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32 Madrid LUNES 11 4 2005 ABC Tristeza, desilusión, miedo al futuro próximo... Son los sentimientos que, dos meses después del incendio del Windsor, imperan entre los afectados directos de un siniestro que ha azotado a un barrio Los quemados del Windsor TEXTO: CARLOS HIDALGO FOTOS: JAVIER PRIETO MADRID. Ahora que se cumplen dos meses del impresionante incendio que acabó con la Torre Windsor, a muchos se le inundará la memoria con la extinta silueta del rascacielos mordiendo el cielo de Azca, con el esqueleto de lo que ha quedado, con la leyenda urbana de los fantasmas del Windsor Hay elementos suficientes como para seguir así muchos años. Sin embargo, detrás de toda la parafernalia, de tanta tramoya, hay muchas personas que se preguntan casi a cada hora cómo conseguirán llegar a fin de mes, cuándo po- drán acceder a su puesto de trabajo con normalidad o qué hubiera pasado si aquella noche del 12 de febrero pasado hubiesen estado trabajando, como cada tarde, dentro del edificio siniestrado. Son las caras de la tragedia, las verdaderas ruinas del Windsor. Jesús Lojo Quiosquero Francisco García Recepcionista del edificio Bronce José Antonio Mariñosa Gerente de la floristería Mil rosas La esquina de Orense está estrangulada Representa el calvario que están sufriendo los casi 150 comerciantes de la llamada zona cero que han quedado durísimamente afectados por el incendio. Es uno de los que se puede acoger al crédito blando de un millón de euros que ha ofrecido Avalmadrid. Son ayudas urgentes, con coste cero en su gestión e intereses, pero que hay que devolver. La situación en la esquina de Orense, 2- -donde se encuentra su quiosco- es la misma que hace dos meses. Los primeros siete días después del incendio, que permanecimos cerrados, perdimos alrededor de 2.000 euros comenta, con resignación, justo antes de recordar que desde el día en que reabrieron, el viernes siguiente, las ventas se han reducido a la mitad. La esquina está estrangulada- -sentencia- las vallas están a 2 metros del quiosco... Estrangualda e incomunicada, porque, justo a los pies del puesto de periódicos, se encuentra la boca de Metro por la que no entra ni sale nadie. Además del crédito de Avalmadrid, Jesús y su hermano han tenido que pedir otro personal para pagar a los proveedores. El quiosquero no se lo piensa dos veces antes de decir: Hasta ahora no se ha hecho nada; podré aguantar hasta que se me presente todo el pago de impuestos Se oye ruido de chapas, pero ya no hay pánico Para Paco, lo peor de trabajar a sólo 62 metros del esqueleto del Windsor es la precaria comunicación de la zona. El primer día pusieron unas vallas guarripés que se cayeron Así es como comienza su relato, muy crítico, sobre cómo se han gestionado los accesos a los edificios de oficinas vecinos al Windsor. El Ayuntamiento no ha hecho nada de caso al resto de edificios colindantes, que estamos incomunicados. El día que nevó tanto, una mujer se cayó en la calle y la metimos aquí, dentro del edificio Bronce; pero tuvimos que sacarla para que el Samur puediera atenderla, puesto que no podían acceder a la zona Conviene recordar, además, que el edificio Bronce protagonizó duras protestas por parte de trabajadores de la empresa Red. es, que se quejaban de tener que acudir cada mañana a su puesto, a pocos metros de las ruinas del Windsor, donde al poco tiempo empezaron las obras y, con ellas, a caer más cascotes. Había miedo, mucho miedo, tanto, que se produjeron ataques de ansiedad entre el personal y hubo quien solicitó la baja médica. Se oyen ruidos de chapas, pero ya no hay pánico en el edificio, que está trabajando al cien por cien; eso sí, a varios nos han multado por dejar el coche mal estacionado Tendré que echar a alguien si esto sigue igual Este florista lleva vendiendo colores ocho años junto a la calle de Orense. De todos los días que tiene el año, tuvo que ser la víspera de San Valentín cuando se quemara el Windsor y empezara su propio infierno. Los cinco días que estuvimos cerrados perdí 15.000 euros, 12.000 de ellos, correspondientes al Día de los Enamorados. En la actualidad tenemos pérdidas de hasta el 25 por ciento que, en número reales se traducen en 26.000 euros en sólo dos meses relata José Antonio, con el gesto preocupado y mirando a sus empleados. No ha habido que despedir a nadie, pero si las cosas siguen así en verano, tendré que echar a alguien confiesa. Pero, probablemente, lo peor no sean las pérdidas materiales, sino el daño psicológico. Moralmente estoy muy mal; incluso estamos pensando en pedir indemnizaciones por daños morales, ya que despedir a personal tampoco es algo agradable asegura. Para este comerciante, lo peor de la gestión por parte de las Administraciones es que no han percibido aún ninguna ayuda directa, como sí ocurrió en la catástrofe del Prestige. Eso sí, pone de relieve el trato muy correcto que están recibiendo. El Ayuntamiento no ha hecho nada por impulsar la zona termina. Las espectaculares ruinas del edificio Windsor ABC 351 empresas retrasan el pago a la Seguridad Social La Tesorería General de la Seguridad Social ha autorizado a 351 empresas afectadas por el incendio del edificio Windsor en Madrid a diferir en 90 días el ingreso de las cotizaciones sociales correspondientes a los meses de enero, febrero y marzo de 2005. Según explicó ayer el Ministerio de Trabajo en una nota, a las empresas que así lo han solicitado se les autoriza, sin recargo, a retrasar hasta el 31 de mayo tanto la presentación de los documentos de afiliación, altas, bajas y variaciones de los trabajadores, como de los informes de cotización e ingreso. El importe global del retraso de las cuotas de tres meses asciende a 9,3 millones de euros, según la fuente, que recuerda que el conjunto de las empresas afectadas emplea a 16.544 trabajadores.