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74 Espectáculos DOMINGO 10 4 2005 ABC TOROS FERIA DE ABRIL José María Manzanares, de tabaco y oro Real Maestranza de Sevilla. Sábado, 9 de abril de 2005. Novena corrida. Lleno. Toros de Alcurrucén, bien presentados y astifinos, en tipo, pero mansos y parados; destacó más el 5 muy complicado el 6 y dos sobreros de Bohórquez. José María Manzanares, de tabaco y oro. Pinchazo, estocada atravesada que hace guardia y seis descabellos (silencio) En el cuarto, pinchazo, media y descabello (vuelta al ruedo) Salvador Vega, de marfil y azabache. Estocada (saludos) En el quinto, estocada (oreja) José María Manzanares hijo, de azul pavo y oro. Estocada (silencio) En el sexto, dos pinchazos y estocada (palmas) Ortega confirma que reaparecerá porque lo necesita espiritualmente ABC MADRID. José Ortega Cano confirmó ayer su regreso a los ruedos esta temporada. Vuelvo a torear porque lo necesito espiritualmente aseguró en el programa Tendido Cero de La 2. Poco a poco, toreando en el campo y en festivales- -señaló- se me ha ido despertando el gusanillo El torero de Cartagena habló también de sus dos retiradas- -en Jaén, en 1998, y en Vistalegre, en 2003- -y manifestó que tiene la conciencia tranquila, pues las despedidas fueron por falta de interés de las empresas y por mi pérdida de ilusión. Pido perdón a los que fueron a esas despedidas, pero les invito a que sigan viéndome Ortega Cano, que aún desconoce dónde y cuándo reaparecerá de luces, será apoderado en esta nueva etapa por Luciano Núñez. ZABALA DE LA SERNA SEVILLA. José María Manzanares se vistió de tabaco y oro, de hombre y oro, de torero y oro. A José María Manzanares le supura por los poros de la piel la casta de figura del toreo. Se es o no se es. Se siente o no se siente. En el paseíllo, en la forma de entrar y salir de la cara del toro, en la cintura, en el empaque. A punto de cumplir los 52, quiso demostrar con el cuarto toro que la edad es la del alma, que los toreritos de pin y pon deben jugar a las casitas y las muñecas en casa, que no importa el enemigo cuando hay que decirle al mundo, a los incrédulos, a los devotos, a los discrepantes y a los paganos: Yo soy José María Manzanares, y voy de tabaco y oro Color de torero macho, porque de tabaco se visten los toreros por los pies. El esfuerzo en el que se metió con ese cuarto, armado como toda la corrida de Alcurrucén, manso como todos, al que había que llegarle al hocico con la tela, fue de órdago; naturales más que de seda, de poder, de sabiduría, de maestro, de tocarle al pitón contrario, al ojo exterior, y prolongar la embestida donde no había embestida, sólo abismo, lejos, enorme en la armonía, porque lo vende, porque lo siente. ¡Qué grande! ¡Qué raza! Si no lo pincha casi desvanecido de la lucha, rodando en la cara del toro, le corta la oreja con fuerza; la gente le obligó a dar la vuelta al ruedo, y él, torero, no quería, pero valía la pena: no ha habido un torero más de Sevilla, de fuera de Sevilla, que Manzanares, del Manzanares dio una aclamada vuelta al ruedo en la Maestranza barrio de Santa Cruz de Alicante. Manzanares, se dice pronto. Los espacios medidos ante el tardo primero, sin humillar, la forma de ir y salir, uno de la firma de primor, ensalzan a Manzanares, que con la espada hizo guardia y en la suerte de los matarifes se eternizó. Bien Salvador Vega, intermedio en esa especie de duelo entre Manzanares padre e hijo que se presentía. Bien de verdad con el ofensivo quinto, con dos leños de impresión, cornidelantero, en el tercio con él, siempre sobre la derecha, buscándole la embestida remisa que en el fondo, muy en el fondo, tenía. A pies juntos, siempre sobre la derecha, frontal, se amorantó todavía más en ese marfil y azabache que en la lejanía recordaba a la Puebla del Río, como una trincherilla. Oreja de ley tras la estocada. El anterior no rompió, con la cara por encima del palillo; Vega quiso más de lo que merecía el núñez de los Lozano. DÍAZ JAPÓN Memorial Manolo Chopera A José María Manzanares hijo le envolvió la presidencia en una espiral de devoluciones que desconciertan al más concentrado. Si el tercero tenía un pajazo o era cegato del izquierdo había que haberlo visto en los corrales. O ya puestos en la tardanza hay que sacar el pañuelo verde antes. No se entendió el rechazo del sobrero de Bohórquez, que perdió una sola vez las manos, con hechuras, mansurrón; otro de don Fermín no dio nota, ni siquiera para el aprobado, aun sin las intenciones perversas que derrochó a diestro y siniestro el sexto, un cabrón con pintas negro zaino. Coladas y más coladas, infame. No hubo opción para el júnior. Imposible. A la maestría de Manzanares padre se le sumó la de Rafael Perea El Boni que bregó su primer toro sin un solo capotazo en banderillas. Un lujo. Y los lujos hay que saborearlos. Tabaco y oro, albero, Sevilla, la luz, la luz que no cesa en Manzanares. Ismael López y Savalli triunfan en San Sebastián ABC. Dos novilladas se celebraron ayer, en San Sebastián y en Zaragoza, con motivo del III Memorial Manolo Chopera. En ambas plazas se guardó un minuto de silencio en memoria del Papa. En Illumbe, novillos de Montealto, de buen juego. Torres Jerez, saludos y vuelta. Ismael López, oreja y silencio tras dos avisos. Medhi Savalli, oreja en los dos. Cogida de Sergio Marín en Zaragoza ABC. Sergio Marín sufrió una cornada de cinco centímetros en el escroto y varios varetazos durante su primera faena y hubo de pasar a la enfermería. Novillos de Prieto de la Cal, complicados. Carlos Gallego, silencio tras aviso y silencio. Andrés González, silencio tras aviso, silencio en el que mató por Marín y silencio.