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ABC LUNES 11 4 2005 Opinión 7 JAIME CAMPMANY Son cosas de Abundio, que vendió el coche para comprar gasolina, o de la Tomasa, que se reventó una teta creyendo que era un grano LA DESGRACIA DE ESTADO ICEN los teólogos que la gracia de estado es la fuerza necesaria para que cada cual conozca por inspiración divina aquello que debe hacer o debe dejar de hacer según su estado, vocación u obligación. Y añaden que el primer impulso para que recibamos esta fuerza parte de Dios, independientemente de los méritos de quien la recibe, pero claro está que, después de esa primera generosidad divina, los hombres debemos administrar con atención y cuidado ese don espiritual, ese regalo de los Cielos. Algún error grave y voluntario, algún despilfarro insensato o algún uso desastroso de ese obsequio de los dioses han tenido que hacer nuestros gobernantes. O será que nos gobiernan bajo el peso de un pecado original. Porque lo que en un principio fue sin duda gracia de estado gratuita se ha convertido enseguida en algo así como una desgracia de estado de tal manera que muchas de sus iniciativas y gran parte de sus proyectos para la gobernanza del país se presentan en forma de enormes disparates o, lo que es peor, de solemnes tonterías y descacharrantes ocurrencias. Vamos, que gobiernan en un constante despiporre. Sólo la desgracia de estado o sea, una gracia de estado a la viceversa, posible penitencia del pecado original de obediencia a la serpiente del paraíso del poder, puede explicar esa luminosa idea que ha brotado en el cerebro de la ministra Antonia Trujillo para crear una Agencia ministerial de promoción de los alquileres, Sociedad Pública de Alquileres, creo que la llaman. No es la primera bombilla del tebeo que se le enciende a la ministra de cuota dentro de la esclarecida azotea. Llueve sobre mojado. Antes, ya había prometido aquellas cifras astronómicas de viviendas protegidas, convertidas festivamente en soluciones habitacionales Lo más chusco de la ideíca ministerial es que la tal agencia oficial se dispone a cobrar el veinte por ciento del alquiler por sus servicios. Si a ese veinte por ciento de la renta se añade la obligada retención de Hacienda, estaría muy justificado que los administrados echaran a correr en cualquier dirección, huyendo despavoridos de la protección de la atenta y considerada ministra. Olvide el lector por un momento esa iniciativa y agarre el proyecto sociata de exigir por ley que las parejas, hombre y mujer, mediopensionistas aparte, se repartan por igual las faenas domésticas. Más o menos, que lunes, miércoles y viernes pasen la aspiradora, frieguen los platos y hagan las camas las jais, y martes, jueves y sábados se encarguen de eso los maromos. Los domingos, que se alternen. Digo que los viernes hagan los trabajos de la casa las señoras para que Zapatero pueda presidir ese día los consejos de ministros y ministras, pero siempre que se permita el orden inverso para que ese día planchen la ropa las parejas masculinas de las ministras de cuota. Y si no planchan, hala, denuncia al juez, aunque a lo mejor al juez- -o a la jueza- -también le toca planchar ese día. No parece sino que todas estas sandeces se le hayan ocurrido al tonto Abundio, que vendió el coche para comprar gasolina, o a la tonta Tomasa, esa que se reventó una teta creyendo que era un grano. D MANUEL ÁNGEL MARTÍN El millón ochocientos mil electores vascos debe apreciar la trascendencia de su voto para Euskadi y para España. Yo me permito recordárselo, como donostiarra en la diáspora, como español y como europeo EUSKADI, LA RECTA FINAL A seis días de las elecciones vascas no es de prever ningún anuncio o acontecimiento importante que haga variar la hoy prevista y muy congelada estructura de distribución de votos en Euskadi. O sí, que diría Rajoy. La más reciente experiencia electoral nos enseña que en la recta final se pueden producir algunas sorpresas y que hasta que no se cruce la línea de meta- -foto finish incluida- -nadie puede dar por ganada la carrera. Incluso después, pactos e interpretaciones partidistas enturbiarán y complicarán los análisis. Sin aludir a la posibilidad de acontecimientos dramáticos que nadie desea y Dios no permita, lo cierto es que no sería imposible que los competidores hubieran guardado para el final algunas bazas que hicieran decisivos estos últimos días. Si no es así, y lo que ofrecen es más de lo mismo, no es difícil aventurar incógnitas y certezas. Donde vayan- -voto en blanco, listas ocultas, nacionalistas- -los votos de los radicales abertzales tendrían una importancia decisiva en la eventual mayoría absoluta del PNV- EA, pero sin duda mucho menos sobre la repetición del tripartito con IUEB, con lo que las fases de desarrollo del Plan Ibarretxe seguirían según lo previsto y declarado hasta ahora por el Gobierno vasco. Si por antinatural se descarta que se pueda- -lo permitan los resultados- -y se quiera- -se acepten las consecuencias políticas en Euskadi y en el resto de España- -una alianza de Estado entre PP y PSOE, lo que queda es la, tan iportuna para el PSOE, sugerencia de Maragall de un pacto entre PNV y socialistas vascos, lo que daría en un híbrido de planes Ibarretxe y López, que a estas alturas tanto da. En mi opinión, la salida única de este laberinto vasco conduce a un lugar donde el actual llamado modelo de Estado se tambalea, y la Constitución y el Estatuto de Guernica quedan obsoletos. Ninguna utilidad, salvo el desahogo, tiene ahora llorar sobre la leche derramada, ni nadie va a dudar de la legitimidad de los resultados electorales, porque la historia es la que es, la hiciera quien la hiciera, pero la interpretación de los hechos exige recordar cómo se ha llegado a esta situación. Años de fomento y construcción de una conciencia abertzale excluyente y soberanista, y de un mito étnico de fuerte contenido emocional; años en los que la persuasión y la más cruel violencia fueron utilizadas según y como convenía, han propiciado el modelado de un tejido social que sólo puede responder electoralmente de una manera independentista, que, reveladoramente, agrupa a burgueses y revolucionarios bajo el mismo paraguas separatista. Con estos antecedentes y en este ambiente es en el que se realizan estas elecciones democráticas. Lo grave del plan Ibarretxe es que, siendo inadmisible constitucionalmente, es fácilmente comprensible, no oculta sus intenciones últimas, es ilusionante- -Ortega o Renan ¡qué actuales! -para buena parte de la sociedad vasca, va ganando a los puntos y el gobierno de Zapatero a lo más que aspira es a buscarle un sucedáneo aparente, envuelto en consenso y talante. Cuando en España se han perseguido y desterrado por anticuadas las ideas de patria, de heroísmo y sacrificio, de símbolos y banderas, de independencia o de raza, los separatistas se constituyen en unidad de destino en lo universal y recuperan con notorio provecho todo eso que en los españoles se veía como lacra que debía ser eliminada. Además, son inmunes a las amenazas de repercusiones económicas y a las incompatibilidades europeas. La democracia trabaja ahora a su favor, y también los inevitables complejos de la progresía. Ante esto, ahora, sólo cabe aferrarse sin miedo a los principios e instrumentos de la democracia y del Estado de Derecho, y ahí es mucha la responsabilidad del Gobierno. El millón ochocientos mil electores vascos debe apreciar la trascendencia de su voto para Euskadi y para España. Yo me permito recordárselo, como donostiarra en la diáspora, como español y como europeo. www. economistaeneltejado. com