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ABC LUNES 11 4 2005 Internacional 29 Japón exige a China acabar con las manifestaciones contra sus intereses Tokio convoca a consultas al embajador chino PABLO M. DÍEZ. CORRESPONSAL PEKÍN. Las multitudinarias y violentas manifestaciones contra Japón que se reproducen diariamente en china y la especialmente crítica y nutrida que recorrió el sábado la capital, Pekín, no sólo han provocado un nuevo conflicto diplomático entre ambos países, sino que ha prendido la mecha del odio anti nipón en otras ciudades. Mientras, el ministro de Asuntos Exteriores japonés, Nobutaka Machimura, convocaba ayer al embajador chino en Tokio, Wang Yi, para protestar formalmente contra el ataque sufrido por su legación diplomática en Pekín y exigir un mayor control de dichas movilizaciones. Sin embargo, miles de personas volvían a echarse a la calle ayer para criticar a Japón. Convocados de nuevo por internet y a través de mensajes SMS, unos 3.000 manifestantes se concentraron ante el consulado japonés en la ciudad sureña de Guangzhou. Al contrario de lo que ocurrió hace dos días en Pekín, cuando un grupo de manifestantes lanzó ladrillos, piedras y botellas contra la Embajada de la isla, la Policía optó en esta ocasión por impedir que los exaltados se acercaran al edificio para evitar nuevos incidentes. Temeroso de que cunda el ejemplo de utilizar internet y los teléfonos móviles para convocar marchas de protesta, el régimen comunista ha optado por silenciar las noticias sobre estas manifestaciones en los medios de comunicación estatales. Manifestación antijaponesa ayer en la ciudad china de Suzhou EFE Contra establecimientos japoneses En la cercana ciudad de Shenzhen, el objetivo elegido fue un supermercado de la cadena Jasco, que acabó rodeado por más de 10.000 personas que coreaban consignas contra Japón e instaban a gritos a boicotear los productos de ese país. Pero no se quedó ahí la ira desatada contra el imperio del sol naciente, ya que la agencia Kyodo informó ayer de que dos estudiantes japoneses fueron agredidos en un restaurante de Shanghai. Una agresión que no sería en absoluto de extrañar tras los últimos ataques sufridos por establecimientos y coches nipones. De esta manera, los chinos expresan su malestar tras la reciente aprobación por parte del Gobierno de la isla de unos libros de texto que minimizan las atrocidades cometidas por sus tropas durante la Segunda Guerra Mundial. Pero junto con las protestas contra esta distorsión de la historia, los manifestantes chinos se han rebelado también en contra de que Tokio pueda eventualmente llegar a ocupar un puesto permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU sin haber pedido disculpas por su pasado imperialista. Con independencia del serio perjuicio económico que dicho enfrentamiento puede ocasionar a Japón, que es el primer socio comercial de China y busca expandirse por su inmenso mercado, estas manifestaciones también pueden pasar factura al Ejecutivo de Pekín.