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24 Internacional LUNES 11 4 2005 ABC MOHAMED JATAMÍ Presidente de la República Islámica de Irán El poder debe tener algo de terrenal, que emane de la voluntad del pueblo TEHERÁN. Mohamed Jatamí, que concluye el próximo mes de junio su segundo mandato, está a punto de cerrar un periodo de ocho años como presidente de la República Islámica de Irán, un régimen teocrático que no ha acertado a democratizar. -El final de su mandato se acerca. ¿Cuál ha sido su mayor logro en la Presidencia de Irán? -Durante siglos, nuestro país conoció la dictadura. Está arraigada en la mente de nuestro pueblo. Mi logro es que, por primera vez, ha habido un gobierno que no sólo ha aceptado ser cuestionado y criticado, sino que ha alentado al pueblo a hacerlo, aunque en un país como el nuestro el poder ejecutivo no lo decida todo. Como jefe del Ejecutivo, para mí es una satisfacción estar al frente de una institución que permite a la gente expresarse y criticar al poder sin tartamudear. -Los jóvenes que le votaron en 1997 están hoy decepcionados. Esperaban de usted más reformas. ¿Qué les responde? -Estoy de acuerdo en que el dinamismo y la esperanza ya no son tan fuertes como antes. Para mí, esta decepción es una de las consecuencias de nuestro pasado dictatorial. La mentalidad de nuestro pueblo se ha forjado bajo dictaduras. Por eso espera un salvador, por el que siente apego muy rápidamente y en el que pone todas sus esperanzas. Lo que me diferencia de los jóvenes es que ellos consideran la democracia como un proyecto. Pero, en mi opinión, la democracia no es un proyecto, es un proceso. Por lo tanto, se sienten decepcionados cuando ven que sus expectativas no son satisfechas a corto plazo. Pero espero que la sociedad terminará por alcanzar una mayor madurez y no tendrá que recurrir a la violencia. -Usted ha insistido en la noción de democracia islámica pero durante sus dos mandatos se han producido numerosos ataques contra las libertades: persecución a los usuarios de internet, encarcelamiento de opositores, preselección de candidatos en las elecciones parlamentarias... ¿Cree que Islam y democracia son compatibles? -No he cambiado de parecer. Como musulmán creyente, pienso que se puede conciliar Islam y democracia, pero bajo dos condiciones. En primer lugar, no se debe limitar el Islam a una visión estrecha, como la de los talibanes. En segundo lugar, en vez de reducir la democracia a una única versión, hay que adaptarla a la cultura y a la identidad de cada nación. Además, para mí, la democracia sólo se puede alcanzar bajo determinadas condiciones. La primera es que el poder tenga algo de terre- Saludado tras su victoria electoral de 1997 como el mesías del aperturismo, Jatamí deja la Presidencia en junio con la amargura de quien no ha logrado democratizar la teocracia iraní TEXTO DELPHINE MINOUI FOTO AFP nal, que emane de la voluntad del pueblo. La segunda es que el poder debe responder ante el pueblo. La tercera es que el pueblo debe ser capaz de cambiar el poder si así lo quiere. Es asimismo indispensable garantizar la libertad de expresión. Si el Islam puede adaptarse a estos criterios, entonces se puede imaginar un Islam compatible con la democracia. Usted acaba de mencionar la detención de creadores de páginas de internet y la represión de intelectuales. No hay que imputarlo al Islam y a la Constitución. Es fruto del modo en que algunos responsables gestionan las cuestiones del Estado. Siempre he estado en contra de encar- A mi entender, la democracia para Irán no es un proyecto, sino un proceso Cuando deje el poder seguiré mi actividad a favor del diálogo de civilizaciones celar a los intelectuales y a los periodistas. Todo el mundo sabe que hemos tenido con los conservadores unos puntos de vista muy diferentes. Si se quiere juzgar el progreso o retraso de la sociedad iraní- -que hizo su revolución hace sólo 25 años- -no se la debe comparar con Francia o Gran Bretaña. -Amenazó a veces a sus adversarios conservadores con dimitir. ¿Lamenta no haberlo hecho? -Vista la situación del país y los peligros que le amenazaban, llegué a la conclusión de que mi dimisión podía provocar una crisis. A Dios gracias, nunca cambié mis principios, aunque muchas promesas no hayan sido cumplidas. Tuve la impresión de que era mejor permanecer en el cargo. -Ahora que se acercan las elecciones del próximo 17 de junio, ¿apoya a algún candidato en especial? Si el ex presidente Rafsanyani se presenta, ¿le apoyará usted? -Como presidente de la República no tengo derecho a apoyar a ningún candidato. Pero considero que un buen presidente es aquél que cree en la libertad, en el avance de las tecnologías y de las ciencias modernas, en el progreso del país, aquél que tiene la voluntad de darle una estabilidad política, económica, cultural y social. Sin embargo, no se puede esperar que todos estos ideales se hagan realidad en un día. ¿Está satisfecho de las negociaciones sobre la cuestión nuclear? -Estamos en una situación delicada. Considero que tanto los europeos como nosotros avanzamos con prudencia en este ámbito. Espero que eso sea útil. Existen fuerzas a las que les gustaría presionar a la República Islámica de Irán y remitir la cuestión al Consejo de Seguridad de la ONU. Nuestra actitud ha permitido que, en noviembre de 2004, Estados Unidos- -que quería llevar el problema al Consejo de Seguridad- -se encontrase aislado. Los europeos, los países no alineados y los demás miembros votaron por una resolución favorable a Irán. Ahora nosotros y los europeos debemos respetar el acuerdo alcanzado en París: Irán garantizará que sus actividades nucleares no se orientan hacia el armamento, y Europa garantizará la seguridad y el desarrollo de Irán. A cambio, Irán suspende de forma provisional sus actividades nucleares. Ya lo hemos hecho. Ahora, esperamos que Europa se tome la cuestión en serio. Sabemos que Europa prefiere una solución diplomática y esperamos que se deje influir menos por las presiones de Estados Unidos. Estamos dispuestos a considerar toda solución razonable, pero rechazamos la suspensión definitiva de nuestras actividades. Es necesario que los europeos comprendan que el Tratado de No Proliferación y los convenios internacionales nos autorizan a disponer de tecnología nuclear con fines pacíficos. Espero que este problema se resuelva lo antes posible. Para nosotros es inaceptable renunciar a la energía nuclear con fines pacíficos. -EE. UU. se ha sumado a los europeos para ofrecerles algunos incentivos, para que Irán se comprometa a no fabricar el arma atómica. ¿Preferiría la garantía estadounidense de que no bombardearán sus instalaciones nucleares? -Por el momento, no mantenemos conversaciones con los estadounidenses. Nuestros únicos interlocutores son los europeos. Nuestro objetivo es el progreso de Irán y estamos dispuestos a dar la garantía objetiva de que no queremos desarrollar el arma nuclear. -Oficialmente, las relaciones entre Irán y EE. UU. están congeladas desde la revolución islámica de 1979. Usted es conocido como el hombre del diálogo entre civilizaciones Recordamos su simbólica entrevista en la CNN, justo después de ser elegido en 1997. Dentro de esta perspectiva, ¿cómo contempla us-