Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC DOMINGO 10 4 2005 Los domingos 65 símbolo del sacrificio da para mucho. Y tampoco nadie duda de que el pozo de las nieves podría volver a dar el hielo que antaño se bajaba en camiones hasta Madrid, o que cuando la sequía apriete, que lo hará, la presa del Valle suavice la sed de la Jarosa, al que cada año vierte su sobrante. Y ahí están los números incuestionables de las visitas, 407.000 en 2004 (en 2003 fueron 411.000) lo que le coloca como el tercer monumento más visitado de Patrimonio Nacional, por detrás del Palacio Real (727.000) y del Monasterio de El Escorial (520.000) y el flujo de 6.000 contrataciones en la hospedería benedictina, que además de cama, ofrece mantel (de 37 a 42 euros la pensión completa) Gratis total, el colegio está al completo, con sus 45 niños entre 9 y 13 años, voces blancas escogidas por toda España a las que se adiestra en música y canto cinco horas al día. UNA HISTORIA PARA TODOS JULIO ARÓSTEGUI Director de la Cátedra Memoria histórica del siglo XX Covadonga ha roto la tradición familiar de casarse en Bilbao. Lo hará en el Valle Una historia particular Todo lo anterior es indubitable, pero la intención, la realidad, el recuerdo y hasta los hechos, principio y fin del monumento funerario del Valle de los Caídos, están hechos de la misma materia que las dudas y tejidos con los mimbres de las verdades de cada uno. Le voy a explicar como historiador la verdad del Valle que ahora se falsea- -asevera entonces Luis Suárez Fernández, Premio Nacional de Historia 2001, académico y presidente de la Hermandad del Valle- Surgió tras la guerra para ser monumento a los combatientes católicos de ambos bandos y su obra se adjudicó por concurso público al arquitecto Diego Méndez, al gran escultor Juan de Ávalos, que no tenían vinculación especial con el régimen, y a la empresa Huarte, que llevaría a cabo las grandes tareas. Pero, fundamentalmente, es la obra de los pueblos de alrededor, que proporcionaron maes- En la biblioteca muerta del Monasterio se registran los restos de los enterrados tros canteros. Pronto hubo dos problemas: el que suscitaron los que pretendían que allí fueran a parar sólo los restos de los caídos en un bando, de lo que se hace eco Franco y que, según el libro de Franco Salgado (página 239) él dice que de ninguna manera porque en los dos bandos lucharon católicos que pensaban que lo hacían por el bien; y el de los presos, ya que, por influencia de un sacerdote, se había establecido una doctrina de redención de las penas por el trabajo, que hacía que los que aceptasen tomar parte en trabajos de obras públicas pudiesen eliminar las dos terceras partes de su sentencia, y a eso se acogieron muchos. A mí esto me parece muy mal, pero es una opinión personal, y nada tiene que ver con lo que fue y que ha llevado a pensar que había trabajos forzados: forzados no, mediante solicitud y además con un sueldo pequeño El cambio fundamental- -añade Suárez- -se produce en los años 50 cuando visita el Valle Angelo Roncalli, nuncio saliente en París, y que no tardaría en ser el Papa Juan XXIII. Ve el Valle, le gusta la idea y, cuando es Papa, le otorga dos beneficios que a los católicos de hoy nos atraen tanto: Un trozo del lignun crucis y la indulgencia plenaria que se gana adorando a la cruz el día de Viernes Santo, el día más importante en el Valle. Y eso es lo que va significando: un gran centro religioso católico. Porque éste no se construye pensando que fuera a ser el mausoleo de Franco, una decisión del último momento. José Antonio fue llevado porque era uno de los caídos de la guerra, como los 40.000 restos de personas de ambos bandos que allí reposan Hay historiadores que niegan los trabajos forzados; para otros hubo presos políticos esclavos, pero no hay acuerdo en las cifras: 14.000 ó 20.000 La revancha y el odio- -dice el historiador- -no traen nunca buenas consecuencias. Tal vez los fracasos que está experimentando el país necesitan echar mano de cosas de estas, como ponernos a sacar muertos; pero en el Valle no hay más que cenizas. Los cementerios no se levantan, sólo se dispersan. Que aprendan el ejemplo de Vitoria del año 1492 cuando se expulsó a los judíos de España y, sin embargo, se impidió que se levantasen las cenizas de aquellos que estaban enterrados en el Judimendi. Qué gran lección De momento, José María Pedreña, comunista y presidente del Foro por la Memoria, ha pedido a la comisión interministerial para la reparación de la dignidad y la restitución de la memoria de las víctimas de la Guerra Civil y del franquismo, que preside la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, la anulación de todos los actos jurídicos desde 1936, así como la retirada de las tumbas de Franco y José Antonio y transformar el Valle en un museo de la represión porque la dictadura de Franco fue casi peor que la de Hitler. Hay que recuperar la memoria ideológica de los que murieron y nuestras raíces. Falta el gran juicio (Pasa a la página siguiente) Juan de Ávalos ganó por concurso ser el escultor del Valle de los Caídos, una obra que le mereció el reconocimiento en 1966 de la Academia de Bellas Artes rusa, que le nombró miembro de honor Desde siempre, los hechos memorables han tenido su trascripción monumental. Han quedado inmortalizados en la literatura o en la plástica, o en ambos. Cuando los memoranda son las guerras, los monumentos se convierten por lo común en los más excelsos lugares de memoria Ahora bien, si se trata de guerras fraticidas, entre ciudadanos de una misma comunidad política e histórica, los monumentos no podrían ser sino piezas de escándalo moral e histórico. Y este es el caso del Valle de los Caídos. Pero ni al más insensible de los caudillos victoriosos en guerras civiles se le ocurriría, no obstante, elevar un monumento a un enfrentamiento fratricida. Por ello, el Valle de los Caídos se nos pretendió presentar como monumento a la memoria de los que lucharon con España contra la Anti España. Como el supremo monumento a los Caídos en la lucha contra los enemigos de la España eterna, esos que nunca debieron llevar el nombre de españoles... y, por ello, extranjeros, extraños a la comunidad. El Valle de los Caídos fue concebido para el descanso eterno de los que se tuvieron por defensores de la España eterna. Pero se convirtió, al cabo, en el mausoleo de las dos figuras más representativas de una supuesta España eterna en lucha contra su demonio. Tal es, en definitiva, el significado profundo y siniestro de tan faraónica como discutible obra de arte. ¿Es posible mantener tal significado en la España del siglo XXI? No hay otra respuesta que el más contundente no. Que yo sepa, por los demás, no queda, al menos en Europa, ningún monumento a cualquiera de los dictadores del siglo XX. ¿Cuál debe ser el destino, pues, en un país ansioso por reencontrase de una vez a sí mismo, de un símbolo como éste? No pretenderé que la respuesta sea fácil. Pero creo poder mostrar un atisbo personal de ella. Si el Valle de los Caídos es imposible que sea ya entendido nunca como monumento a una gesta memorable, su único destino posible es el de convertirse en un monumento a la Memoria Colectiva, verdaderamente colectiva. Ello conlleva indefectiblemente hacer de él un monumento a la Historia y no a otra cosa. Y el único monumento posible a una Historia traumática es el que se consagre a su explicación, o sea, a su conocimiento y su estudio, a su verdad. Por tanto, ese será, a mi juicio, el único futuro destino inteligible para las piedras de lo que todavía es Santa Cruz del Valle de los Caídos, en Cuelgamuros, Madrid, España.