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44 LUNES 11 4 2005 ABC Sociedad Empiezan a salir a la luz curaciones milagrosas que habría realizado Juan Pablo II en vida El proceso de canonización quizá se adelante, tal y como se hizo con Teresa de Calcuta b Tumores que desaparecieron, ciegos y minusválidos de nacimiento que se recuperaron y voces que vuelven son algunos de los milagros que ahora afloran JUAN VICENTE BOO. CORRESPONSAL ROMA. Aunque no permitía que se hablase de ellas, Juan Pablo II realizó numerosas curaciones milagrosas en vida, que ahora salen a la luz como homenaje de las personas curadas y como testimonio de algunos colaboradores del Papa, liberados de su obligación de guardar silencio. A su vez, los cardenales se tomaron ayer un día de respiro, mientras que hoy se reanudan las reuniones matinales diarias hasta el próximo lunes 18 de abril, día en que se iniciará el Cónclave para elegir al Sucesor. Aproximadamente en agosto de 1998, un multimillonario americano desahuciado a causa de un tumor maligno, pidió asistir a la misa del Papa en el Vaticano camino de una visita a Jerusalén antes de regresar a Estados Unidos a morir. El secretario privado del Pontífice, monseñor Stanislaw Dziwisz- -quien relató el caso al diario La Stampa en 2002 bajo condición de silencio durante la vida del Papa- -se dio cuenta de que el visitante titubeaba mientras se dirigía a comulgar. Al término de la misa, don Stanislaw descubrió que era judío y, según relata, le hice notar con delicadeza que sólo los católicos pueden acercarse a la eucaristía A pesar del reproche, el enfermo americano saludó con gran cariño al Papa y se marchó. Unas semanas después, cuenta don Stanislaw, me llamaron para decirme que el tumor había desaparecido en pocas horas y que el enfermo ya no continuó su viaje a Jerusalén sino que regresó a Estados Unidos para celebrar la curación con su familia. A lo largo de los años se han registrado diversas curaciones extraordinarias de personas ciegas o paralíticas de nacimiento durante las audiencias generales, mientras que otras se han producido al rezar con los rosarios blancos que Juan Pablo II ha regalado por decenas de millares. El fenómeno extraordinario más conocido desde hace tiempo es el famoso milagro de Zacatecas protagonizado el 12 de mayo de 1990 por Heron Badillo, entonces de cuatro años y enfermo de leucemia. Había perdido todo el pelo y su piel tenía un aspecto casi putrefacto. Heron estaba en brazos de su madre y con una paloma blanca en la mano junto a la barrera por donde iba a pasar el Papa. Juan Pablo II se fijó en él, le invitó a liberar la paloma y se lo agradeció con un beso. Años más tarde, el cardenal mexicano Javier Lozano Barragán enseñó al Papa la foto de aquel momento, que Juan Pablo II recordaba perfectamente. Cuando le dijo que el chiquillo se había curado, relata el cardenal, el Papa, que hasta ese momento había prodigado diversas bromas, se volvió serio de repente y me dijo: Dios hace cosas grandes y maravillosas Normas en vigor Las curaciones milagrosas documentadas clínicamente servirán para completar la biografía de Juan Pablo II pero no para su proceso de beatificación, en el que sólo se admiten milagros realizados después de su muerte y obtenidos por su intercesión. Está claro que no faltarán, por lo que el problema será seleccionar. Cualquier persona bautizada puede pedir a la Santa Sede el inicio de un proceso de beatificación, y muchos católicos lo han hecho ya de modo inmediato. Las normas en vigor prohíben empezar un proceso hasta pasados cinco años de la muerte, pero Juan Pablo II redujo a tres años ese periodo de espera en el caso de Teresa de Calcuta. Según ha explicado el cardenal José Saraiva Martins, que presidía- -antes de cesar en su cargo por la muerte del Pontífice- -la Congregación para las Causas de los Santos, el nuevo Papa, en su sabiduría y prudencia, puede conceder una dispensa de plazo Adelantar el inicio del proceso permitiría al tribunal tomar declaración Sabor evangélico Si el milagro que relata el secretario del Papa tiene un sabor evangélico muy similar al de la mujer que padecía hemorragias, la curación extraordinaria del cardenal Francesco Marchisano ha sido la primera que el protagonista revela en la homilía de una misa por el Pontífice en la basílica de San Pedro. Según el cardenal Marchisano, me operaron de la arteria carótida y, por un fallo de los médicos, quedé con la cuerda vocal derecha paralizada. Hablaba sólo de modo casi imperceptible. El Papa me acarició el lado de la garganta donde me habían operado y me dijo que rezaría al Señor por mí. Después de algún tiempo, volví a hablar Juan Pablo II con la madre Teresa, en el Vaticano, en un encuentro de 1997 ABC