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ABC DOMINGO 10 4 2005 Los domingos 63 zonable de los 32- 34 dólares, lo cierto es que no hacen nada por impedir la especulación alcista. ¿Razones? Un cierto afán de venganza contra Estados Unidos, que ha satanizado al Reino saudí desde el Once de Septiembre. Pero, ante todo, las amenazas de Osama bin Laden contra la Monarquía de los Saud, que el líder de Al Qaida considera corrupta y apóstata desde su alianza con Washington en la primera guerra del Golfo. ¿Habrá que esperar el barril a 100 dólares? Los analistas de Goldman Sachs estiman que, en las actuales circunstancias, la única vía para recuperar la sensatez en el precio del petróleo es permitir un dilatado periodo de precios elevados del barril. Esta situación forzaría, por un lado, una reducción del consumo, y convencería por otro a las grandes compañías de la necesidad de buscar nuevas fuentes energéticas, a ser posible en áreas alejadas de las petrodictaduras y de las petromonarquías del Golfo. ¿En qué nivel debería situarse? Actualmente el barril se acerca a los 60 dólares, pero la preocupación está todavía muy lejos del pánico que recorrió Occidente en los años 70 y comienzos de los 80, y que produjo una drástica reducción del consumo. Por ese motivo, Goldman estima que es posible que el barril de petróleo deba superar la barrera psicológica de los 100 dólares para lograr la gran implosión consumista y pinchar el globo. La situación afectaría de modo diverso a cada área geográfica. Asia, donde el precio del petróleo está muy subvencionado, debería despedirse de los subsidios. Europa está más blindada frente a la crisis, debido al enorme colchón formado por los impuestos estatales al carburante y por la fuerza del euro frente al dólar, moneda en que se valora el barril de petróleo. Estados Unidos constituye la mayor preocupación por las mismas razones pero a la inversa: sus tasas energéticas son muy bajas y su moneda será la que reciba el primer golpe. Petróleo por armamento Las últimas bravatas del líder islamista mencionaban abiertamente el sabotaje de los oleoductos de Aramco. Hasta la fecha, todo se ha quedado en la destrucción de centenares de depósitos de combustible de furgones policiales, durante los enfrentamientos casi diarios entre células islamistas y gendarmes, pero el temor ha influido en un aumento del precio del barril saudí, y en una inversión billonaria en medidas de seguridad en los siete grandes campos petrolíferos de Aramco. La inseguridad en el primer productor mundial de crudo tiene otra fuente de alimentación. Las rentas del petróleo nutren sólo a la oligarquía, blindada frente a las peticiones de reformas democráticas de una minoría liberal disidente. Los contratos de trabajo- -salvando el funcionariado, uno de los más incompetentes del orbe- -son para los inmigrantes: el 90 por ciento de los puestos en las empresas privadas está en manos de extranjeros, porque los propios empresarios saudíes no confían en la capacidad de sus compatriotas. El desempleo, que alcanza hasta el 40 por ciento de la población joven saudí, ha generado por primera vez el fenómeno de la pobreza en la patria del lujo y el despilfarro, un caldo de cultivo ideal para la llamada a filas de Al Qaida. Venezuela, miembro fundador junto a Arabia Saudí de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en 1960, constituye otro claro ejemplo de la injusta distribución de las rentas energéticas en las petrodictaduras. El presidente Hugo Chávez no cesa de proclamar, dentro y fuera del país, que su revolución bolivariana tiene por objeto sustraer a las grandes masas venezolanas de la pobreza. Sin embargo, el aumento de ésta se está produciendo precisamente cuando el país se beneficia del auge del precio del petróleo más fuerte de su historia reciente. Los precios del crudo, de los que depende la mayor parte de los ingresos venezolanos, han subido 8 dólares por barril desde que el teniente coronel Chávez asumió la Presidencia en 1999. Sin embargo, y según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) de Venezuela, la pobreza creció del 43 por ciento al 54 por ciento de la población durante los primeros cuatro años de su mandato. Las mismas cifras oficiales advierten que la extrema pobreza, el porcentaje de población que vive con menos de un dólar al día, creció durante el mismo periodo del 17 al 25 por ciento de los venezolanos. En su descargo, las autoridades del régimen venezolano aluden a las huelgas salvajes de principios de 2003, que influyeron en las cifras de pobreza de Los ministros de Petróleo de la OPEP durante su última reunión en Irán el pasado 16 de marzo ese año. No obstante, el presidente del INE, Elías Eljuri Abraham, señaló recientemente que a finales de diciembre de 2004 la pobreza se mantenía en un 53 por ciento y la extrema pobreza en un 25 por ciento. ¿Dónde va a parar el enorme margen de ingresos generado por el aumento del precio del barril? La oposición la sitúa en la masiva compra de votos para la victoria de Chávez en el último referéndum. Algunos economistas se refieren a las ingentes cantidades de petróleo subsidiado con destino a Cuba. El propio Gobierno de Chávez anunció en fechas recientes la compra masiva de armamento en todo el mundo. En concreto, 30 aviones de guerra MIG- 29, 40 helicópteros militares y 100.000 rifles AK- 47 a Rusia ¿para qué quiere Chávez 100.000 kalasnikov? se preguntó en público el secretario de Defensa norteamericano Rumsfeld) así como 50 aviones de ataque ligeros Super Tucano de Brasil y 12 aviones de transporte militar y 8 naves patrulle- El aumento de los índices de pobreza en Venezuela se produce cuando el país se beneficia del mayor auge de ingresos por petróleo de su historia ras a España. Una hermosa remesa de juguetería bélica que obtendrá alguna réplica de Colombia y amenaza con disparar una carrera de armamentos en la región. La llamada del tesoro Sin abandonar el ámbito hispanoparlante, Guinea Ecuatorial constituye otro limpio ejemplo del grado de codicia que genera el boom petrolífero en una dictadura. La conjura, desbaratada el año pasado, preparada por mercenarios surafricanos y armenios, dirigidos por un multimillonario inglés y con la participación del hijo de Margaret Thatcher, arrojó luces sobre la rampante situación de miseria y corrupción que preside la antigua colonia española. Los conjurados pretendían derrocar al dictador, Teodoro Obiang, y reemplazarlo por un régimen supuestamente democrático que, en pago a sus servicios, les daría acceso a buena parte de la producción de petróleo de Guinea Ecuatorial, estimada hoy en 350.000 barriles diarios. Esta bicoca petrolera que ha llevado a hablar de Guinea como el Kuwait africano, con teóricos ingresos per cápita de 5.000 dólares diarios, es el último monumento a la corrupción. Los 2.500 millones de dólares anuales del PIB se reparten entre Obiang y los familiares de su clan, mientras que el 99 por ciento de la población subsiste con menos de un dólar diario.