del Holocausto se ganó para siempre nuestro cariño Llora Vadim, junto a la Iglesia armenia de San Jaime, en la Ciudad Vieja de Jerusalén, mientras se acuerda para nosotros de aquel no menos histórico 26 de marzo. Ese día, el Pontífice no sólo rezó ante el Muro de las Lamentaciones. Antes, de la mano del Gran Mufti, Akrima el- Sabri, rindió visita al santo lugar musulmán de Haram al- Sharif, donde se levantan